ARTE Y ARQUITECTURA DE LA MARISMA SEVILLANA
La particularidad y el cuidad de los cascos urbanos de los pueblos de la Marisma, podrían considerarse ejemplo de lo que debiera ser la conservación de la fisonomía ciudadana de nuestros pueblos.
En Aznalcázar destaca la trama urbana de su parte más antigua, donde se aprecia el gran influjo árabe de la ciudad, con sus numerosos adarves e intrincadas callejuelas.
En cuanto a la arquitectura civil de la localidad destaca “La Casa Grande”. Un interesante edificio del siglo XVII, adquirido por el ayuntamiento para su sede, y que también es ubicación de un Centro de Información del Parque Nacional de Doñana.
Además destaca la Fuente Vieja, conocida también como Fuente Árabe o Fuente Pública. Situada también el la parte “vieja” del pueblo está decorada con azulejos fechados en los años 1773 y 1789. Esta fuente constituye uno de los mejores ejemplos del barroco civil andaluz.
En la arquitectura religiosa, destaca por encima de todas las edificaciones la Iglesia Parroquial de San Pablo. Esta estructura del siglo XIV, es una de las más bellas obras del mudéjar sevillano. Consta el templo de tres naves con cubierta de madera y separadas por pilares cruciformes. La cabecera de la iglesia está decorada con mosaicos del siglo XVI que alternan azulejos del XV. Las fachadas son del siglo XVI, la principal está decorada con almenas casi renacentistas, la de la epístola tiene una excelente labor de lacería mudéjar entre el arco y el alfiz que la enmarcan.
La torre mudéjar, que parece fue alminar de una antigua mezquita, está exenta de la iglesia, y el cuerpo de campanas, decorado con azulejos, pertenece al último tercio del s. XVIII.
Los artesonados y retablos de la iglesia se perdieron en un incendio en 1932. En el interior de este singular edificio destacan magníficas imágenes barrocas, entre ellas la del Niño Jesús que con toda seguridad se puede atribuir a Juan Martínez Montañés, máximo exponente del barroco sevillano, y la imagen de San José que pertenece la mismo círculo. Igualmente se encuentra el cuadro “Cristo Crucificado”, catalogado del Taller de Zurbarán. Igualmente, se puede observar al Cristo de San Pablo, del siglo XVII de estilo manierista, una importante colección de orfebrería religiosa y libros.
Finalmente, la Hermandad del Cristo del Buen Fin, María Santísima de las Angustias, Santiago Apóstol y San Juan Evangelista posee cuatro tallas obra de Antonio Castillo Lastrucci.
Otras edificaciones de interés son la Capilla de Nuestra Señora de la Encarnación y la Capilla de Nuestro Padre Jesús. La primera, a pesar de ser una construcción moderna, alberga un retablo neoclásico en el que se venera un Cristo de la Vera Cruz del XVII y una imagen de la Virgen de la Encarnación del XVIII. La de Nuestro Padre Jesús es una construcción moderna, puesto que la antigua iglesia se derribó para construir el actual edificio, pero sin embargo alberga un retablo barroco del siglo XVII. Por su parte, la imagen de Ntro. Padre Jesús pertenece al siglo XVIII.
En la Puebla del Río, destaca en la arquitectura civil, la Hacienda de Myro. De esta antigua hacienda de olivar del siglo XVIII, se conservan importantes dependencias como el caserío y el molino de aceite.
En la religiosa destacan la Parroquia y la ermita de San Sebastián.
La Parroquia Nuestra Señora de la Granada es un templo de una sola nave en forma de T y tres puertas, cada una de estilo y época diferente. La puerta principal, en el oeste está formada por un gran arco ornamentado de medio punto. La segunda puerta, ubicada en el sur y llamada Puerta del Sol es de arco rebajado. Y la tercera puerta es la Llamada del Perdón, por encontrarse en la Capilla del Evangelio, llamada también por los lugareños Capilla del Perdón. Su construcción comenzaría posiblemente entre 1272 y 1285, como fortaleza y defensa de Sevilla por el Guadalquivir. El templo está dentro del estilo gótico-mudéjar donde destaca, por su belleza, el campanario.
La Ermita de San Sebastián, es una estructura sencilla de cajón del siglo XVII. Fue reformada durante el siglo XVIII y a principios del siglo XX. En su interior destacan las esculturas de la Inmaculada y S. Marcos fechadas en el siglo XVII, y las pinturas al fresco de sus paredes que se encuentran en muy mal estado.
Isla Mayor, antigua Villafranco del Guadalquivir es una localidad de muy reciente fundación. Como ejemplo de arquitectura civil destaca, en el Poblado de Isla Mínima el cortijo de Rosa Escobar Masguinlay. Esta hacienda es un antiguo Cortijo Andaluz, con la típica capilla donde se celebraban los oficios. Actualmente es cuna de una ganadería de toros. Y como ejemplo de la religiosa, destaca en el Poblado de Alfonso XIII la Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, donde fue el propio rey Alfonso XIII, el 3 de mayo de 1.928, colocó la primera piedra de esta iglesia.
