RECUSOS NATURALES DE LA SIERRA NORTE DE SEVILLA
La importancia de su medio natural y de sus paisajes, ha llevado a la protección de gran parte del territorio de La Comarca de la Sierra Norte.
La Sierra posee una personalidad propia que la individualiza del contexto regional, por sus características biofísicas (clima mediterráneo y orografía suave y alomada, típica de antiguos macizos sometidos durante largo tiempo a la erosión) como por su organización del espacio derivada del tipo de poblamiento, de los usos y de los sistemas de aprovechamiento que el hombre ha ido aplicando tradicionalmente sobre este territorio.
En cuanto a la vegetación, dado que en la Sierra Norte tenemos un clima mediterráneo, encontramos, en su mayoría extensas dehesas de encinas, y alcornocales. Sin embargo conforme avanzamos y nos dirigimos a zonas más altas del parque, como son Constantina, San Nicolás y Cazalla, se va dejando paso a otras especies que exigen más humedad como el quejigo y el rebollo o roble melojo. Éste último encuentra aquí su único enclave en toda la provincia.
Es difícil calcular cuanto alcornocal hay en el parque, pues se encuentra muy mezclado con las encinas. Las masas puras de alcornoques se estiman en 4.500 hectáreas mientras que hay 33.600 hectáreas de bosque con ambas quecíneas.
Entre los distintos aprovechamientos forestales del parque, encontramos el corcho, siendo éste el caparazón epidérmico en el que envuelve el alcornoque para protegerse del fuego y de las oscilaciones de la temperatura. Son células de aire formando un material que la tecnología no ha encontrado sustituto.
Los pinos y eucaliptos se introdujeron con el fin de la extracción de madera. De los primeros hay unas 900 hectáreas mientras que de eucaliptos unas 1.700. Por su nefasto impacto sobre la vida vegetal y animal autóctona el uso madedero de chopos y de castaños sea casi testimonial. Son árboles de rápido crecimiento, mucho más que las especies autóctonas. De los castaños se sigue aprovechando la elaboración de las varas para varear los olivos así como para la fabricación de vigas, duelas y tutores para los árboles.
Al ser el olivar parte intrínseca de la cultura mediterránea no es extraño que sus dominios en la Sierra Norte se hayan extendido hasta 16.000 hectáreas. Esta especie se asienta en suelos calizos, terrenos marginales de tanta pendiente que a veces dificulta su recogida. El olivo ( Olea europea ) es una variante del acebuche del que se aprovecha la leña, pero sobre todo sus frutos han servido para medicinas, cosméticos y por supuesto para la producción del aceite y la producción a menor escala para la aceituna de mesa.
Los molinos a la antigua usanza han desaparecido. Su uso está limitado al El Pedroso, con el molturado a base de rulos de piedra y las prensas de donde salía el aceite. El olivar serrano tiene ejemplares de hasta 500 años. Está envejecido por la falta de podas y tiene una baja producción, siendo frecuente que la cosecha se efectúe sólo en buenos años.
El aceite de la sierra norte tiene buenas propiedades organolépticas (sabor y olor).
Los ríos Viar, Retortillo, y Rivera de Hueznar, todos ellos afluentes del Guadalquivir, conforman la red fluvial que drena el parque. En los márgenes del río, especialmente en la Rivera del Huesna, se desarrollan espectaculares bosques de galería muy bien conservados con un alto valor ecológico como el aliso, el fresno, el olmo, chopo, diversas especies de sauces.
En este último río existen tres cotos de pesca común ( Hueznar I y Hueznar II ) y la trucha arco iris ( Coto intensivo Molino del Corcho , situado aguas debajo de los anteriores). En los embalses del ríos destaca la abundancia de ciprínidos, particularmente apreciadas son las Carpas del Pintado así como bogas y barbos y black bass, en numerosas láminas del agua debido a su buen estado.
En definitiva, la Sierra Norte, aparte de la cantidad y calidad de sus recursos, ofrece la posibilidad de practicar la pesca en los hermosos parajes que crea el bosque en galería.
En cuanto a la fauna en la Sierra Norte encontramos especies amenazadas de extinción como son el Águila Imperial o la Cigüeña negra. Aunque no es el caso de estas últimas especies, las aves en general, son el grupo de vertebrados más abundante de todo el parque como el mirlo acuático o el buitre negro
Dentro de los mamíferos carnívoros, el lince también presenta una población muy reducida. Otros, más abundantes y representativos son el jabalí que junto el ciervo constituyen uno de los trofeos más importantes de la caza en esta comarca). Otras especies más esquivas son el zorro, la jienta, el turrón, el tejón, el meloncillo, el gato montés y la nutria.
Los pastos, las bellotas y el matorral son el sustento de la cabaña ganadera de la Sierra Norte. Se estima unas 180.000 cabezas, repartidas en ganado ovino, porcino, caprino y vacuno. Ha sido la ganadería una actividad que tradicionalmente se ha basado en el aprovechamiento de pastos y frutos, como la bellota, en otoño y en primavera, lo que implica alimentación suplementaria en verano. Esto es así desde los primeros asentamientos y se afianzó con los privilegios reales a la organización de ganaderos del Medievo, la Mesta.
Los ganados bovino y porcino impulsan la industria carníca de la zona. Son muy conocidos los jamones de pata negra, chacinas y embutidos serranos, así como los derivados de la leche como la mantequilla y especialmente el queso serrano. Por esta razón las distintas razas autóctonas son relevantes valores de la tierra.
La producción de la carne se obtiene casi en su totalidad del ganado bovino, ovino y caprino, de los que también se obtienen derivados de la leche como ya citábamos anteriormente.
Por tanto son de gran importancia las distintas razas autóctonas de la zona, como la retinta en el bovino, la merina en el ovino, o la ibérica negra o retinta en la porcina.
La caza es en la Sierra Norte una de las principales actividades de la zona. Fundamentalmente son el ciervo y el jabalí las especies en las que se sustenta la caza aunque hay pequeñas poblaciones de muflones y gamos. Abundan sobre todo en Cazalla y el Pedroso, en los bosques mediterráneos, durante horas de poca luz. Los ciervos buscan lugares más claros con el fin de encontrar su alimento. Los podemos encontrar en Alanís y El Pedroso. En Guadalcanal y Constantina la perdiz y otras aves migratorias para la caza menor.
Esta actividad se realiza en las épocas de otoño e invierno y está destinada al autoconsumo.
La miel es otro de los productos muy extendidos por toda la comarca. Tiene un sabor extraordinario y es denominada como miel milflores o de monte. A pesar de ser un muy típico de la zona, la apicultura no tiene la potencialidad de convertirse en ingresos importantes para la Sierra Norte si no que su consumo es doméstico, ya que es una costumbre heredada de los mayores.
Las setas, puede encontrase en el Parque natural en cualquier época del año excepcionando el verano, aunque su recogida se realiza en otoño. Las menos peligrosas y abundantes son las del álamo o chopo.
Por último la riqueza del monte mediterráneo propicia el aprovechamiento de plantas, cuyas hojas o flores son utilizadas para uso alimentario, medicinal o cosmético. El orégano y el romero utilizado en las comidas, la jara, que contiene un aceite esencial utilizado para la perfumería por su aroma a incienso.
El palmito y el espárrago a pesar de sus valores culinarios, no han propiciado que una dedicación industrial o comercial para la comarca.
Mundo Queso





















































































