HISTORIA DE LA SIERRA NORTE
Paisajes de dehesas y alcornoques, frondosos bosques que crecen en los márgenes de los ríos y hábitat de numerosas especies son algunas de las características que conforman el magnífico entorno de la comarca de la Sierra Norte de Sevilla. El parque Natural de la Sierra Norte ocupa casi la totalidad de la Sierra de esta provincia.
La Sierra Norte (parque natural) constituye la parte central de una amplia zona protegida de Sierra Morena.
Este parque, situado en una región a media montaña está flanqueado a izquierda y derecha por el Parque natural de la Sierra de Aracena, en la provincia de Huelva, y por el Parque natural de Hornachuelos, como extremo más oriental, en la provincia de Córdoba. El Parque Natural de la Sierra Norte, con 177.484 hectáreas, está formado por diez municipios que lo ocupan total o parcialmente; Alanís de la Sierra, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, Constantina, El Pedroso, El Real de la Jara, Guadalcanal, La Puebla de los Infantes, Las Navas de la Concepción y San Nicolás del Puerto.
La explotación ganadera es la principal fuente de riqueza de la comarca, aunque la Sierra norte es del mismo modo un importante foco turístico de toda la provincia. El senderismo, los cotos de caza y pescas, la gastronomía, los anises y aguardientes comparten por igual protagonismo en la zona.
El acceso a la Sierra Norte lo podemos hacer bien por la carretera que sale de la barriada de San Jerónimo, al norte, la C-433, y se dirige a Castiblanco de los Arroyos y El Pedroso.Otra opción es tomar la N-431, que también lleva a la Sierra y nos ofrece la posibilidad de parar en Villanueva del Río y Minas. Por la carretera A-431 pasaremos por Alcalá del Río, Valverde, Cantillana, Lora del Río y Peñaflor. Desde Cantillana la A- 432 a El pedroso, Cazalla de la Sierra, Alanís y Guadalcanal. Desde Lora del Río la A-455 a Constantina. Desde Peñaflor la SE-140 a La Puebla de los Infantes.
El origen del asentamiento de íberos, romanos, fenicios, griegos, romanos y musulmanes hasta llegar a los cristianos lo encontramos en la riqueza y explotación de las minas. Prueba de esto son los numerosos yacimientos arqueológicos encontrados, desde enterramientos en dólmenes así como numerosas necrópolis de la época romana.
La explotación de las minas fue un bastión de riqueza e incluso de fama fuera de sus fronteras, dando origen a los primeros altos Hornos de España (La fábrica de El Pedroso). Esta localidad alcanza su auge económico en el año 1817, cuando comienza a realizar las explotaciones. El Pedroso es considerado la primera empresa minera de España.
La presencia minera de la zona no pasa desapercibida al conservar parte de los municipios de la comarca topónimos antiguos como es el caso de Almadén de la Plata.
Sin embargo, otros restos encontrados en las Cuevas de Santiago ( Cazalla de la Sierra ) y en el yacimiento de “Los Covachos”, (Almadén de la Plata ), indican que ciertas zonas de la comarca estuvieran ya pobladas en el neolítico y calcolítico. Del mismo modo, es seguro la existencia de habitación humana desde este último periodo en las simas inmediatas al Valle de la Osa en el que se asienta Constantina (Cueva de don Juan).
Romanos y árabes desempeñaron un importante papel en el transcurso de la historia en esta comarca. El nombre de ciertas localidades y municipios son herencia de la presencia romana en la zona, como es el caso de Constantina, procedente de “Constancia Lucida“, adquirido tras las guerras civiles entre César y Pompeyo Durante esta época exportaba a Roma un vino muy apreciado llamado “Cocolubis”.
Durante el imperio Romano no cabe dudar del interés estratégico y económico de la comarca de la Sierra Norte para la administración imperial, como el control del territorio y de las vías. Eran muchas las vías que enlazaban el sur con Mérida, siendo la más significativa la que iba a Sevilla, desde donde las riquezas se dirigían a través del mediterráneo a Roma.
La explotación sistemática de las minas de cobre y plata así como el aprovechamiento de otros recursos naturales, como la extracción de corcho, fueron otras actividades desarrolladas por estos pobladores.
El corcho, es el caparazón epidérmico del alcornoque. Su extracción estaba fundamentalmente encaminada a la elaboración del calzado así como para tapar recipientes que contuvieran líquido. El corcho sigue siendo hoy día uno de los recursos naturales más importantes de la comarca y su extracción una de las actividades artesanales más significativa.
Localidades como Alanis, dejan patente la presencia musulmana en la Sierra norte de Sevilla. Su nombre procede del vocablo musulmán “Al- Anís” que significa “El Afable”. A pesar de esto, se han encontrado en sus alrededores vestigios de la población romana e iberoromana.
Romanos y musulmanes fueron principalmente los que impulsaron el núcleo urbano de las localidades de la comarca, como a lo largo del Valle de la Osa y en la ladera del Cerro del Castillo. El barrio de la Morería en Constantina, conserva la estructura del urbanismo árabe.
A partir de la reconquista de la Sierra, iniciada en el siglo XIII por el Rey Fernando III, y prolongada hasta la edad moderna, siglo XVI, se constata la existencia de Almadén de la Plata como tal. Fue este rey quien también tomó una aldea, situada entorno al Guadalquivir que había nacido con civilización Tartésica. La llamó La Puebla de los Infantes.
En los siglos XIX y XX se produce la independencia de distintas localidades, como El Ronquillo en el año 1818, con el Rey Fernando VII o El Madroño del que dependen varias aldeas.
La comarca de la Sierra Norte nos deja un importante legado histórico, territorio que ha sido testigo de numerosas civilizaciones desde la prehistoria, pasando por romanos, fenicios y árabes; la comarca fue la única en la que permaneció la población mudéjar tras la rebelión contra los cristianos en 1.264. Contribuyó a la conquista de América , y sus gentes ofrecieron resistencia formando una guerrilla contra el ejército de Napoleón.
No pasamos por alto la presencia Felipe V en estas tierras, cuyo traslado se debía a la búsqueda de alivio a su melancolía del rey . Ya en el siglo XX se produce la salida al mundo de sus pobladores, en busca de mejor fortuna.
Cartujos y Bandoleros, viajeros románticos ingleses, y plantadores de eucalipto. Buscadores de oro y plata, biólogos en busca de nuevas especies. Hasta nuestros días, donde son ahora miles de ciudadanos los que viajan a los lugares de encanto de esta comarca en busca de otro bálsamo que llamado relax.























































































