Cueva Miñambres (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo
Leproim (León)
La Cueva del Túnel (Valdevimbre)

Arte y arquitectura

ARTE.          La ciudad de León va a contener algunas de las mejores expresiones de los diferentes estilos artísticos que componen la evolución histórica del arte. Se trata de bellos ejemplos que han sobrepasado en fama los límites provinciales, constituyendo en algunos casos manifestaciones estéticas únicas en el mundo. Pero fuera de la capital, también podemos encontrar interesantes piezas artísticas, que, quizá, se hayan visto olvidadas ante el peso del arte desarrollado en la ciudad. De este modo, revisaremos no sólo los magníficos ejemplos de León, sino también los que podemos contemplar a lo largo de la comarca.

     La primera gran muestra artística, atendiendo a su cronología, es la villa romana de Navatejera, fechada entre los siglos I y V d.C. En ella, se conservan mosaicos y se pueden apreciar los restos de termas y una explotación agropecuaria. En el mismo sentido, podríamos hablar del yacimiento de Lancia (Villasabariego), donde las excavaciones están sacando a la luz los restos de un asentamiento romano.

     Avanzando en el tiempo, el arte religioso destaca sobre otras manifestaciones. Hemos de remitirnos hasta el siglo IX, momento en que encuadramos San Miguel de la Escalada, de estilo mozárabe. Se dispone en planta de cruz latina inscrita en un rectángulo, desarrollando en forma de retícula compartimentos. En el interior, los muros se encuentran enlucidos, y muestra pocos vanos al exterior, tan sólo algunas puertas y ventanas pareadas. Dispone en total de tres naves y sus correspondientes ábsides. En cuanto a su bello artesonado, es del siglo XIV.

     El estilo románico, uno de los fundamentales de la Edad Media, encuentra una buena representación en la comarca. En León ciudad, la iglesia de Salvador de Palat del Rey se ha fechado en el siglo X, ya que es el vestigio de un monasterio que fue fundado por Ramiro II. Dispone de una planta cruciforme con bóveda gallonada y con un crucero que se levanta sobre cuatro arcos. No podríamos olvidar, si queremos hacer referencia al Románico, la Colegiata de San Isidoro, levantada en 1063, y una de las muestras más espectaculares de este estilo en toda la Península. En 1168 se inician las obras del monasterio de Santa María la Real, en Gradefes, que no concluirán hasta el siglo XVIII, por lo que es evidente la amalgama de estilos que nos muestra. Destaca su iglesia, con tres naves, la central peraltada, con bóvedas de nervios cruzados. Los arcos son de ojiva reducida o de medio punto, y dispone de una girola con tres capillas absidiales. Los restos de arquitectura militar que se conservan de esta época son, más bien, escasos. Podemos hacer referencia a los restos que se han conservado de la muralla de Mansilla de las Mulas, del siglo XII, en los que destacan los torreones semicirculares y las puertas de acceso con pasadizos de bóveda apuntada.

     La pintura románica encuentra su más bella expresión en la ciudad de León. Nos estamos refiriendo al Panteón Real de la Colegiata de San Isidoro, del siglo XII. Aquí se encuentran enterrados reyes, infantes y condes, pero, por encima de todo, destacan sus maravillosas pinturas en las bóvedas, que le han hecho merecer el título de “Capilla Sixtina del arte románico”.

     Adentrándonos en las obras del siglo XIII, hacemos referencia en primer lugar a elementos que nos hablan de la transición del Románico al Gótico. Con estas características, encontramos una imagen popular en madera policromada de la Virgen de las Rutiellas en la iglesia de Solanillo, hoy en el Museo de la Catedral de León, muy ruda en sus líneas y muy mal conservada, a la que habría que añadir la imagen de Santa María del monasterio de Santa María la Real.

