Recursos naturales

 

RECURSOS NATURALES DE LA CAMPIÑA

El territorio que ocupa la campiña de Sevilla se sitúa entre La Vega del Guadalquivir y la Sierra Sur; y  podemos describir en  este vasto territorio superficies alomadas y ligeramente onduladas. Una de las partes más llanas de la campiña la encontramos en el territorio del que forma parte el municipio de  La Lantejuela, el cual carece de accidentes geográficos reduciendo considerablemente las elevaciones del todo su  territorio con respecto al  de la comarca.

Destaca las inmensas tierras para el cultivo de colores verdes y ocres; la mayoría de cultivo llevado a cabo en la zona el de los cereales y el olivar.  Municipios como Alcalá de Guadaira cuentan con una importante industria harinera siendo uno de los principales productores de pan de la provincia de Sevilla.

Otro de los cultivos de la zona de máxima importancia, y como venimos diciendo anteriormente,  es el del olivar. Este cultivo ha conducido a que algunos de los municipios de la comarca se hallan convertido en principales industrias aceituneras y exportadoras de aceite de oliva. Este es el caso de Arahal, productora de unos cincuenta millones de de kilos. Esta producción va destinada a mayorista o algún mercado local o comercial.

Aparte de los más comunes, el cultivo de la flor cortada en Lebrija, supone una de sus actividades económicas más importantes, ya que  alrededor del ochenta por ciento de la producción es exportado a Holanda, mercado central europeo de las flores.

Destaca también en toda la comarca los parques y reservas naturales. Ejemplo lo encontramos en Alcalá de Guadaira con el parque natural de Oromana siendo uno de los más frondosos de toda la provincia. Entre sus ríos destacan los de El Algarrobo, Realeje, Cerraja y el de La Torre Blanca. Por el contrario,  no encontramos apenas cursos fluviales en la Lantejuela a excepción de los arroyos del Peinado, El Salado, y Pedro López, de poco caudal los tres.     
 
La Campana es un territorio que  se encuentra limitado por dos cuencas la del arroyo Gamonal al oeste y la de Santa marina el este, que vierten sus aguas en afluentes del Guadalquivir. Las aguas superficiales presentan escasa importancia ya que el caudal es reducido y en épocas de lluvia intensa y el resto del año se desecan casi por completo. En relación a las aguas subterráneas se limitan a pozos diseminados encontrados, que en la actualidad han visto reducido su caudal.

Por su parte a más de un kilómetro de de Estepa se encuentra el precioso manantial de Roya; este manantial constituye uno de los paisajes más bellos de toda la campiña. Toma las aguas procedentes de la sierra de estepa siendo la unidad de estepa parte del Subbético externo septentrional y posee una belleza botánica de gran belleza natural.

La Lantejuela destaca poderosamente por  una laguna que con el tiempo puede convertirse, y de hecho ya lo es, un importante foco turístico para los amantes de la naturaleza. La laguna es conocida como la “Laguna del Gobierno” y se encuentra localizada a un kilómetro del casco urbano.

Es una auténtica reserva natural, cuya fama pasa las fronteras españolas siendo conocido como uno de los parajes más bellos de toda Europa; a ello contribuyen especies animales como los flamencos que continúan escogiendo este lugar para nidificar. Sin embargo sólo llegan a reproducirse en los años en los que el contenido de las sales favorece el desarrollo de los microorganismos, alimento necesario para estas especies; otras especies destacadas encontradas e la Laguna son el pato cuchara, el silbón, el tarro blanco y la focha común. Excepcionalmente también podemos encontrar algunos ejemplares del pato de malvasia especie en extinción.

La reserva animal de Trance de Aragón, ubicada en Utrera data de siglo XIX cuando la cañada perteneció a la familia Rivas. Posteriormente, en le siglo XX la familia Ocaña  formó una colección de aves exóticas y autóctonas de interés de la época, como gallinas utreranas, u ocas del danubio.

Otro de los parajes naturales más importante de la campiña lo encontramos en Marchena, con Las Lagunas de Sevilla y Ojuelos; en ellas suele haber numerosas aves entre las que destacan cigüeñas y patos, así como reptiles roedores, anfibios y algún invertebrado y otras especies que han sufrido un vertiginoso descenso hasta prácticamente desaparecer como es el caso del Tarro Canelo o la Focha Cornuda.
 
La zona de la Campiña destaca por su vinculación a lo ecuestre; caso de municipios como Écija y Fuentes de Andalucía los cuales cuentan con importantes yeguadas y ganaderías de P.R.E. En la localidad ecijana se ubica el centro de reproducción Equina y Remonta, fundado en 1995 refundiendo el deposito de sementales en Córdoba y Baeza con el objetivo de mantener en perfecto estado de salud a los sementales; por su parte el Caballo de Pura raza española lo encontramos en la Ganadería Cárdenas, mientras que la pura raza árabe en la yeguada Osuna Escalera.

Seguimos con el mundo del caballo en la Campiña sin olvidar la Yeguada Escalera, la cual tiene más de un siglo de antigüedad. La finca de “Pozo santo” alberga a estos caballos de pura raza los cuales son de fama más que conocida por los importantes premios otorgados en distintos certámenes ecuestres de importante relevancia. Cubierta por ejemplares de origen cartujano la ganadería es de perfil recto, tipo oriental y capa castaña y está formada por unas cuarenta yeguas.

Por último hemos de destacar que por las características de su fauna, la Campiña ofrece grandes posibilidades para la práctica de la caza menor. La Campiña, rica en liebres y perdices, es un lugar idóneo donde se desarrollan competiciones de caza con galgos, creando una coreografía espectacular. Los galgos corren detrás de las liebres mientras éstas intentan hacerse ver lo menos posible a los perros, por ejemplo agachando las orejas.

También la perdiz roja se caza en estas tierras, Y se suele hacer de dos formas: al ojeo o con perro. En el primero de los casos domina la inmovilidad del cazador, que debe permanecer en el puesto asignado y esperar hasta que las perdices lleguen a él movidas por los ojeadores. Éstos, vestidos de manera muy visible y llamativa, van batiendo el monte con la intención de levantar a las aves y conducirlas hacia las escopetas. Con el perro la situación es distinta. El cazador, armado con su escopeta, recorre el terreno con la vista pendiente de su perro. Éste será el que le ponga la perdiz mediante una muestra, el que indique al cazador dónde se encuentra agazapada el ave.

La bella estampa del perro inmóvil, rígido y a la espera de una orden oportuna del cazador, ha sido plasmada por los pinceles en numerosas ocasiones.