HISTORIA DE LA VIA DE LA PLATA
La comarca de la Via de la Plata está ubicada en la zona noroccidental de la provincia en una amplia zona protegida de Sierra Morena. Limita al noreste con el Parque Natural de la Sierra Norte sevillana y al noroeste con la Sierra de Aracena y Picos de Aroche en Huelva. Esta comarca, que conforma un pasillo natural entre ambos parques ocupando una superficie de unas 113.000 Ha., está formada por los municipios de Aznalcóllar, Castilblanco de los Arroyos, El Castillo de las Guardas, El Garrobo, Gerena, Guillena, El Madroño y El Ronquillo.
Los primeros asentamientos surgen en torno a las principales vías de comunicación que se crean para realizar las primeras transacciones comerciales. No obstante, a lo largo de toda la historia se van a producir importantes asentamientos en toda la comarca.
Desde Asturias hasta Huelva se extiende una franja de territorio que ha venido sirviendo históricamente de vía de comunicación norte-sur, al reunir una serie de características que lo convierten en un paso "natural" entre el Golfo de Cádiz y el Cantábrico. En esta zona se vienen a suavizar las alturas de Sierra Morena y del Sistema Central, así como las temperaturas extremadas de la Meseta, siendo todo ello sin duda aprovechado desde la Prehistoria.
Posiblemente el hombre paleolítico siguiera esta ruta tras las grandes manadas de ungulados que la venían utilizando de forma natural en sus desplazamientos anuales, en busca de los pastos de invierno de las tierras del Sur o de los veraniegos de la Meseta y de la Cordillera Cantábrica.
Existen numerosos vestigios arqueológicos que garantizan asentamientos de poblaciones durante el periodo Calcolítico, como se aprecian en los enterramientos dolménicos encontrados en El Castillo de las Guardas y El Madroño, así como otros yacimientos encontrados en Gerena y Aznalcóllar.
Fueron, sin embargo, las culturas metalúrgicas del Neolítico las primeras que dejaron evidencia del valor de la futura Ruta de la Plata como eje de transmisión de culturas. Concretamente el megalitismo tiene en esta ruta una de sus principales vías de expansión en el occidente europeo, así como la cultura de los pueblos nómadas del vaso campaniforme. Igualmente también existen evidencias de intercambios comerciales a través de la Ruta entre el gran puerto de Tartessos y las minas de estaño, plata y oro de las Islas Británicas, así como de las minas peninsulares de León y Galicia.
Durante la época de dominación tartésica, se construyeron diversas vías de comunicación para el traslado del mineral de la Sierra de Huelva y Sevilla, como la Ruta del Estaño, que unía la región minera de Riotinto con Alcalá del Río atravesando de norte a sur la comarca.
El imperio Romano no dudó del interés estratégico y económico de la comarca para la administración imperial, como el control del territorio y de las vías. Precisamente fueron ellos los que construyeron la calzada de “Vía de la Plata” en éste corredor que enlazaba Mérida con Astorga.
Eran muchas las vías que enlazaban el sur con Mérida, siendo la más significativa la que iba a Sevilla, desde donde las riquezas se dirigían a través del mediterráneo a Roma. Por la “Vía de la Plata” se intercambiaron minerales los emperadores Tiberio, Trajano y Adriano.
La huella musulmana, sobre la que tendrá lugar la Reconquista, quedará muy patente en nuestra comarca, fundándose hacia el siglo VII el primer asentamiento en El Castillo de las Guardas a quién bautizarán como Al-Muniat, construyéndose un castillo en la parte más alta, considerada como baluarte inexpugnable. El propio nombre de Aznalcóllar es de origen musulmán, e incluso existe una capilla perteneciente a un antiguo monasterio musulmán y restos del castillo en cuyas faldas se asentaría la población. En esta época, la localidad cobra gran importancia, siendo ciudad muy bien fortificada y cabeza de distrito del Aljarafe.
En la Reconquista, la comarca de la Vía de la Plata adquiere gran importancia con la repoblación cristiana que se está del lugar así como del todo el Reino de Sevilla. Repoblación que se prolonga durante toda la Edad Moderna. Surgen nuevos asentamientos, como El Madroño y sus aldeas. En los siglos XV y XVI, Castilblanco de los Arroyos cobra importancia al ser paso en la ruta hacia Castilla.
En esta época medieval, es de destacar que se construye cerca de Almadén de la Plata un lugar cercano a la zona de las minas para salvaguardar el acceso a la “Ruta de la Plata”. Es precisamente en esta época donde se encuentran los orígenes de la actual comarca de la Vía de La Plata como zona con entidad tras la división provincia, si bien algunos municipios se han construido como independientes a principios de este siglo.
LA RUTA DE LA PLATA
Estas características de camino natural de toda esta comarca fue inteligentemente aprovechada en su máxima por el Imperio Romano. Entre los años 29 y 19 a. C. Augusto procedió a completar la conquista romana de España, estableciendo su base de operaciones en Asturica Augusta (Astorga), siendo así fundamental comunicar adecuadamente el principal campamento militar con la retaguardia.
Asimismo, en el año 15 d. C. Augusto fundó una nueva ciudad, Emérita Augusta, era por consiguiente preciso garantizar la comunicación entre el antiguo campamento militar y la nueva fundación, convertida en capital de la provincia Lusitania. Surge así la calzada romana de Mérida a Astorga a través de las 24 actuales provincias de Cáceres, Salamanca y Zamora que, además de constituir la columna vertebral de Lusitania, permitía poner en comunicación al igual que hoy en día, los puertos del Cantábrico con Córdoba, Sevilla y la costa meridional.
Por Santa Olalla y El Ronquillo entra la Ruta de la Plata en tierras andaluzas, siguiendo dos vertientes: la occidental y la oriental, para llegar enseguida al testimonio de la grandeza romana en Sevilla por excelencia: Las Ruinas de Itálica.
Al oeste de Guillena, se conserva el topónimo de Camino de la Plata, aplicado al que conduce a Castilblanco de los Arroyos, y desde allí a Almadén de la Plata, siendo uno de los puntos de entrada hacia Castilla a través de Extremadura más importantes durante toda la Edad Media y Moderna.
Este camino, el oriental, que corre desde Castilblanco hasta El Real de la Jara pasando por Almadén de la Plata, es un camino recto a grandes tramos que aprovecha la divisoria de las vertientes entre los ríos Viar y Cala.
El otro camino, el occidental, que parte desde Itálica hacia el norte, pasa por Gerena, El Garrobo y cruza el Ribera de Huelva cerca de El Ronquillo, para conectar en el Cortijo de la Décima Primera, en el término de Castilblanco, con el camino desde Castilblanco hasta Almadén de la Plata.
La ruta de la Plata de hoy en día viene a coincidir en la mayor parte de su recorrido con el antiguo trazado romano de la Ruta de la Plata. En lo que a nuestra comarca concierne, esta carretera, la N-630 es la principal línea de comunicación al cruzarla de norte a sur, atravesando además uno de nuestros núcleos de población, El Ronquillo.
En los últimos años y teniendo como impulsores a las administraciones provinciales y las locales de las capitales de provincia que atraviesa, se viene reclamando el reforzamiento a modo de arteria de la Ruta de la Plata, como criterio de equidad en la distribución territorial del desarrollo, para compensar con el Eje de Desarrollo Mediterráneo (Cataluña, Valencia, Baleares) y el Eje del Ebro, (Navarra, Aragón, Rioja), que ha hecho tornar el desarrollo hacia el área mediterránea de la península de nuestros antiguos Íberos.
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