Fiestas/Tradiciones

 

FIESTAS Y TRADICIONES DE LA CIUDAD DE SEVILLA

En Sevilla las fiestas y las tradiciones caminan cogidas de la mano. La Semana Santa y la Feria son fiestas tradicionales... y algo más. La celebración hace que la ciudad viva un ambiente especial, distinto, tanto que si alguien pierde la noción del tiempo y aparece en Sevilla en esos días, sabrá qué está pasando aunque sean las nueve de la mañana y no se puedan ver todavía ni un nazareno ni un traje de gitana.

Sin duda alguna, la gran fiesta de la ciudad es la Semana Santa. Los tópicos hablan de los sentidos, del azahar, del incienso, de la música, pero hay más, mucho más.

El que venga de fuera deberá dejarse llevar y abrirse a todo lo que se va a encontrar: un derroche de arte en las calles, la ciudad entera concentrada en el casco histórico, un ambiente sin parangón que no resiste análisis porque es imposible y una tremenda sensación de vacío cuando acaba.

Durante los ocho días de la Semana Santa y el Domingo de Resurrección, 54 hermandades hacen estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. Acompañados por los hermanos de cada corporación, las imágenes titulares de estas cofradías acuden al Templo Metropolitano cumpliendo con lo que dictan sus reglas.

El origen de la actual Semana Santa de Sevilla se puede establecer en el siglo XIV, cuando los llamados hermanos disciplinantes o hermanos de sangre recorrían las calles de la ciudad azotándose hasta derramar sangre. Formaban parte también del cortejo los llamados hermanos de luz, que portando hachas encendidas iluminaban el camino de las imágenes titulares. A finales del s. XIV el papa clemente VI mandó que ninguna persona se pudiera azotar en público, adoptando los disciplinantes entonces la forma de los hermanos de luz.

Antiguamente, la estación de penitencia se realizaba sin orden ni concierto entre estas hermandades, hasta que el obispado de Sevilla determinó que las cofradías del centro de la ciudad hicieran estación de penitencia a la Catedral y las de Triana, a la parroquia de Santa Ana. En la actualidad, todas van a la Catedral y antes de llegar confluyen, en perfecto orden y con sus horarios y tiempos determinados, en la llamada Carrera Oficial, que comienza en la Plaza de la Campana y finaliza en el templo. A lo largo de esta Carrera Oficial se instalan sillas y palcos que son vendidos para que se pueda presenciar el discurrir de las cofradías, aunque los mejores lugares pasan de padres a hijos durante generaciones.

La Semana Santa no es sólo fervor religioso, durante estos días se pueden admirar por las calles esculturas de altísimo valor artístico, como el Señor de Pasión, obra del imaginero Martínez Montañés; el Gran Poder o el Cristo de la Buena Muerte, de Juan de Mesa, o el Cristo de la Expiración, conocido popularmente como el Cachorro y con el que se cerró el prolífico periodo del barroco sevillano.

Los pasos donde van las imágenes son auténticos retablos dignos de figurar en cualquier tratado de escultura y las insignias que portan los nazarenos, obras maestras de la orfebrería.
 
Pasada la Semana Santa llega la feria, fiesta que tuvo su origen en la feria de ganado que idearon los concejales José María Ybarra (vasco) y Narciso Bonaplata (catalán) hace más de 150 años (data de 1847, aunque hay quien asegura que existe un remoto precedente en 1254, de manos de Alfonso X el Sabio) en el Prado de San Sebastián. En la actualidad poco queda de ese mercado de ganado y a la Feria de Sevilla se la conoce por sus más de mil casetas instaladas en un recinto de unos 500.000 metros cuadrados en el que también se instala un parque de atracciones (la Calle del Infierno).

En estas casetas conviven durante los cinco días de feria los socios, que reciben y agasajan a sus amigos e invitados. Aunque la mayoría de las casetas son particulares, también existe un buen número de casetas públicas, entre las que se encuentran las de los distritos de la ciudad, los partidos políticos, sindicatos y diversas entidades que abren las puertas de su recinto para todo aquel que quiera.

¿Qué se hace en la Feria de Sevilla? Depende de cada uno: Comer, beber, cantar, bailar, convivir, disfrutar del paseo de caballos, exhibirse, quedar con amigos a los que prácticamente sólo se ve de Feria en Feria, incluso hacer negocios.

No es tópico ese dicho que reza que la Feria es una explosión de luz y color. Es la auténtica realidad. Desde la monumental portada de entrada, ejemplo de arquitectura efímera y que ha dado lugar incluso a que se celebren exposiciones con maquetas de las mismas, hasta Calle del Infierno, sólo hay que darse una vuelta por el recinto de Los Remedios para comprobarlo.

Espectacular resulta el paseo de caballo que dura desde primeras horas de la tarde hasta las ocho aproximadamente, en el que se pueden contemplar jinetes y amazonas y magníficos coches de caballo que son auténticas piezas de museo.
 
Otra fiesta grande de Sevilla es el Hábeas Christi, aunque queda un tanto eclipsado por la Semana Santa. El Día del Corpus sale en procesión la Sagrada Forma puesta en nua monumental custodia de plata realizada por el insigne orfebre sevillano Juan de Arfe. Forman parte del cortejo representaciones de cofradías y diversas entidades de la ciudad y acompañan a la Custodia pequeños pasos con representaciones del Niño Jesús, las Santas Justa y Rufina, San Fernando...

La procesión del Corpus recorre las calles del centro de Sevilla a primera hora de la mañana saliendo por la puerta de San Miguel de la Catedral y entrando por la Puerta de los Palos.

Durante todo su recorrido pasa delante de altares con motivos eucarísticos instalados por cofradías y entidades y sobre las calles cubiertas con romero y juncia.

La víspera del Corpus se ha convertido en una jornada multitudinaria, en la que los sevillanos se echan a las calles a contemplar estos altares y la ornamentación de los escaparates de los comercios. Estos compiten por presentar el mejor exorno y el Ayuntamiento tiene establecidos varios premios.

Otras fiestas y tradiciones: Cabalgata de los Reyes Magos, Velá de Santiago y Santa Ana (Triana, en torno a los días 25 y 26 de julio), Velás populares en los barrios principalmente entre junio y octubre, procesiones de gloria (entre mayo y noviembre).