ARTESANIA DE LA SIERRA SUR
La artesanía de la Sierra Sur de Sevilla habla de pacientes técnicas. Y si sorprendente resulta el albor radiante de las fachadas de sus casas, tanto más intenso cuanto más humildad se respire en el sector donde lo descubramos, siempre habrá un momento para apreciar sus trabajos de yesería, madera, barro o forja que nos hablan de un pasado artesanal pujante, delicado y de paciente ejecución, que el tiempo se encarga de revalorizar.
Tierra de buenos artesanos, como lo demuestra en ese sello tan particular de trabajar en mármol y que descubrimos en los rincones de sus templos, en los palacetes señoriales de sus casonas, desde el siglo XVII.
La carpintería que arranca de su mejor técnica mudéjar nos resultará tan llamativa como la artística forja, pues la fragua que se nos ofrece en las rejas y balcones de sus casas es un auténtico museo de la herrería andaluza.
Hay otra artesanía rural, no por arcaica menos importante, más modesta, menos ambiciosa, cual es la elaboración de objetos de fibras vegetales tan presente en el agro. Cesto de palma tratada, como esteras, persianas, soplillos… Serones de esparto, jáquimas, cubiertas de los modestos chamizos, macacos y los formidables contenedores térmicos.
Este oficio de tejer con la punta de los dedos da cumplida cuenta todavía de viejas vocaciones o recursos a tomiza, la pleita, la confección de mil cosas a base de trenzar la enea, o los trabajos de lino, pita.
En menor intensidad, se continúan elaborando, no con fines comerciales, sino quizás para seguir consagrando un rito, una tradición, que entienden los viejos del lugar que no debe extinguirse. Y buena muestra nos ofrecen los moroneros que se adentran en las técnicas de este trabajo, paciente, ágil y nada rutinario.
Hablar de tradiciones en la comarca es hablar de la cal de Morón, tan enraizada en el Sur de la Península, es la mejor rúbrica que pone este pueblo en los pueblos blancos de Andalucía. En pocos lugares podrá encontrarse una tradición tan antigua y profunda como es la de la elaboración de la cal y su arte popular de utilizarla.
La cal nació en el Morón andalusí, como lo atestigua todavía su producción actual, en menos proporción, pero con los hornos, técnicas y medios originales del antiguo reino de Taifas.
El mundo del olivo, que desde hace cientos y cientos de años, es para los habitantes de los pueblos de la Comarca de la Sierra Sur toda una cultura, es una forma de vida, a la que ligan no sólo la economía, sino también, muchas de sus costumbres características.
El trabajo de preparación del olivo; la recogida de la aceituna, en sus dos modalidades, el verdeo que tiene como fin recoger la aceituna verde destinada a su consumo directo como aceituna de mesa, y la recogida de la aceituna para la obtención del aceite.
Hay que añadir a esta cultura el arte del proceso de elaboración del producto, bien mediante su curación para el consumo de la aceituna de mesa, o bien mediante su tratamiento en molino, de piedra y de amplias laminas de esparto para obtener el aceite de oliva.
Muy desarrollada en la comarca es también la artesanía del esparto y la madera. Se llegan a hacer verdaderas obras de arte mezclando materiales tan rudimentarios como el esparto, “la guita” para afianzar las piezas y la madera, debidamente pulida.
Los artesanos fabrican utensilios y enseres rurales comunes en otras épocas, ya sean por encargo para particulares o museos de artes y costumbres como por el mero hecho de buscarse un entretenimiento en los largos días de asueto.
Podemos encontrar, en pequeñísimos talleres rústicos repartidos por toda la comarca desde las zapatillas de esparto que calzaban antiguamente los agricultores, espuertas y esportones para la recolección de la aceituna y el grano, hoces, hocinas y guadañas de madera para su segado y serones, para la protección de los animales, hasta los yugos de madera que se le ponían las “bestias” para labrar la tierra
Y del “arao” pasemos a la pitanza, como dirían nuestros abuelos. La Sierra Sur tiene tradición en la elaboración de Chacinería Artesanal: chorizos, lomos y todo lo comestible del cerdo se prepara con exquisita pasión en Coripe. Sin embargo, la fama chacinera le viene fundamentalmente por la morcilla de hígado, de sabor realmente exquisito.
Destacable de la comarca es el trabajo del espárrago blanco, destacable principalmente en Martín de la Jara, donde además de destacar su tradicional cultivo resalta la elaboración manual de los mismos, y es son pelados uno a uno. Y los pimientos del piquillo que se preparan tanto el asado como el vaciado de las pipas de forma netamente artesanal.
Completemos estos autóctonas viandas y conservas con una copita de Aguardiente o Patxarán de Pruna, de fabricación cien por cien artesanal
Hay pocos lugares donde queden zapateros artesanos, pero en Montellano, todavía hay maestros que mantienen viva una tradición que heredaron de sus progenitores. Dos días, para la realización de una bota a medida.
Y mayor artesanía es la que también se utiliza en la elaboración de guitarras, con el uso de viejas prensas para dar forma a la madera. Todavía hay viejos maestros que no hacen nunca dos guitarras iguales.























































































