Manzana Reineta del Bierzo
Leproim (León)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
La Cueva del Túnel (Valdevimbre)

Artesanía

     Esta comarca se ha visto profundamente afectada por la cercanía de la capital de la provincia. León se ha convertido en una ciudad de formas totalmente actuales, en la que predomina un aire de modernidad que se ha ido irradiando a su alfoz. De esta manera, los elementos tradicionales se han convertido en elementos marginados que apenas subsisten al empuje de las nuevas formas llegadas desde León. Por este motivo, conocer la cultura popular de Tierras de León, se convierte en una actividad fundamental para asegurar su pervivencia y su transmisión al futuro.

     La indumentaria de los habitantes de la comarca presenta unas formas sobrias, de manera que los ornamentos en los trajes también son escasos. La mujer de Tierras de León suele tocar su cabeza con pañuelos, en los que predominan como principales, ya que pueden aparecer otros, los colores rojo y amarillo. Las camisas que visten son de color blanco, muy amplias y con largas mangas. Sobre estas camisas dispondrían una túnica, de diferentes materias según la época del año: Así, en verano son de lino, más ligeras, mientras que las de invierno se confeccionan con una estameña más burda. Por lo general esta túnica es larga, llegando incluso hasta los tobillos, y con un cinturón decorado. Sobre la túnica, se cubren con una capa con capucha y con una única abertura para la cabeza. Pero también pueden cubrirse con un dengue o con sayas blancas. Es muy frecuente que el traje femenino de las Tierras de León disponga de pieles de conejo, de cordero e, incluso, de armiño, alrededor del escote y decoradas en bandas. Las faldas suelen ser de colores muy vivos en estameña, lo que demuestra la humildad del traje leonés, sobre las que se sitúan corpiños, también con ricos colores, y un rodao. En cuanto al calzado, predominan los zapatos bajos sobre medias blancas.

     El tocado masculino que predomina es el sombrero de fieltro, aunque también pueden utilizar para cubrirse la cabeza simples capuchas. Unas prendas muy características para cubrir el busto empleadas por los hombres son las chaquetas, de paño de color castaño oscuro, con un cuello alto y dos hileras de botones, preferentemente de plata.  El chaleco por su parte es de cuello corto, aunque también presenta dos hileras de botones. Esta vestidura tiene una decoración muy distintiva consistente en una tela blanca, de distintas formas, cosida a la espalda. Aparte, podían vestir sayo o jubón, chaqueta ajustada al cuerpo, y encima, como sobretodo o prenda de abrigo, una túnica de lana o lino con mangas, o una capa de color marrón oscuro de lana. Como indumentaria para debajo de la cintura, predominaban los calzones sujetos con cinto que llegaban hasta la rodilla, aunque en la actualidad han sido sustituidos por los pantalones ajustados. En el calzado predominan sobremanera los zapatos de cuero sobre medias blancas, acompañadas generalmente con unas polainas de tela de color castaño oscuro.

     Otros elementos que pueden observarse aún en los pueblos del alfoz de León, y que son vestigio de formas de trabajo tradicionales, son los instrumentos empleados en las diferentes labores agrícolas. Hasta que a principios del siglo XIX se introduce el arado de vertedera, era muy frecuente arar los campos con el arado romano, de madera. En este tipo de arado, podemos distinguir dos partes principales: El “rastral”, la pieza que se desliza por el suelo, y el “caño”, el palo largo que llegaba hasta el yugo, al que nos referiremos posteriormente. El carro más antiguo que se conserva es el llamado “de centellas”, caracterizado por poseer ruedas de madera maciza. Era un carro más pequeño que los utilizados en la actualidad, y no disponía de tablero fijo. Con el paso del tiempo, este tipo de carro se sustituyó por otro tipo, de rueda más ligera y alta, protegida con una llanta metálica. En cuanto al yugo empleado en Tierras de León, podemos distinguir dos tipos principales: El “normal” y el “ralo”. La diferencia entre estos dos tipos de yugo estriba en que en el ralo se dispone un palo en el medio que mantiene separados a los animales de tiro. Como características comunes, podemos citar que se trata de yugos de camellón corto que se sujeta a los animales mediante “cornales”, es decir, mediante cintas de cuero.

     Otra de las interesantes actividades realizadas de forma artesanal en la comarca está en relación con la obtención de productos textiles, algunos de los cuales han llegado a alcanzar un importante renombre en toda la provincia leonesa. Como principales materias primas empleadas por esta industria artesanal, nos encontramos, al igual que en toda la provincia, con el lino y la lana, siguiendo una serie de procesos para su tratamiento y la obtención del hilo necesario para obtener los productos finales. De esta forma, el lino, se secaba y posteriormente se enriaba, actividad que consiste en sumergirlo en una corriente de agua de manera que se curta la fibra vegetal, para posteriormente majarlo y rastrillarlo, procesos encaminados a obtener la fibra necesaria para conseguir los hilos. Por su parte, la lana sigue un proceso similar en cuanto a su lavado y cardado, de manera que se aseguraba de esta forma eliminar cualquier tipo de impureza que pudiera contener la fibra. El siguiente proceso consistiría en el hilado de la fibra. Para el lino se empleaban husos de madera y ruecas de mimbre, con agujas metálicas, a diferencia de la lana, para cuyo hilado sólo se empleaban los dos instrumentos mencionados en primer lugar. Por último, se procedía a tejer los hilos, siendo muy típicos los trabajos realizados con agujas metálicas y de ganchillo, obteniendo jerséis, medias, fajas, guantes, bufandas o pasamontañas, entre otro tipo de prendas.

