La presencia de León capital ha condicionado de forma total la Historia de la comarca. De esta forma, muchas veces se olvida el desarrollo histórico comarcal a favor del propio de la ciudad. Sin embargo, podemos encontrar un interesante devenir histórico que abarcaría no sólo a la capital, sino a todo su alfoz.
Varias carreteras nacionales pasan por León capital y comunican la ciudad con el resto de la provincia. Desde Asturias, se puede llegar a través de la N – 630 o por la A – 66. Desde Valladolid por la N – 601, con dirección a Astorga la N – 120 y posteriormente a Ponferrada por la A – 6. Hacia Cantabria por la N – 621. Hacia Benavente se toma la N – 630. León es el centro neurálgico de la provincia y de la comarca, destacando también otros municipios: San Andrés del Rabanedo, Cuadros, Vegas del Condado, Villaobispo o La Virgen del Camino, entre otros.
La comarca limita al norte con la montaña leonesa, al sur con el Páramo y las Riberas y Tierra de Campos. Es una zona de transición entre montaña y meseta. Al sur encontramos las características generales de la orografía del Páramo y al norte las estribaciones montañosas. En cuanto a los ríos destacamos el Bernesga y su afluente el Torío que desembocan en el Esla. El clima es mediterráneo continentalizado con veranos calurosos y con temperaturas mínimas en invierno y otoño.
La Historia antigua de Tierras de León puede iniciarse con la entrada de las tropas militares romanas en la zona en relación con la guerra contra cántabros y astures, especialmente contra estos últimos. En las postrimerías de esta campaña, gentes astures se refugiaron en Lancia, que fue asediada y conquistada por las legiones de Roma, con lo que se rindió la resistencia indígena en la comarca. A partir de este momento podemos citar un hecho de gran trascendencia que configurará en gran medida la actual provincia: La fundación de la ciudad de León, a partir del establecimiento de la Legio VII a orillas del Bernesga. Esta instalación militar conlleva el establecimiento de unas estructuras que con el tiempo propiciarán el desarrollo urbano de la futura León.
Las estructuras socioeconómicas apenas varían con la llegada de los romanos. La agricultura sigue predominando y la actividad industrial es apenas destacable, una producción orientada al propio consumo. El comercio sí reviste una especial importancia, así en Lancia no es raro encontrar restos de manufacturas provenientes de otras zonas de la Península, e incluso, de otras partes del Imperio. Las exportaciones apenas pueden destacarse, no hay actividad industrial destacable. Una primera división social nos lleva a distinguir dos grupos principales, el constituido por el sustrato indígena, que tiene una importancia numérica considerable, y el grupo de romanos, en su mayoría relacionados con las actividades administrativas o militares. Sólo la posterior concesión de la ciudadanía en el principio del siglo III d. de C. acabaría con esta división social primordial.
En el siglo VIII y principios del IX se consolida el reino asturiano que inicia su expansión hacia el valle del Duero. Esta expansión explica el traslado de la capitalidad del reino a la ciudad de León. Esta labor repobladora se debió a la acción de los reyes asturianos en su empuje hacia el sur. León se convierte en el centro de la reconquista en el occidente peninsular, siendo su primer rey García I. El reino de León conoció uno de sus momentos más esplendorosos bajo la monarquía de Ramiro II el Grande (931 – 951), lo que nos da idea de la pujanza del naciente reino leonés. Sin embargo, la ciudad y las tierras circundantes no se vieron libres de las razzias musulmanas, llegando a ser atacada por Almanzor al final del siglo X.
Convertida la ciudad de León en sede regia, toda la vida de la comarca de las Tierras de León, girará en torno a la capital, que centralizará los aspectos más relevantes en todos los órdenes. En 1188 se celebran las Cortes, primeras de las desarrolladas en toda Europa. Posteriormente, la aparición de Castilla como reino modificará sustancialmente la vida política leonesa. Fernando I en 1035 se anexiona el reino de León, que pasa a integrarse en esta unidad política, hasta la muerte de Alfonso VII en que vuelven a separarse en 1157. La unificación definitiva llega con Fernando III en 1217.
La repoblación, como ya hemos comentado, se inicia a partir del siglo IX, cuando se constata la llegada de población mozárabe, judía y franca. Esta población se dividió siguiendo el tradicional esquema que distinguía un grupo privilegiado, formado por nobleza y clero, y un grupo no privilegiado, el del campesinado. Sólo a partir del siglo XIII, momento en que León inicia su desarrollo urbano, se constata la presencia de grupos de personas dedicadas a las actividades mercantiles y artesanales, constituyendo una auténtica oligarquía urbana.
