Arte y Arquitectura

 

ARTE Y ARQUITECTURA DE LA CAMPIÑA

El paso de distintos pueblos por la zona dejó una herencia histórica muy considerable, como son los monumentos romanos, mudéjares, renacentistas y barrocos. La campiña disfruta de una de las mayores concentraciones de arte de toda la provincia.

Los primeros restos constatados datan del período Calcolítico. En el término de Estepa han aparecido testimonios arqueológicos orientales del siglo VII a. C como consecuencia del contacto del pueblo Tartesso con fenicios y griegos en su actividad comercial. Este carácter orientalizante se ha visto reflejado en las esculturas antropomorfas cuyos ejemplares más notables aparecen en Carmona, Morón, y Los Molares. Estas esculturas de leones, ciervos y toros pertenecen con probabilidad a monumentos funerarios, muestra de patrones religiosos y rituales en torno al tipo de muerte mediterráneo – oriental.

De los pueblos Íberos  se ha hallado algunos relieves en el término de Estepa que hoy podemos encontrar en el museo arqueológico de Sevilla y representan a guerreros del siglo I a. C. Otros yacimientos característicos encontrados hasta el final de la edad de bronce son los de Las Aguzaderas, El Casar,  El Coronil, El Jardal y La Frenadilla III.

El asentamiento del pueblo romano en la zona dejó interesantes vestigios como el caso del mosaico expuesto en la sala capitular del Ayuntamiento de Écija, sin olvidarnos del legado que este pueblo dejó en Carmona, con las necrópolis y la Puerta de Carmona. El tipo de enterramiento más frecuente de esta necrópolis es el llamado mausoleo colectivo, pero destacan dos tumbas, que no pertenecen a este mausoleo; estas son las de Elefante y las de Sevilla.  Por otro lado,  el origen de la Puerta de Carmona  data del siglo IX a. C. Los cartagineses realizan las primeras trazas de aspecto cuadrangular y pesado, ya que la hicieron su baluarte frente a los romanos. Éstos reforzaron y restauraron la estructura con un conjunto de puertas que aún se conservan. La puerta consta de un patio tropezoidal con bóvedas de cañón por las que se accede al recinto amurallado. A partir del siglo XII se realizaron numerosas intervenciones, con lo cual podemos decir que es símbolo de la llegada de diferentes pueblos a Carmona.

Otros restos importante de la cultura romana en la campiña son los baños romanos de La Luisiana, que además en la actualidad se encuentran muy recuperados y son visitables. En él se distinguen dos partes: la estructura original de la época romana, que no muestra la alberca receptora de las aguas medicinales. Las aguas curativas eran toadas por patricios y grandes señores de la sociedad romana. El uso de esta parte de los baño se recuperó con la colonización a finales del XVIII y funcionaron como baños públicos hasta finales de la guerra civil.
 
La época musulmana en la campiña dejó vestigios importantes como las murallas de Écija que asoman por el casco antiguo de este municipio. Encontramos también El Castillo, en Alcalá de Guadaira  el cual  data de los siglos XII y XIII y cuenta con una estructura propia de  las fortificaciones almohades. Fue clave para la conquista de Sevilla por parte de Fernando III.

Hemos de destacar en este punto otro Castillo importantísimo de la Campiña, nos referimos al de Monclava.  Esta fortaleza palaciega es un compendio de intervenciones de amplia cronología. Las murallas y Las Torres del Homenaje datan del XIV. En 1910 sufrió grandes reformas añadiéndose una portada barroca, y un patio de doble arquería de 1668 trasladado desde el desaparecido Convento de La Merced de Lorca en Murcia.

Los  molinos, característicos también de la Campiña,  contribuyeron al impulso de la industria panadera en Alcalá de Guadaira.

Las ciudades amuralladas arábigo-andaluzas albergaron  en su interior un trazado sinuoso, caso de Carmona y Écija. Con los cristianos, el mudéjar impregnará las construcciones civiles y militares, en clara síntesis con el gótico castellano. El mudéjar sevillano, basado en materiales locales de influjo almohade y granadino, con rasgos góticos y renacentista dominó desde el siglo XIII al XV. Ejemplo de esto lo encontramos en Marchena, en Santa María de la  Mota, templo gótico – mudéjar del siglo XIV levantado sobre una mezquita. Su torre es una obra purista del renacimiento del siglo XVI.

Del XVII data la Iglesia de Santa María La Blanca, en La Campana, cuyo retablo se realizó en dos momentos; el banco y la calle central del primer cuerpo  corresponde a la primera mitad del XVII, según trazas de Alonso Cano y el resto se ejecutó durante la segunda mitad del mismo siglo. Del mismo autor destaca, el cristo de la puerta del sagrario atado a la columna  y la Inmaculada que ocupa el manifestador.

La Iglesia Mayor de Santa Cruz. (s. XV al XIX), situada en Écija,  es de estilo neoclásico, y es una obra inacabada de  de José Álvarez. Se considera uno de los templos más atractivos de la ciudad por la pureza de sus líneas clásicas y por las obras de arte que atesora. Por sus proporciones, pureza de líneas clásicas y por las obras de arte que atesora, se considera como uno de los templos más atractivos de la ciudad.

El primer cuerpo de la torre corresponde al antiguo alminar de la mezquita mayor de Écija, que aquí estuvo establecida y los cuerpos superiores son renacentistas, cuya obra se podría atribuir a Hernán Ruiz II y donde se repiten detalles arquitectónicos de la Giralda de Sevilla, se corona con un ángel - veleta que porta la Cruz de Cristo. La Iglesia conserva una de las obras maestras de Villegas Marmolejo, la pintura sobre tabla de Cristo Fuente de la Vida (s.XVI), de inspiración flamenca.
 
Fruto de la combinación de dos estilos, el gótico y el renacimiento, encontramos en Utrera el Templo de Santa María de Mesa; en él puede apreciarse una amplia trayectoria artística que va desde el siglo XV hasta el XX. El templo, espectacular destaca por su retablo mayor el cual se sitúa en la transición del retablo marco al como máquina arquitectónica, con identidad propia al margen de las esculturas y pinturas que contengan.

La expansión del siglo XVIII confirmó un despegue económico reflejado en las calles nuevas. La arquitectura civil presenta prototipos muy generalizados, aunque a veces con particularidades locales. Las casas son de una o dos plantas, con amplia puerta y zaguán, soberado (granero), un patio pequeño y un corral de labor durante el siglo XVIII. Datan también de esta época las famosas casas palacio, encontrando algunos ejemplos en Arahal y Carmona. Estas casas comparten la sobria ostentación  de sus fachadas y repiten la combinación de columnas toscanas que sostiene balconadas y frontones. La casa palacio del Marqués de las Torres en Carmona se  construyó en el XVI y es un ejemplo de la casa solariega sevillana. La casa de los Marqueses de Cerebrales, en Estepa,  se ubica en el centro de la ciudad y está declarada oficialmente como Monumento Histórico Artístico de carácter nacional desde 1984. Su construcción podemos encuadrarla dentro de un Barroco tardío y su distribución tiene los rasgos típicos de las construcciones realizadas durante el siglo XVIII en la provincia de Sevilla. La casa consta de dos plantas: en la baja, salones, despachos, escaleras, cocinas y otras dependencias, que se distribuyen en torno al patio con fuente central y aljibes: y en la alta, salas, antecámaras, alcobas y oratorio.

Como hemos podido comprobar la comarca de la Campiña de Sevilla es rica en estilos artísticos correspondiente a distintas épocas históricas; este legado nos conduce a un presente más que halagüeño por las posibilidades turísticas que ofrece.