De entre todos los edificios de Villamanrique, destaca por su grandiosidad y belleza Palacio Real la Condesa de París ó Palacio de Orleáns:
Pueden diferenciarse, dentro de este singular edificio tres grandes áreas:
La primera de las zonas es la parte anterior a la casa palacio, abierta y ajardinada, con una gran parterre central sembrado de palmeras, que sirven de entrada y apeadero a la vivienda. Una verja y cancela decorada con flores de lis y otros motivos de carácter regio, establecen el límite y conexión con la calle Santa María Magdalena. En esta zona aparecen edificaciones auxiliares tales como las cocheras y las cuadras.
La segunda zona diferenciable es la propia casa palacio, que ofrece su fachada principal a la zona abierta descrita en el punto anterior. Esa fachada, de composición marcadamente horizontal, ofrece en sus dos plantas un ritmo de vanos apenas decorados por un molduraje simple, que se interrumpe con la colocación central de la puerta principal sobre la que abre un balcón con barandaje de forja. En conjunto, es de aspecto sencillo, propio de los inmuebles de ámbito rural; conserva sus muros encalados y sólo destaca, en contrates dicromático, el zócalo pintado de color azul añil.
En esta edificación, en cuyo diseño participaron arquitectos franceses, puede observarse una singular síntesis de lo autóctono y lo foráneo, pues si, por una parte mantiene la interpretación de la vivienda rural tradicional andaluza y restos del palacio que aquí tuvieron los Manríquez de Zúñiga, por otra, no oculta su contemporaneidad y son notables, sobre todo en la concepción decorativa de los interiores, las influencias francesas.
El edificio es de planta cuadrada y se ordena en torno a un patio central, solado de mármol blanco, con galerías de arcos de medio punto en sus cuatro frentes en la planta baja y balcones en la alta. Las columnas de este patio ostentan en sus capiteles escudos y divisas de la familia Manríquez de Zúñiga pues son elementos reaprovechados de una construcción anterior, que se remonta al siglo XVI, existente en este mismo lugar; son también relacionables con esa construcción anterior las cámaras localizadas a inferior nivel bajo las dos crujías laterales, abovedadas y con restos de azulejerías del siglo XVII.
Interiormente la mayoría de las estancias cuentan con elementos decorativos de interés, pero las que destacan son algunas cuya ornamentación evoca lo cortesano francés, a base de paneles de madera sobre la pared y filetes dorados que organizan el espacio murario creando desde el zócalo a modo de grandes tarjas, lugares para la colocación de pinturas u otros elementos. Es digno de mención el cuerpo de escaleras, ubicado en un ángulo del patio, que presenta un techo decorado con motivos heráldicos y grecas.
Y finalmente, la tercera parte a destacar, además de los valores artísticos y arquitectónicos, son los paisajísticos, ya que el palacio se concibió integrado en una amplia zona verde.
La arquitectura religiosa viene representada por la Iglesia Santa Mª Magdalena. La Iglesia parroquial de la villa fue construida hacia la primera mitad del siglo XIX, sobre otra anterior del s. XIV, que era un humilde templo de muros de tierra de 30 varas y media de largo por 16 de ancho, mandado a derribar por el Conde de Altamira en 1.800. La Iglesia es un edificio de planta rectangular y estilo neoclásico. Está compuesta de tres naves, la central mayor que las laterales se cubre con bóveda de cañón y las laterales con bóveda de arista. Adosada a la nave lateral derecha a la altura del crucero se encuentra la capilla del Sagrario, en donde, asimismo, reciben culto las imágenes titulares de la Hermandad de la Vera Cruz.
Las Chozas de Doñana:
Dentro de los testimonios dejados por el hombre, quizás uno de los que más reflejan sus costumbres, necesidades y adaptación al medio, incluso lo inalterable de sus patrones, son las costumbres populares. En la Marisma, la arquitectura ha estado siempre dominada por las chozas de bálago, cuya antigüedad se desconoce.
Lo que no puede ponerse en duda es la adecuación de la arquitectura del pasado a los materiales que brindaba la naturaleza circundante y así, en la comarca de Doñana, el barrón, la sabina, el enebro, la castañuela y el bayunco condicionaron la calidad de las viviendas de la población.
Muchas de estas chozas aún existen, pero cada vez en peor estado de conservación, constituyen un importante objetivo para la conservación del patrimonio siendo valoradas como reliquias arquitectónicas del pasado.























































































