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Arte y arquitectura

ARTE.            En la comarca destaca por encima de cualquier manifestación artística, los logros conseguidos con la aplicación masiva del ladrillo a la arquitectura. De esta forma, se ha conseguido crear un estilo propio dentro de cada etapa artística, ya que es este material se ha aplicado de forma continuada en todo tipo de construcción. Pero el arte en Tierra de Campos ofrece una mayor variedad, y podemos disfrutar de una interesante escultura, entre la que destaca alguna realización de Gregorio Fernández.

     En la comarca la existencia de restos que puedan atribuir a culturas prerromanas o evidencias arqueológicas romanas no es muy considerable, exceptuando el Puente Canto, obra romana aunque reconstruida en 1550. Por ello, hemos de esperar hasta la Edad Media para poder contemplar interesantes muestras artísticas. Más en concreto, en Sahagún, ya podemos admirar alguna construcción del siglo XII. En primer lugar, la cabecera de la ermita de la Virgen del Puente, levantada en ladrillo, dentro del llamado estilo mudéjar. De este mismo siglo, ya se cita en 1123, nos encontramos con la iglesia de San Tirso, también construida en ladrillo, respondiendo a los cánones románicos. Destaca su torre, con tres galerías de arcos apoyados en los dos inferiores, que a su vez se sustentan por columnas y capiteles. Es una iglesia de tres naves y un crucero en la cabeza, con los arcos de ligera herradura. Cerca de Sahagún, aparece ya citado en los documentos de 1125 el monasterio de Trianos, hoy en estado ruinoso. Pero hay otro monasterio que se empezó a construir, utilizando piedra y ladrillo, antes, concretamente en 1109, el de los Benedictinos de San Pedro de las Dueñas, también de estilo románico, donde destaca su “Cristo”, obra de Gregorio Fernández. Su iglesia presenta una planta de tres naves sin crucero, con una cabecera de tres capillas de tramo recto y ábside semicircular. A la altura del cimborrio, dispone de una torre de planta cuadrada. Otro ejemplo de este típico románico en ladrillo es el ábside de la iglesia de Arenillas de Valderaduey o el de la iglesia de Gordaliza del Pino. En cuanto a la arquitectura militar de este siglo, está representada por el castillo de Valderas, mandado construir por Fernando II, y por la torre mudéjar de Galleguillos de Campos.

     Buenas muestras de la escultura románica se pueden observar en el Museo de las Monjas Benedictinas de la localidad de Sahagún. En su exposición, se pueden contemplar, por ejemplo, dos tallas románicas que aparecieron empotradas en la iglesia de San Lorenzo. Otro ejemplo de escultura románica vendría representado por una pequeña talla de la “Virgen del Olmo” conservada en la iglesia de Vallecillo.

     Ya de principios del siglo XIII, volviendo a Sahagún, encontramos la iglesia parroquial de San Lorenzo, de estilo románico y levantada en ladrillo. Son muy claras las influencias moriscas, y empieza a apuntar formas góticas. Es de interés su torre cuadrada sobre la cabecera de su capilla mayor. El convento de los Franciscanos, hoy conocido como “La Peregrina”, se fecha en 1257. Del mismo estilo arquitectónico que el anterior, también utiliza como principal material constructivo el ladrillo. En este edificio es más evidente la transición al Gótico, y destacan sus yeserías de arabescos del siglo XIV. Claramente gótica, es la cabecera del monasterio de Trianos, del siglo XIII. En cuanto a la arquitectura militar de estos momentos, por su estado de conservación, en especial de su torre del homenaje, es digno de mención el castillo de Laguna de Negrillos, que se reconstruyó hasta el siglo XV. De este siglo que acabamos de mencionar, se conserva en la comarca el castillo de Cea, entre cuyas ruinas aún se puede vislumbrar los restos de un fuerte torreón y una puerta de arco apuntado de la antigua muralla de la localidad.