     León conserva algunos de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa gótica. La Catedral de la ciudad es uno de los edificios más espectaculares de este estilo, encuadrada dentro del más puro gótico francés, asombrando su interior por la gran riqueza que muestra en sus vidrieras. Otros ejemplos góticos reseñables son el ábside de la iglesia de San Martín (León). La arquitectura militar gótica nos ha dejado buenos ejemplares, como la torre de Tapia de la Ribera, de finales del siglo XIV, con planta cuadrada, aunque haya perdido tres de sus cuatro muros, y perteneciente a la familia de los Osorio. Con carácter civil, del siglo XIV, la ciudad de León conserva el palacio de los condes de Luna, con una bella portada aunque con fachada almohadillada del siglo XVI. En la escultura del XIV, destaca la ermita de la Virgen de Lario, en Carbajosa, con un relieve de piedra policromada del mismo siglo. La escultura gótica exenta del siglo XIV queda bien ejemplificada en el Cristo Crucificado de la iglesia de Carbajosa, de madera policromada, con un cuerpo suave, expresión dulce, y sin apenas musculatura. Del siglo XV, sobresale la notable imagen de Santa María Magdalena de Sahechores.

     Superados los siglos medievales, durante el siglo XVI el arte en Tierras de León sufre un incremento numérico, aunque a veces se debe más a su conservación que ha permitido que llegue hasta nuestros días. El santuario de Nuestra Señora de Camposagrado es de este siglo, aunque con reformas posteriores. La iglesia de Santa Marina la Real se construye en 1571 y en ella, destaca especialmente, el grupo escultórico de “Nuestra Señora con el Niño Dios” y “San Juan Bautista”, obra de Juan de Juni, y conocido popularmente como la “Virgen de las Candelas”. Pero la obra cumbre de la ciudad leonesa es el convento de San Marcos, construido en 1513, obra de gran riqueza artística, que se puede encuadrar dentro de un estilo plateresco. En su fachada, destaca el zócalo de medallones que la recorre por completo. Durante el siglo XVI se levanta el palacio de los Guzmanes, obra del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, y actual sede de la Diputación Provincial. También se inaugura en 1585 el antiguo Ayuntamiento de León, un palacio construido por Juan del Ribero. La escultura renacentista está representada por la imagen de “San Miguel Arcángel” de Villacete, que se presenta con un traje romano y sobre un dragón al que apunta con su lanza, con la influencia de Jacobo Florentino y por la notable imagen de “Santa Eugenia” de la iglesia de Paradilla. En cuanto a la orfebrería, destacan los relieves del Sagrario de la iglesia de San Felismo.

     El arte del XVII también dejó buenas muestras en la ciudad de León, como en la fachada del antiguo consistorio, construida en 1677, o en la de la Obra Hospitalaria de Nuestra Señora de Regla. La fachada de la iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva muestra lo recargado del Barroco que realizó Fray Pedro Martínez de Cardeña. También incluiríamos en este listado la Plaza Mayor de León y la Central de Mansilla de las Mulas, ambas de un marcado estilo castellano. El retablo de la iglesia de Paradilla es del siglo XVII, aunque contenga tablas del siglo XV, algunas repintadas. La iglesia de Valdefresno y la de Tendal presentan dos retablos claramente barrocas. El primero está sobredorado y repintado, disponiendo en su hornacina central una imagen de “San Cornelio”. En el segundo destacan las imágenes de “San Facundo” y “San Primitivo”. En este punto no podemos dejar de hacer mención de tres obras de la mismísima mano de Gregorio Fernández. Todas ellas son de madera policromada, y se encuentran en la iglesia de San Marcelo en León. Es la imagen del Santo Titular, la “Inmaculada” y la de un “Crucificado”.

     El siglo XVIII para Tierras de León implica una cierta pobreza en el aspecto artístico. De este momento es la “Piedad” de la iglesia de San Martín (León), de Luis Salvador Carmona, fechada en 1750, o el retablo rococó de Ardoncino. De otro estilo, encuadrado dentro del Neoclasicismo, tenemos un bello ejemplo en el retablo de la iglesia de Carbajosa, con un Sagrario renacentista, aunque este dato sea dudoso, que recuerda la obra de Juan de Juni.

