Gastronomía

 

GASTRONOMÍA DE LA CAMPIÑA

La cultura gastronómica en toda la comarca resulta muy rica y variada al igual que el resto de características que nos hablan de sus riquezas.

Los molinos de Alcalá de Guadaira: de sobra es conocida la fama panadera de este pueblo. Parece ser que el origen de los molinos es árabe si bien los romanos, que también estuvieron asentados en el municipio fueron casi con toda seguridad los que construyeron los primeros molinos. Tras la reconquista funcionaban una gran cantidad de molinos: una vez producida la harina, cada vez más abundante, los alcalareños empezaron a comercializar su pan de calidad y cochura exquisita. 

La tradición panadera también la encontramos en le  municipio de los Molares, localidad que no deja de producir en un solo día sus famosos picos y panes. Manos artesanas elaboran y dan forma a demás a sus famosos bizcochos, plato más típico del publo, elaborado a base de huevos, harina, azúcar y ralladura de limón. Los ingredientes son de primera calidad  y también es necesario un horno de leña para la cocción de estos alimentos.

Por supuesto otro de los elementos que contribuyen a la riqueza gastronómica de la comarca es a aceituna, como resultado de la gran amplitud de cultivos de olivares que encontramos disperso por toda la comarca. Arahal es el primer productor mundial de aceituna de mesa  “gordal” o “manzanilla”. En este sentido también destacamos la cultura y tradición agroalimentaria del aceite; la calidad de estos productos se ve también favorecida por la fuerte competitividad, el carácter artesanal del proceso entre otros factores.

En esta línea de resaltar la gastronomía desde el punto de vista de la tradición histórica de los diversos lugares no podemos dejar de hablar de los dulces navideños, concretamente los conocidísimos dulces de Estepa; mantecados, polvorones, roscos de vino, alfajores, son la oferta clásica que encontramos en cualquier surtido de esta localidad. Los orígenes de esta tradición lo encontramos en le XIX , con el nacimiento  del gremio de los artesanos pasteleos.
 
Los productos más típicos a los que se les ha ido añadiendo cada vez más especialidades de alta repostería conservan su sabor tradicional; el mantecado, redondo y cubierto de ajonjolí, los de forma ovalada con una fina capa de azúcar, el rosco de vino que nace de la unión de los dulces con los exquisitos vinos de alrededor. Un museo del mantecado, abierto en el camino de las piedras por una de las fábricas del barrio a pie de la antigua carretera general ilustra los métodos de elaboración artesana. 

La elaboración de estos típicos dulces ha propiciado una importantísima industria, no solo de la producción del dulce, también de la maquinaria necesaria para su elaboración. 

La importante elaboración de dulces no aparece de forma puntual en la comarca, se extiende a lo largo de gran parte de sus municipios como es el caso de Fuentes de Andalucía, con los “entornaos”, llamados así porque están cerrados sobre si mismos. Sus ingredientes son harina, levadura, azúcar, aceite, canela, ajonjolí y matalúva. Son parecidas a las empanadillas pero con algunas diferencias, como por ejemplo que los entornaos llevan el azúcar por dentro y las empanadillas no tiene ese sabor tan característico como es el de la matalaúva.  Aparte de los dulces en Fuentes podemos encontrar la elaboración artesanal del anís (dulce) y el aguardiente (seco), que se hacen según el proceso de destilación tradicional, en le  que se emplea leña desde hace más de medio siglo. Otro de sus productos típicos es el licor de menta. También cabe decir que con el aguardiente preparan “mistelas”. Sus variantes dependen de los aromatizantes que se añadan.

En Paradas “las albarditas” se elaboran con huevo, azúcar. Harina, canela, limón y manteca de cerdo es uno de los platos fuertes de elaboración artesanal. Aparte otro platos típicos son  los carditos esparragaos, arroz de verano con tomate, arroz con carne, o alubias verdes con tomate.
 
Y en utrera los famosos mostachones; es un auténtico baluarte de la repostería utrerana. Deriva del latín “mustaceum” (bizcocho redondo). Para su elaboración nos hace falta azúcar, huevos, y una pasta de almendras (mazapán). Para su fabricación la masa siempre se ha batido a mano, elaboración artesanal que aún se mantiene en conventos y panaderías.

Otros lugares de la comarca que destaca por la elaboración de dulces, picos y pan como venimos comentando es la localidad de Los Molares. Se conserva la tradición panadera y pastelera de manera artesanal en lugares céntricos del pueblo; son típicas las magdalenas de limón o tortas hechas en la antigua Tahona. La masa de éstas últimas  se depositan en la bandeja tras el periodo de reposo que requiere la levadura, tras lo cual se introducen el horno de leña.

Como se puede comprobar el secreto de los dulces artesanales de la comarca es su elaboración artesanal e ingredientes de primera calidad basado fundamentalmente en huevos, harina, levadura y azúcar; posteriormente el toque personal de las sabia manos artesanas hacen posible las delicias de estos sabroso dulces.

Ya hemos comentado que en general, la economía de la Campiña está basada en la agricultura, por esto no podemos pasar por alto algunos regadíos, sobre todo frutales que también encontramos en la comarca. El Viso del Alcor cuenta con algunas fábricas en las que se comercializa tanto la fruta como la pulpa para la elaboración de la mermelada. Con ello se pone de manifiesto otro producto que ensalza la gastronomía de la comarca, dulce también y dada directamente de sus tierras.

También en esta localidad la ganadería es la principal actividad económica; cuenta con 200.000 cabezas entre madre y lechones siendo el primer productor de porcino blanco de toda Andalucía. Con lo que la chacina de la zona es otro de los ricos manjares que podemos degustar en la comarca.  La cola de Toro, caldereta o gazpachos son platos típicos de esta zona.

Las importantes actividades agrícolas y ganaderas de la zona, nos dan productos con los que podremos elaborar un sin fin de recetas típicas, con ingredientes de primera; los guisos como los potajes, espinacas con garbanzos, salmorejo, gazpacho, alboronías, verduras, sopas; sin olvidar las aceitunas y el magnífico aceite de oliva.