La economía tradicional se sustenta en las actividades agropecuarias. Durante la Plena Edad Media se produce un incremento de la producción cerealística, en parte debido a las innovaciones técnicas. Pero de nuevo, la revitalización que supone el Camino de Santiago a partir del siglo XIII supone el desarrollo de una incipiente industria, centrada especialmente en las actividades textiles, constructivas y metalúrgicas, así como el establecimiento de una red comercial en la ciudad, centro económico de la región. Sólo las crisis del siglo XIV supondrán un estancamiento de la actividad económica en las Tierras de León, a la que se unen las guerras y epidemias. Se recuperará en el siglo XV.
La transición a la Edad Moderna en Tierras de León, supone la plena implicación de la ciudad en las revueltas comuneras contra el monarca Carlos I que se suceden en toda Castilla, como lo demuestran los motines en la ciudad en 1520. Aparte de estos hechos, la vida política de la comarca hasta el siglo XIX apenas ofrece sobresaltos, ya que León se encuentra alejada de los grandes centros de toma de decisiones políticas.
Socialmente, la vida de Tierras de León, apenas varía durante estos siglos. La división tripartita establecida durante la Edad Media permanece prácticamente intacta, con la presencia de elementos mercantiles y artesanales que cada vez van adquiriendo más poder. De la misma forma, la economía se sigue apoyando en sus pilares básicos, y así hemos de esperar hasta el reformismo ilustrado de los Borbones durante el siglo XVIII, para encontrar algún signo de innovación. De esta forma, en 1750 se establece en la capital la Real Fábrica de Lencería, y en 1782 se funda la Sociedad Económica de la ciudad de León.
La tranquilidad en la que se ve sumida Tierras de León en los siglos precedentes, se ve rota con la entrada del siglo XIX y la llegada de las tropas francesas de Napoleón a España, viéndose León inmersa en todo el proceso conocido como Guerra de la Independencia. De esta forma, León sufrió en varias ocasiones la ocupación francesa, de la misma forma que participó activamente en la resistencia así como en la elaboración del proyecto político que culminaría con la Constitución de 1812. La llegada al trono de Fernando VII se vivió en León de similar manera al resto de España, más teniendo en cuenta que en la ciudad predominaban los conservadores moderados. Esto supone la línea general en una ciudad donde predominan las tendencias políticas tendentes hacia un conservadurismo, como lo demuestra las victorias de esta tendencia durante la Restauración, y que el partido socialista inicie tardíamente actividades asociativas, más en concreto en 1901. Así durante la Guerra Civil, triunfa el levantamiento en la ciudad y en Tierras de León, por lo que pronto se ve inmersa la comarca en la zona nacional, convirtiéndose en territorio de retaguardia.
En cuanto a la sociedad de estos siglos, debemos destacar en primer lugar la emigración. Se destacan dos periodos donde hay un fuerte incremento de los movimientos migratorios: Uno, a finales del siglo XIX y principios del XX, y otro a mediados de la década de los 50. La población sigue sometida a los avatares de posibles crisis de subsistencia desencadenadas por las malas cosechas, como ocurrió con la epidemia de gripe de 1918. Sólo mejorarán las condiciones de vida después de la década de los 40 del siglo XX, siendo aún más tarde en zonas rurales. En cuanto al esquema social, en León, se constituye una importante clase media, en su mayoría rentista o comercial, que pasará a ostentar el poder, en detrimento de una nobleza que intenta ajustarse a los nuevos tiempos.
El desarrollo industrial que debería haber acompañado a Tierras de León durante los siglos XIX y XX, no se dejó sentir con especial fuerza, y la actividad económica se caracteriza por estar relantizada. Durante el siglo XIX, la economía sigue siendo de base agraria, marcada en estos momentos por una expansión de las roturaciones de carácter extensivo y la modernización de las técnicas. Ya en el siglo XX, se produce un vigoroso crecimiento del producto agrario debido a la capitalización de la agricultura. La industria decimonónica se caracteriza por estar compuesta por un artesanado escasamente emprendedor. Sólo en los últimos momentos del siglo XX asistimos a un cierto desarrollo industrial de León y su comarca, sobre todo con la creación de importantes infraestructuras de comunicación desde finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX. Sin embargo, la economía sigue caracterizándose por estar volcada en el sector servicios.
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