     Pero los siglos posteriores no van a suponer un considerable incremento del patrimonio artístico de la comarca. Durante el siglo XIX se construye la capilla del Cristo de la Victoria en la capital, obra de Demetrio de Ríos, quien lo ubicó en un edificio restaurado. Huella de Gaudí en León es la Casa de los Botines, que, aunque no se considere dentro de sus mejores obras, proporciona a León un edificio de este singular arquitecto. Símbolo de modernidad artística, y del siglo XX, es el santuario de la Virgen del Camino, obra de Fray Francisco Coello de Portugal, que se decoró con las esculturas exteriores de Subirachs, que ocuparon puertas y fachadas, caracterizándose por su marcado estilo expresionista.

     León y su comarca, además de las muestras artísticas a las que brevemente nos hemos referido, amplían su panorama cultural a través de un buen número de museos. En León ciudad, podemos visitar el Museo Arqueológico Provincial, con piezas desde el Paleolítico hasta el siglo XVIII, y con una excelente colección epigráfica; el Museo Catedralicio – Diocesano, abarca una cronología similar en sus piezas, pero son sobre todo de carácter religioso; el Museo de la Real Colegiata de San Isidoro nos permite ver el Panteón de los Reyes, numerosos objetos religiosos, y una buena muestra de códices; el Museo Etnográfico Provincial Ildefonso Fierro se centra en indumentaria y útiles populares, disponiendo también de algunas piezas de arqueología; también puede verse el arte más contemporáneo en la exposición permanente de la Fundación Vela Zanetti. Pero fuera de la ciudad, también podemos disfrutar de distintos museos: El Museo del Monasterio de Gradefes, en el que destacan las esculturas del siglo XII y los sepulcros del XIV; el Museo de Cultura Antigua de la Ribera del Bernesga, centrado en la cultura popular; por último, con una interesante colección natural, el Museo de Ciencias Naturales de los Padres Dominicos en La Virgen del Camino.

ARQUITECTURA TRADICIONAL.          La comarca se encuentra profundamente condicionada por la presencia de la capital provincial, la ciudad de León. Este hecho, acompañado por todos los factores de modernidad que implica, supone que sea difícil delimitar y describir lo que entendemos por arquitectura tradicional en toda la zona. Sin embargo, con casi exclusiva referencia a los pueblos del alfoz capitalino, podemos encontrar ejemplos de viviendas y estructuras auxiliares que denominamos tradicionales. Estas estructuras muestran el carácter de zona de transición de la comarca, encontrando elementos de la montaña, en el norte comarcal, que se atenúan hacia el sur donde predominan los elementos de la arquitectura del barro de los Páramos y Riberas y Tierra de Campos.

VIVIENDA.     Aunque esta comarca se caracterice por ser la zona de paso entre meseta y montaña, las características orográficas del terreno hace que de nuevo nos encontramos, al igual que ocurría con otras comarcas del sur de la provincia, con una arquitectura en la que predomina el uso del barro como principal elemento constructivo, ya sea como adobe o tapial, casi siempre apoyado en un zócalo compuesto por cantos rodados. Sin embargo, el hecho, ya comentado, de tratarse de una zona de transición con la montaña leonesa, hace que más al norte de la comarca podamos observar un uso más abundante de la piedra como material edilicio, en contraposición con el uso del barro en el sur, o con el peculiar entramado de madera relleno de adobe que se emplea en el este. Como característica general a toda la Tierra de León, predomina en las cubiertas el uso de la teja.

