Recursos naturales

 

RECURSOS NATURALES DE LA VEGA

La primera característica que hay que resaltar de esta comarca sevillana es la inmensa riqueza natural que encierra. Y no sólo la fertilidad de la Vega, que se va ensanchando tras entrar el río en su curso bajo; también por su variedad topográfica y paisajística.

Los aprovechamientos tradicionales de pequeña escala encontraban en este rincón entre la sierra y el río Guadalquivir, todo cuanto pudiesen necesitar: regadío, secano, aprovechamientos silvícola y ganaderos.

Hoy, cuando se vuelve la vista a aquella vida natural, de la agricultura de antes de la contaminación, que en medio siglo ha conseguido que no sean potables la mayoría de las aguas subterráneas, es posible hablar aquí de fertilidad natural de área privilegiada para las producciones con sello eclógico.

Del mismo modo, es un área donde se puede implantar la agricultura modernizada y competitiva que se basa en los productos extra tempranos en la especialización y en los altos rendimientos. La infraestructura hidráulica atenúa la irregularidad de las precipitaciones, la rigidez de las temperaturas veraniegas y el déficit hídrico para los cultivos. El principal beneficio del clima reside en las temperaturas, sobre todo en las suaves temperaturas del invierno. Atenuadas por la influencia de los vientos de Atlántico, esta solana orientada al sur presenta inmejorables condiciones para el turismo de interior, el que se basa en el disfrute de la naturaleza.

La belleza y el grado de conservación de la sierra, excelente sobre todo por su avifauna; la presencia de un ambiente tradicional rural, las condiciones para el aprovechamiento cinegético y las escasas pendientes posibilitan itinerarios por diversos medios de locomoción, a la vez que los valles encajados de los arroyos con su variedad de microclimas refuerzan este posible aprovechamiento de la comarca de la Vega.

La agricultura es la principal fuente de riqueza de los pueblos que componen la comarca, siendo la industria una actividad incipiente, en la mayoría de los casos.

En Alcalá del Río los cultivos de mayor implantación son el girasol, maíz, remolacha y frutales, además de los agrios y cereales, trigo, cebada y avena, el olivar de molino y el sorgo, aunque en menor medida.

También la agricultura predomina en Alcolea del Río, sobre todo el olivar de molino, algodón, maíz, frutal y cereal. La ganadería también tiene cierto peso en el pueblo y, así, destacan las cabañas vacuna, caprina y porcina.

En La Algaba sobresalen los cítricos; sin embargo, dada la proximidad a Sevilla, gran parte de la población se traslada a las industrias que rodean a la capital por su zona norte.
 
Cítricos, melocotón, perales, naranjos y mandarinas se dan cita en las tierras de Brenes, junto a sembrados como la patata, algodón, maíz, remolacha, girasol, sandía, melonares, viñedos, espárragos y aceituna de mesa, así como. En el ámbito pecuario predomina en ganado porcino, bovino, caprino y equino, entre caballar, mular y asnar.

De recursos eminentemente agrícolas es también Burguillos, que se distingue por la gran extensión de regadíos de toda la zona que lo rodea, pero el que tiene el pueblo propiamente lo saca de sus pozos subterráneos ya que está alejado del río Guadalquivir.

Desde Cantillana, enclavada en una meseta,  se divisa una extensa campiña. Situada en las últimas ondulaciones de Sierra Morena, se dan todas las especies propias de la caza menor: la perdiz, la liebre y el conejo. En su zona norte se encuentran especies de caza mayor: jabalíes y venados.  Por otra parte, tanto en el Guadalquivir como en el Viar, son prolijas las capturas con caña de pescar, barbos, black-bass, carpas, albures, anguilas, etc.

La situación privilegiada de La Vega, comprendiendo como eje central las riberas del Guadalquivir y completando en su extensión con las estribaciones de la Sierra Norte sevillana,  cuenta gracias a ello con una gran riqueza paisajística y faunajística. Si bien el componente fundamental y característico es la Vega, las estribaciones de Sierra Morena también está presente en gran parte de su territorio. Ello proporciona la confluencia de ecosistemas totalmente diferenciados y variados, generando una multiplicidad geológica de pendientes y relieves, de vegetación y fauna.
 
El río Guadalquivir, da una impronta e idiosincrasia especial a la comarca, creando un paisaje y una orografía propia y poseyendo una flora y fauna digna de ser contemplada.
 
Desde los afluentes rocosos de la Era Primaria con pendientes altas o moderadas, sus relieves abruptos de bosque mediterráneo, agricultura intensiva y fauna silvestre y ganadera de la Sierra, hasta los relieves de depresión del Guadalquivir con rocas de la Era Terciaria de pendientes suaves y paisaje allanado con predominio de la agricultura intensiva y la abundancia de especies domésticas de la Vega.

Con respecto a la Flora, destaca la amplia diversidad de especies vegetales en nuestra cubierta vegetal típica del bosque mediterráneo con la proliferación de especies arbóreas como encinas, alcornoques, acebuches y matorral representado por lentisco, jara, palmito, romero, madroño y espárragos amargos en la sierra y adelfas, sauces y álamo blanco en las cuencas aluviales del Guadalquivir.

Para la Fauna, la orografía, que intercala la Sierra y la Vega, hace proclive la crianza y conservación de una gran diversidad de especies. Aves como la perdiz, el zorzal, la codorniz o la tórtola en la Sierra y cigüeñas en la vega, mamíferos como la liebre, el conejo o el jabalí y en el río aparece una gran riqueza en peces como la carpa, el barbo y la trucha como más representativos.

Con esta abundancia de especies singulares, es normal que en toda la comarca esta muy arraigada la caza ya que se dan todas las especies propias de la caza menor: la perdiz, la liebre y el conejo, y en su zona norte se encuentran especies de caza mayor: jabalíes y venados.

Por otra parte, tanto en el Guadalquivir como en el Viar, son prolijas las capturas con caña de pescar, barbos, black-bass, carpas, albures, anguilas, etc.