Historia

 

HISTORIA DE LA MARISMA SEVILLANA

La Marisma sevillana está localizada en el extremo suroccidental de Sevilla, limitando al norte con el Aljarafe y al este con la Vega Baja del Guadalquivir. La componen los términos de Aznalcázar, La Puebla del Río, Villafranco del Guadalquivir ó Isla Mayor y Villamanrique de la Condesa. Presenta varios ecosistemas, de los que sobresale el de la Marisma.

Los vestigios arqueológicos hallados en la zona ponen de manifiesto la importancia del lugar en todas las épocas y culturas. Prueba de ello son las Necrópolis de los Naharros de Aznalcázar , cuyo emplazamiento sirvió como bastión defensivo a diferentes civilizaciones a lo largo de la historia. Numerosos yacimientos avalan también los orígenes calcolíticos de Villamanrique de la Condesa, cuya primera denominación “Mures” proviene de los Tartessos.

La civilización romana también dejó huella en la comarca. Así lo evidencia el puente romano de Aznalcázar, hoy casi destruido.A pesar de los restos arqueológicos, La Puebla del Río fue fundada, tan y como se conoce actualmente, tras la Reconquista, con motivo del repartimiento de tierras realizado por Alfonso X. La Puebla, denominada La Guardia, se alzó entonces como un lugar fortificado que protegiera Sevilla por el Guadalquivir.

Por su parte, Villafranco del Guadalquivir no conoció la mano del hombre hasta hace dos siglos, cuado estas tierras sirvieron de aprovechamiento ganadero a los habitantes de los pueblos circundantes. Así, surgió como nueva entidad en los años 20 y 30, fruto de la fuerte colonización de las marismas del Guadalquivir, centrada en el cultivo del arroz.

Villafranco del Guadalquivir se fundo como entidad de población menor, dependiente de La Puebla del Río, en el año 1956. En 1994 consiguió la independencia, si bien actualmente está en trámites para cambiar su nombre por “Isla Mayor” y ampliar así su término municipal a todo el territorio que ocupa esta isla natural.

Veamos la evolución histórica de cada uno de sus pueblos:

Aznalcázar, está situada en un lugar alto, a caballo entre las Marismas del Guadalquivir y el Aljarafe sevillano, y junto al Río Guadiamar, Aznalcázar es un lugar de importantes y valiosos vestigios del pasado. En épocas históricas, Aznalcázar ha sido un importante bastión defensivo, vía de comunicación y encrucijada de caminos que favorecía el acceso de diversas poblaciones, a las zonas de pasto marismeño y al mar. Gracias a la elaboración de la Carta Arqueológica del término se pone de manifiesto la riqueza en yacimientos arqueológicos de todas las épocas.

Algunos historiadores identifican la actual Aznalcázar con la celtibera Olontigi, nombre conservado en época romana. El nombre actual de Aznalcázar deriva del árabe “Hazn-al-cazar” que significa fortaleza del Alcázar o del Palacio. Según el Anuario arqueológico de Andalucía de 1988 (Dirección General de Bienes Culturales-Junta de Andalucía), el poblamiento de época Calcolítica es el más antiguo del que se tienen datos fiables. No faltan opiniones que sitúan en Aznalcázar la ubicación de Tartessos, y otras afirman que fenicios, griegos, cartaginenses…, habrían dejado su impronta en estas tierras. Incluso, se ha encontrado monedas lo que confirma la existencia de una antigua población que acuñaba monedas.

La presencia romana en sus tierras dejó importantes huellas como el Puente Romano sobre el Río Guadiamar y el Recinto Amurallado del que se conservan aún algunos lienzos de muralla.

De gran importancia fue la presencia musulmana, y a ella debe su nombre Hazn-Al-Kazar, que significa fortaleza del alcázar. En 1248 San Fernando la reconquista, pasando a la corona de Castilla, y con Ayuntamiento de realengo. Posteriormente se convirtió en señorío, cabecera del marquesado de El pedroso y de las Torres.

La Puebla del Río inicia su vida como ciudad a mediados del siglo XIII, con la Reconquista cristiana del valle inferior del Guadalquivir. Ante los ataques de los Benimerines, Fernando III coloca en el último cerro del Aljarafe situado al lado del río un pequeño destacamento militar para la defensa del flanco meridional de Sevilla. Por este motivo, el lugar se conoció primeramente como La Guardia. Su hijo Alfonso X el Sabio organiza después la repoblación de la zona, y otorga a La Guardia una carta-puebla como fuero de sus moradores; de donde acabó denominándose La Puebla. Para distinguirla de otras Pueblas, ésta se apellidó primero junto a Coria o de Coria, pero desde el siglo XVIII se conocía ya como La Puebla del Río, si bien este otro nombre no se hace oficial hasta principios del XX.