     A través de estas pequeñas divisiones geográficas, comprenderemos las diferentes tipologías de viviendas que encontramos en esta amplia comarca, diferencias marcadas por la materia prima dominante, ya sea barro en el sur o piedra en el norte. Así, el norte de la comarca va a estar dominado por las casas de corredor, presentándose éste, en la mayoría de los casos, volado sobre las vigas de forjado. Sin embargo, más al sur, aparece la casa de corredor, pero interior, orientado hacia el patio de la propia vivienda, que se complementa con otras construcciones auxiliares. Siguiendo la descripción geográfica, ya en contacto con los Páramos, Tierras de Campos o las Riberas, la casa se caracteriza por poseer un corredor que aparece en forma de soportal, usado tradicionalmente para albergar el carro, y que se extiende a alguno de los lados de la construcción. En este tipo de casa con patio, este es el elemento fundamental sobre el que descansa toda la actividad de la vivienda, constituyendo en el centro vital del núcleo que habita la casa. El acceso a este patio, preferentemente, se realiza a través de un portón protegido, en el que, en algunos casos, puede aparecer una puerta peatonal individual.

ARQUITECTURA AUXILIAR.     En cuanto a los palomares, este tipo de arquitectura es mucho más frecuente en el sur, ya que en el norte, encontramos alguna presencia testimonial, siendo unas construcciones muy escasas y que no se caracterizan por la espectacularidad de las presentes en Tierra de Campos. Podemos encontrar algunos palomares, de formas circulares, cuadradas, rectangulares o poligonales, siempre cerrados y oscuros para que aniden mejor las aves, situados en lo alto de cuetos y oteros.

     Las características constructivas de este tipo de edificio responden las generales apuntadas en otras comarcas. Son edificios de barro, en tapias o adobes, levantados sobre una base de tierras que aísla del terreno. Sobre esta estructura, se asienta la cubierta que, al igual que hemos visto para la vivienda, es de teja. En el interior, pueden existir muros que, sin embargo, no tienen ninguna función estructural definida, sino que compartimentan el espacio.

     De nuevo, las bodegas son más frecuentes en el sur de la comarca, donde las características de las tierras permiten que se construyan. En el norte, debido a la especial orografía del terreno, este tipo de construcción es inexistente.

     Y al igual que en otras comarcas, las bodegas se describen en los mismos términos. Se accede a ellas a través de un túnel, ya sea éste horizontal o tendido, en rampa o a través de una escalera. Este túnel puede reforzarse con ladrillo, adobes o entramados de madera que se prolongan hacia el exterior generando una pequeña cubierta o tejaroz de protección. Su interior, que aparece con la tierra a la vista, puede aparecer dividido en diferentes dependencias, entra las que destaca el lagar, para pisar la uva, y el pilo, donde se deposita el mosto, así como las dependencias donde se sitúan las cubas. Todas estas estancias se ventilan a través de un sistema de conductos que se articulan alrededor de uno o varias chimeneas verticales que dan al exterior.

     Las bodegas se utilizan para sentar las cubas de vino sobre los “poínos” y para mantenerlas fuera de los cambios bruscos de temperatura, tan frecuentes por la climatología propia de la comarca.

     En relación con los trabajos agrícolas, sobre todo en el sur, pueden aparecer los casetos. Son construcciones de reducidas dimensiones sin divisiones interiores, y levantados empleando como materiales principales el barro y la teja, que se emplean para albergar todos los aperos relacionados con los trabajos a los que hemos hecho mención.

     Actualmente son muy raros, y los que quedan están en un avanzado estado de deterioro. Podemos distinguir dos tipos principales atendiendo a su uso. En primer lugar, y los más frecuentes, los “de era”, de planta rectangular o cuadrada, en ellos se guardaban los aperos de labranza y pernoctaban los criados que vigilaban la cosecha. Los “de viña”, más escasos, suelen tener una chimenea para templar el ambiente y calentar los alimentos, además de disponer de un camastro donde dormir la siesta o pasar la noche en los momentos en que se hacía necesaria la vigilancia de las viñas.

Leproim (León)
Manzana Reineta del Bierzo
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
La cueva del tunel (Valdevimbre)