Historia

HISTORIA DE LA SIERRA SUR

La belleza de esta comarca radica en la amplitud de espacios, en las perspectivas que facilitan las elevaciones del terreno y los miradores naturales, en el aire de la serranía y en su configuración natural. Las señales de la historia quedan patentes en restos arqueológicos, fundamentalmente iberos, romanos y árabes.

La Sierra Sur de Sevilla, tiene su origen en sedimentos acumulados en el Mesozoico, estando compuesta por arcillas del Triásico y masas calcáreas del Jurasico superior y del Cretáceo, plegados posteriormente en el Mioceno. Éste macizo montañoso penetra en las provincias de Cádiz y Málaga, enlazando con las serranías de Arcos y Ronda.

Son  diez los núcleos de población, centralizados en torno a Morón de la Frontera, los que conforman esta comarca serrana, llegando a ser el techo de la provincia en cuanto a altura, que se sitúa en algunos puntos por encima de los mil metros como en el alto del Cerril.

Los municipios que conforman la comarca son Algámitas, Coripe, Los Corrales, Martín de la Jara, Morón de la Frontera, Montellano, Pruna, La Puebla de Cazalla, El Saucejo y Villanueva de San Juan.

De época ibérica y romana datan las poblaciones más antiguas, como Morón o Pruna.

Históricamente, la Sierra Sur, se encuentra estrechamente vinculada a la existencia de una demarcación surgida durante el proceso de la Reconquista, en el que durante muchas décadas se situó la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes, conociéndose con el nombre de banda morisca, que llegaba desde Puente Genil hasta Arcos de la Frontera.

La convivencia fronteriza, marcó el desarrollo de la convivencia colectiva, llena de desconfianza y suspicacias que afloraron en situaciones conflictivas con constancia histórica. El pacto que cimentó la existencia de los moriscos anduvo durante varios siglos en permanente inestabilidad, sufriendo incumplimientos continuos por una parte y otra.
 
Aún hoy, en el entorno de Puebla de Cazalla se tacha de desconfiados a sus habitantes, conocidos como “moriscos” entre sus vecinos inmediatos. El mismo nombre de Puebla surge históricamente para designar comunidades pobladas tras las sucesivas conquistas, con oleadas de gentes diversas q mixtifican el carácter sociológico del lugar.

El carácter fronterizo que la comarca tuvo en la Edad Media, nos ha legado su arquitectura militar en los castillos como los que hay en Morón, El Coronil, Montellano, Pruna,...

Con la posterior conquista cristiana a mediados del XIII hasta fines del XV, se fijó la frontera entre los castellanos y el reino nazarí de Granada a lo largo de la Sierra Sur, motivo por el que estuvo poco poblada.

Cabe hacer una reseña especial al término de Morón de la Frontera, ubicado entre la comarca de la Campiña y la Sierra Sur, donde abundan yacimientos romanos y visigodos.

Morón fue sede de un Reino de Taifas en la dominación musulmana, hasta la conquista de Fernando III y su posterior cesión a la Orden de Alcántara en el siglo XIII, sufriendo una importante reforma en el XVI, gracias a los condes de Ureña, que fijaron su residencia hasta 1630. En otra época de reconquistas, el castillo, epicentro de la ciudad, fue volado por las tropas napoleónicas en 1812, tras utilizarlo como cuartel.
 
A principios de siglo XIX se intento relanzar económicamente la zona, proyectando sobre ella la creación de una línea de ferrocarril, auspiciado todo ello por la Diputación de Cádiz. Todo aquel proyecto quedó en agua de borrajas.

No fue hasta final del mismo siglo, cuando se documentó y presentó un anteproyecto real de una línea que uniera Jerez de la Frontera con Senetil, con una brazo que llegase a Grazalema, creándose incluso una sociedad para el estudio de ese proyecto, que por segunda vez en la historia quedo sin llevarse a cabo.

Es en 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera, cuando se aprueba la construcción del Ferrocarril de la Sierra, pero la historia estaba empecinada en que no se construyera y no llegase un mayor progreso y desarrollo a la comarca de la Sierra Sur, ya que la caída de la dictadura y el retraimiento económico de la zona, determinaron la definitiva interrupción de las obras, que nunca mas volvieron a retomarse y por tanto a completarse.

En 1.887 se presentó un anteproyecto que contemplaba una línea desde Jerez a Setenil, con un ramal que finalizara en Grazalema.  A principios del siglo XX, se crea en Jerez la Sociedad para los Estudios del Ferrocarril Jerez-Villamartín-Setenil, que desarrolla un elaborado proyecto. Pero es en 1.926, durante la dictadura de Primo de Rivera, cuando se aprueba la construcción del Ferrocarril de la Sierra.

El desarrollo económico y cultural de la zona, esta estrechamente ligado a la cultura del olivo. El mundo del olivo, desde hace cientos de años, es para los habitantes de los pueblos de la Serranía Sur de Sevilla toda una cultura, una forma de vida, a la que ligan no sólo la economía, sino también, muchas de sus costumbres características. El trabajo de preparación del olivo; la recogida de la aceituna, en sus dos modalidades, el verdeo que tiene como fin recoger la aceituna verde destinada a su consumo directo como aceituna de mesa, y la recogida de la aceituna para la obtención del aceite. A lo que hay que añadir el proceso de elaboración del producto, bien mediante su curación para el consumo de la aceituna de mesa, o bien mediante su tratamiento en molino para obtener el aceite de oliva. Se puede decir, que el olivo y todo el mundo que lo rodea constituye una de las características que más definen a esta comarca de la Sierra Sur de Sevilla y a sus gentes.