Mucho antes, esta comarca conoció ya una ocupación humana desde el Paleolítico Inferior, época de la que se han localizado utensilios tallados en piedra. Pero los primeros grupos humanos con economía  agropecuaria se instalan en la zona hacia el 3000 a.C. Se trataba de pastores de vida semisedentaria. A orillas del antiguo mar que
eran entonces Las Marismas tuvieron una salina.

Al sur del actual casco urbano se conoce un poblado metalúrgico de época tartésica. Se extrajo allí plata a partir de minerales procedentes tal vez de las minas de Aznalcóllar. Desde aquí la plata era comercializada por los fenicios. En época romana el campo comenzó a poblarse de pequeños asentamientos, muchos de los cuales continuaron con vida en tiempos visigodos y árabes.

En la etapa moderna de su historia, La Puebla del Río fue eminentemente ganadera. Hoy, las llanuras marismeñas se dedican sobre todo al monocultivo del arroz.
 
En Villamanrique, los restos más antiguos datan del Calcolítico, siendo unos de los yacimientos más importantes el situado en el Cerro del Chillar. Su primitivo nombre fue el de Mures, que perdurará a lo largo de los períodos históricos tartésico, ibero-turdetano, romano y árabe. Este nombre está muy ligado a la cultura tartésica de la que existen numerosos restos arqueológicos, destacando la inscripción en piedra conocida como la "Estela tartésica" de Villamanrique.

En época fenicia fue un poblado con factoría dedicada a la extracción de la tintura para la púrpura. Los restos arqueológicos no se interrumpen durante la época ibero-turdetana. y romana.

Bajo dominación árabe debió estar muy poblada, conociéndose la existencia de varios barrios. Tras ser conquistada por Alfonso X el Sabio, se le otorgaron posesiones en 1253 al maestre de la Orden de Santiago. Durante el reinado de Enrique III en 1399, se unificaron la villa de Mures y las aldeas de Chillas y Gatos.

Don Carlos I, en 1539, pasa la villa de manos de la Orden de Santiago a las del duque de Béjar, don Francisco de Zúñiga y Guzmán. Bajo los Zúñiga la villa creció en importancia y Felipe II creó el marquesado de Villamanrique para don Alvaro Manrique de Zuñiga, pasando entonces a llamarse la villa, Villamanrique de Zúñiga. Se construyó entonces el palacio y un convento de franciscanos hoy desaparecido.

En el siglo XVIII, los Duques de Montpensier compran gran extensión de terrenos desde Gatos hasta la Aldea del Rocío y el Palacio de los Zúñiga, cambiando de nuevo el nombre por el de en honor de a la hija de los Duques. Por el Real Decreto de 1916, la villa adoptará su nombre actual en honor de doña Isabel Francisca de Orleans y Borbón, condesa de París.

Isla Mayor o Villafranco del Guadalquivir es un municipio de reciente creación: se constituye como Entidad Local Menor dependiente del Municipio de Puebla del Río en el año 1.956, consiguiendo la independencia del mismo en 1.994. Villafranco del Guadalquivir surge fruto de la colonización de las Marismas del Guadalquivir, durante las décadas de años 20 y 30, para su explotación agrícola (monocultivo del arrozal). Después de varios intentos de puesta en marcha de estas explotaciones por parte de una compañía con capital inglés, que ya había efectuado estos trabajos en el delta del Nilo, ésta pasa a manos españolas que son las que, en definitiva, comienzan el proceso de transformación de la marisma y de colonización de la misma.

Durante la Guerra Civil española se convierte en el principal almacén de arroz de la zona nacional, ya que la zona valenciana estaba en manos de los republicanos. A principios de la década de los 40, el General Queipo de Llano impulsa el desarrollo de esta zona. Es en estas fechas cuando comienzan a llegar a Villafranco los primeros colonos valencianos, atraídos por las perspectivas de futuro de la zona y por sus conocimientos en la producción de arroz. Este hecho ha tenido una importante trascendencia en la configuración actual del municipio.

A partir de 1.985 se inicia un expediente de segregación del Ayuntamiento de Puebla del Río, dicha segregación no llegaría hasta 9 años más tarde, en 1.994.