ARTESANIA DEL ALJARAFE
Si algo tiene el Aljarafe es una rica cultura heredada del paso de distintos pueblos por la comarca. Como hemos destacado en la historia, algunas de éstas han alcanzado una importancia muy significativa. Este hecho ha conducido a la incursión de tradiciones, que vienen de lejos y que aún hoy perduran gracias al cuidado y aportación de nuevas técnicas de mejoras sin que esto suponga una pérdida de los orígenes de las distintas tradiciones en los pueblos del Aljarafe.
En la comarca del Aljarafe encontramos distintos tipos de artesanías; por un lado uno de sus rasgos más característicos lo encontramos en su gastronomía. Para la elaboración de las recetas más típicas sus gentes toman los productos que da la tierra, de todos los cultivos que siembran.
La economía agrícola tradicional en la comarca del aljarafe se ha basado fundamentalmente en le cultivo del olivar, situación característica hasta hace algunos años en la comarca. De lo tradicional ha evolucionado a una serie de industrias importantes , extendiéndose este hecho no nos sólo al cultivo del olivar, también a los cultivos de los cereales y de la uva.
En este punto hemos de destacar las almanzaras y lagares , para la elaboración del aceite y los vinos, muy frecuentes en la comarca del Aljarafe, debido a su cultura tan arraigada en la zona.
La estructura principal de la almazara era un molino de aceite con un empiedro formado por la solería o alfarje y uno o dos rulos. La aceituna, que cae desde una tolva es triturada por las piedras. La masa molida se desliza al canal que circunda el alfarje, de donde se saca para el prensado. En los molinos de sangre, una caballería hace girar el malacate, que pone en movimiento los rulos, sujetos al árbol o eje. Por su parte superior, el eje juega en el quicio de la viga. A veces, para impedir el movimiento inverso, una rueda dentada hace las veces de piñón. Este antiguo procedimiento de prensado era común tanto lagar como a la almazara.
Podemos encontrar almazaras en las poblaciones de Valencina de la epción, Castilleja de la Cuesta, Castilleja de Guzmán, Humbrete, Espartinas, Palomares del Rió y San Juan de Aznalfarache entre otras.
El lagar, al igual que el molino aceitero, está compuesto por una nave alargada en la que se aloja “la viga” junto a la cual suele ir otra adosada con suelo cerámico sobre el que se procederá a la pisa de la uva y con dos portezuelas exteriores altas para facilitar así la descarga de los carros que acarrean el fruto. Cercanas al lagar o adosadas a él quedan las bodegas o atarazanas con suelos terrizos o enladrillados, anchos muros de tapial y cubiertas de madera y tejas, donde se alojan las tinajas o bocoyes donde se guarda el vino.
De esta manera municipios como Bollullos de la Mitación, Gines o Umbrete
basan hoy día su economía en industrias del aceite y del vino que han evolucionado de manera muy considerable hasta ser principales fuentes de ingresos económicos . De sobra es conocido el mosto de Umbrete, sin subestimar la importancia que también alcanza en el resto de municipios de la comarca, pero hemos de subrayar que es en este municipio donde este producto no sólo es una fuente de riqueza sino también una sana tradición y costumbre que hoy podemos disfrutar gracias a la herencia de su artesanal elaboración.
En la misma línea, Gines tiene en el olivo un fruto que determina una de sus principales fuentes de riqueza ya que en esta localidad se encuentra una empresa puntera que transforma la aceituna desde que cae del árbol hasta que llega a la mesa. Nos referimos a “La Española Alcoyana”, cuyo originen 1941 tuvo lugar en una pequeño recinto de la localidad.
La economía ganadera sin embargo, no alcanza las mismas cotas de importancia que con la agrícola; sin embargo Castilleja del Campo, es famosa gracias a lo característicos de sus quesos frescos, elaborados con leche de cabras criadas mayoritariamente en explotaciones caseras.
Si por la elaboración artesanal de su gastronomía destaca la comarca, es en este punto donde debemos puntualizar y resaltar la elaboración de los dulces en el Aljarafe. Castilleja del Campo y de la Cuesta tienen una importante fama por sus tortas, piñonates y roscos. Elaborados durante años con el cuidado y detalle de sabias manos artesanas.
Los roscos son conocidos popularmente como “de petaca” porque se hacen con una forma similar a los estuches de cuero o metal que los mayores suelen utilizar para guardar tabaco picado, también se conocen como “mantas” por la forma que se asemeja a la que tienen éstas cuando se guardan en el armario.
Se elaboran con aceite de oliva, huevos y vinagre. Como ingrediente básico la harina de Tarancor. Y el secreto está en extender la masa en finas láminas con una caña. Una vez fritos el azúcar, el almíbar y la canela le otorgan ese especial sabor tan característico.
Los piñones son elaborados prácticamente con los mismos ingredientes aunque con un poco de agua y bicarbonato en la masa. Posteriormente se mezcla con miel, azúcar, harina y ajonjolí tostado y machacado. Tras darle a esta mezcla el punto de hervor se vierte aguardiente.
Pasamos ahora a la artesanía textil, destacando las distintas técnicas del bordado que siguen hoy vivas en Aljarafe, convirtiéndose este arte en algo propio de las manos de las gentes que pueblan la comarca. Comentamos los casos de Gines y Pilas.
En el primer de los municipios señalados, comenzó a desarrollarse esta actividad alrededor de 1920, con el mantón de Manila. Esta prenda de origen chino adoptó el nombre por la capital de filipinas, escala obligada en el comercio marítimo para embarcar al Nuevo Mundo.
A lo largo del tiempo el mantón ha adquirido connotaciones de elegancia y distinción, comenzando en los años veinte a elaborarse en el aljarafe hasta nuestros días. La dificultad de esta técnica estriba en el “pisado” muy utilizado para los pétalos y flores y consiste en simular el degradado de colores llamados rebajes.
En Pilas la técnica que imparten en su escuela taller es la del bordado repostero, para los mantos de las vírgenes, o palios de los pasos de las cofradías de la Semana Santa. Consiste en poner un tisú de oro sobre el paño en cuestión y el dibujo elegido, levantarlo con el muletón y adornarlo y perfilarlo con hilo de oro, lentejuela y gusanillo.
La cerámica es otra tradición, cuyos orígenes datan de los siglos XV Y XVI, con los barreros asentados en San Juan de Aznalfarache. Sin embargo fue en 1849 cuando se estableció una fábrica de loza de donde salieron hermosos vasos, vajillas, tazas, pedestales, imitando al estilo plateresco y el género de montería, pintados al estilo renacentista, y fundamentalmente la higiénica loza sanitaria.
Si hablamos de cerámica hemos de resaltar la Cartuja de Sevilla cuya fábrica en Salteras cuenta con un museo trasladado a la localidad hace pocos años guardándose en él piezas de suma importancia, como el jarrón de Sissi Emperatriz o “El Tarjetero del Centauro”.
Por últimos destacamos otras técnicas artesanales como la alfarería y la cerería. En Mairena de la Aljarafe encontramos tradición alfarera de manos quienes, con suma destreza realizan dibujos de lo más variopintos sobre recipientes antes de pasarlo por el vidrio o por el horno. Los objetos reciben primero una cocción a 1.010º o de “bizcocho” y la segunda y última a 980º.
La cerería umbreteña, consistente en modelar con cera flores y cirios para la Semana Santa de Sevilla, siendo una tradición que se mantiene en la localidad heredada de padres a hijos. Concretamente es la familia Sánchez la que se dedica a esta labor desde hace unos años en la localidad en una pequeña casa situada en una de sus calles.
Mundo Queso





















































































