ARTESANÍA DE LA CAMPIÑA
La comarca de la Campiña destaca geográficamente hablando, por los extensas tierras que la rodean, tierras que conducen a la agricultura como una de las actividades económicas principales de la Campiña. El cultivo del olivo y cereales dan una serie de productos característicos de la gastronomía de la comarca.
Aparte de los dulces, otra de las tradiciones artesanales más importantes es la elaboración de pan, roscos y demás derivados. Esta actividad nos lleva a Alcalá de Guadaira de tradición panadera. Mucho ha tenido que ver en esto la presencia de molinos en la zona desde el asentamiento de los árabes en el municipio., aunque también los romanos pudieron ser los constructores de estos molinos en Alcalá.
Durante el pasado, una vez que los alcalareños obtenían la Harina del molino, se dedicaban a comercializar su pan, de calidad y cochura exquisita.
La elaboración de parte de esta sabrosa gastronomía, como son los dulces es puramente artesanal, de ahí lo sabroso de estos productos y la fama adquirida más allá de la provincia.
En muchos casos sucede, lugares que lo artesanal evoluciona hasta propiciar una interesante industria; este caso entre muchos otros lo encontramos con la madera en la Cañada del Rosal y la Lentejuela y en El Rubio, donde normalmente se ha trabjado con la madera de forma artesanal hasta propiciar en muchos casos importantes empresas donde por ejemplo se trabaja con aglomerados y tablero melanímicos que se venden por toda España.
En los Molares, vinculada a la agricultura, encontramos la artesanía típica de la localidad; además de los suculentos bizcochos, picos y panes de todo tipo, de hacen objeto, muebles y útiles para el campo a base de la hoja de palma y anea, pudiéndose utilizar también el plástico. Se elaboran a mano y siguiendo de las directrices indicadas de generación a generación; esta tradición artesanal se denomina la “empleita” y se lleva a cabo no sólo en esta localidad, también en otras de la comarca.
El resultado de esta labor son preciosas sillas, cestos, sombreros, o los famosos “macacos”, en donde se echan las aceitunas una vez que se arrancan del olivo.
En Paradas, aparte de otras disciplinas la localidad destaca por la conservación de sus labores artesanales como la elaboración de los encajes de bolillos, la “empleita” comentada unas líneas arriba o la elaboración de sus famosos dulces. Al igual que sucede en Los Morales, la “empleita” se elabora con palma, anea o plástico.
Otra de las actividades artesanales más interesantes en toda la Campiña es sin duda la elaboración de dulces; unos ingredientes de primera junto con un buen horma de leña dan como resultado uno de los dulces artesanales más sabrosos de toda la provincia de Sevilla.
Habar de la elaboración de dulces en la Campiña es hablar, por ejemplo, de mostachones de Utrera, elaborados con huevos, azúcar, y una pasta de almendras llamada mazapán. Para su elaboración siempre se ha batido a mano, con una varilla de dos o tres dientes.
Pero si hablamos de elaboración de dulces de forma artesanal, lo hacemos acerca de la industria del mantecado en Estepa y otros dulces navideños.
En su elaboración intervienen el azúcar , la canela, ajonjolí, almendra, manteca, y harina horneados que empiezan a estar presente en la localidad a partir del verano cuando se empieza a poner en marcha la campaña de navidad.
Los orígenes de esta industria datan del principio del siglo XIX cuando de creo el gremio de pasteleros en la localidad. Sin embargo, el punto de inflexión en la historia de este dulce lo encontramos a finales del siglo XIX, unido a la vida de una mujer como ha ocurrido hasta nuestros días puesto que son éstas las que se dedican mayoritariamente a su elaboración.
El inicio de la comercialización del mantecado se produjo en 1870 cuando Filomena Micaela Ruiz Téllez, aconsejada por José Hermoso, dueño de la imprenta, le sugiriera dada la calidad de los productos que elaboraba, se los diera a su marido que era transportista de Estepa a Córdoba para que los vendiera por el camino. Ahí comenzó la comercialización del mantecado, Micaela Ruiz decidió ponerle a su obrador el apodo por el que eran conocidas su madre y ella: "La Colchona.
Los dulces son también característicos en Fuentes de Andalucía. Los “entornaos” llevan además de levadura, azúcar, aceite, harina, anjojolí. matalahúga. Las empanadillas también son muy características de la zona y parecidas a las anteriores, en cuanto a su elaboración ya que lleva prácticamente los mismos ingredientes, a excepción de la matalaúva, de la canela y sobre todo el pimentón.
De forma artesanal también se elabora en esta localidad el anís (dulce) y el aguardiente (seco) que se hacen según un proceso de destilación tradicional en el que se emplea leña desde hace más de medio siglo. Con el aguardiente se elabora a la vez las “mistelas”; de un litro del primero se obtienen dos y medio del segundo. Sus variantes depende de los aromas que se le añadan (cáscara de limón, o de naranja, fresas, café o cualquier otra cosa, según el gusto del consumidor). La mezcla se deja macerar una noche y se le echa azúcar.
Por último otra tradición que hoy sigue perdurando por esta y otras comarcas es la de la talabartería; consistente en la elaboración de guarniciones para caballerías, cesto y todo tipo de labores denominadas “empleitas” como ya comentábamos en líneas anteriores. Esta tradición sigue viva de alguna manera en el Rubio, aunque poco a poco se está perdiendo debido a la falta de afición que muestran los jóvenes.
Como hemos visto los viejos quehaceres de la campiña se están perdiendo en pro de una mayor productividad como es el caso de la elaboración de dulces. Sin embargo esto lo debemos ver desde la óptica del desarrollo económica de la comarca, sin perder las raíces gracias a las cuales hoy se desarrollan importantes industrias por los municipios de la Campiña Sevillana.























































