     Como ya hemos comentado, la cercanía de la capital leonesa, ha condicionado que las formas tradicionales en la comarca casi hayan desaparecido, por lo que son muy escasos los ejemplos de muebles tradicionales en Tierras de León, quedando casi todos como piezas de museo en propiedad de particulares. Una de las características principales del mobiliario de Tierras de León es que aparece profusamente decorado, lo que ha ocasionado que numerosas piezas de uso diario y común se hayan convertido en auténticas muestras de arte popular, de una gran riqueza e interés etnográfico.

     Describiendo los muebles, en la cocina destacan primeramente los asientos. Así nos encontramos con escaños de madera, de grandes dimensiones, pudiendo ser descritos como un gran banco con respaldo. Igualmente, encontramos sillas y taburetes. Como mesas, destaca por encima de otras el uso de una gran mesa, normalmente hecha en madera de nogal de gran tamaño, situada en el centro del comedor, que se diferencia claramente de la camilla, una mesa de dimensiones más reducidas y cubierta de mantel. A modo de almacenes, podemos encontrar numerosas piezas de mobiliario. El aparador es empleado para guardar manteles y vajillas, y el “vasal”, un armario de pequeño tamaño, serviría para contener la vajilla y los distintos enseres. También hay “escriños”, unos recipientes hechos en paja y tejidos, que se utilizaban para guardar distintos alimentos. En las alcobas, podemos hablar de dos tipos principales de muebles. En primer lugar, las camas, que podían ser de madera o de hierro. En el caso de las camas de hierro, éste podía combinarse, algo no muy inusual, con metales dorados, dando a su decoración una apariencia más rica. El segundo elemento peculiar sería en los de los arcones. De estas piezas, destacaremos dos tipos, las arcas y los baúles, ya que es muy normal que aparecerían con incrustaciones decorativas que, en algunos casos, podían llegar a una gran complejidad. Otros elementos muy característicos presentes en las viviendas tradicionales de las Tierras de León, hacen referencia al aseo diario y a la iluminación de las casas. Para el aseo, se utiliza el “palanganero”, compuesto por una jofaina, una jarra de agua y un espejo. Para la iluminación, hay interesantes ejemplos de candelabros, quinqués y candiles.

     El trabajo del metal en la comarca adquirió cierta relevancia. Podemos distinguir dos tipos de productos, atendiendo a su uso. Por una parte, la fabricación de elementos metálicos que serían empleados en la vida cotidiana, y por otra, un trabajo de metal, que junto a otros materiales, va a posibilitar el desarrollo de una joyería. Para uso doméstico, se fabricaban clavos para las puertas que aseguraban las maderas, de hierro y con las cabezas planas o redondeadas. También para las puertas, se elaboraban cerraduras de hierro forjado con algún adorno, y picaportes y llamadores de hierro. Un elemento muy característico es que en los extremos de los canalones de las casas se disponían gárgolas metálicas. Como productos de joyería destacan las “arracadas”, es decir, pendientes y aros; los collares, formados por sartas de corales y caracterizados por entrelazarse; los anillos; los alfileres, que presentan unas cabezas decoradas con formas artísticas; por último, las peinetas, aunque éstas sean más bien de pequeño tamaño.

     El trabajo de la madera adquirió gran importancia en toda la comarca, aunque con una carácter marcadamente utilitario, llegándose a elaborar formas de gran belleza y perfección técnica. Elaboraban resistentes y gruesas puertas para las viviendas, en las que destacan los casetones formados por los travesaños de madera al cruzarse. En los balcones y en las ventanas llaman la atención los antepechos y barandillas, trabajados enteramente a mano y adquiriendo una gran complejidad en cuanto a sus complementos tallados decorativos. En las casas es muy normal ver en la escalera principal la balaustrada y el pasamanos concienzudamente trabajos e, incluso, pintados. Finalmente, en los aleros podemos observar canecillos adornados. Un interesante trabajo de la comarca era el del cubero, que fabricaba cubas para el vino, golpeando sobre la “sufridera”, una pieza hierro, con su “macho”, un mazo, los tablones de madera para darles la forma característica y, finalmente, con los aros de hierro, proceder al armaje de la cuba.

Manzana Reineta del Bierzo
Leproim (León)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
La cueva del tunel (Valdevimbre)