     Uno de los mejores ejemplos de escultura gótica de estas tierras está representado por el Cristo del siglo XIII de la iglesia de San Juan Bautista de Valderas. Pero la lista de ejemplos escultóricos góticos que nos han llegado es mucho más amplia que sus predecesores románicos. El Cristo de la iglesia parroquial de San Lorenzo, hecho en madera policromada, responde a todas las características de un Gótico pleno, al igual que un Calvario hecho en madera con policromía, fechado en el siglo XV. Aunque muy deterioradas, aún se conservan las imágenes de la Virgen y San Juan de la iglesia de Gordaliza del Pino, o la de “Nuestra Señora de Arbás” en el mismo templo. Con un aire más arcaizante, es el “Bendito Cristo del Poder” que se encuentra en la iglesia de Santa María de Cea. Por último, en el ya citado museo de las Monjas Benedictinas, se puede contemplar una Piedad flamenca, del siglo XV, hecha en madera de ébano, y que ya anuncia las nuevas formas arquitectónicas que supondrán el abandono del arte medieval.

     El siglo XVI va a ser uno de los más fecundos en cuanto a la producción artística de Tierra de Campos, por lo que podríamos establecer una relación interminable de muestras estéticas atribuibles a estos momentos. Si regresamos al citado monasterio de Trianos, veremos como las arquerías de ladrillo de la nave central de su iglesia son de estos momentos. Son de especial belleza sus capiteles con ornamentaciones florales y otros con esfinges y centauros. La iglesia de San Martín en Cea, muestra una bella torre mudéjar, construida en el XVI. En este siglo también se levantó con tapial reforzado con contrafuertes de ladrillo, la iglesia de San Juan Bautista en Valderas. Se caracteriza por una esbelta torre de planta cuadrada rematada en aguja, compuesta de tres cuerpos enmarcados por cornisas. La iglesia se divide en tres naves separadas por columnas góticas, sobre las que se levantan crucerías también góticas y una bóveda estrellada. La iglesia de la Trinidad en Sahagún, actual albergue de peregrinos, tiene su origen en el siglo XIII, como se puede ver por los restos mudéjares de la torre, sin embargo, el edificio actual es del XVI. La torre de la iglesia de Vallecillo, de la primera mitad del siglo XVI, se levantó en adobe, utilizándose el ladrillo para revestirla. Consiste en seis cuerpos escalonados, con cuatro vanos a cada lado, y arcos de herradura.

     La arquitectura civil de este siglo también ha dejado buenas muestras en la comarca. En primer lugar el castillo de Grajal de Campos. Tiene las típicas estructuras defensivas de la época. Su planta es cuadrada con cubos adelantados a los muros en los ángulos. Las troneras abiertas en sus lienzos, con un marcado talud, son muy amplias y numerosas. La estructura se remata con una cornisa de modillones y arquitos, que se corona con pretil y almenas. Más o menos levantado en 1540, surge el palacio de los marqueses de Grajal en la misma localidad. Destaca su amplio patio bordeado por una doble galería y la fachada sur abierta a la plaza principal, mostrando una alta galería con seis arcos apoyados sobre columnas dóricas.

     La escultura se puede caracterizar con el retablo central de la iglesia de Santa María del Arrabal (Laguna de Negrillos), del XVI, que presenta además, tablas con un vivo colorido de gran interés. De estilo plateresco, es el retablo de la cabecera de la iglesia de Santa María del Azogue, en Valderas, que contiene una imagen de un Cristo de estilo berruguesco. Francisco de la Maza realiza un retablo para la iglesia de Vallecillo, con influencias de Berruguete. Refiriéndonos a los trabajos de orfebrería, no podemos dejar de mencionar una Custodia que se conserva en el museo de las Monjas Benedictinas de Sahagún, proveniente del monasterio de Sahagún. Es obra del gran orfebre Enrique de Arfe, siendo una de sus creaciones más impresionantes realizadas en plata sobredorada, y fechada en la segunda mitad del siglo XVI. Obra de Gaspar Bello fechada en 1574, es la cruz parroquial de la iglesia de Vallecillo, con un claro acento italiano y decorada con motivos repujados.

     El siglo XVII también se caracteriza en la comarca por una gran cantidad de obras artísticas. De esta época, más concretamente de 1622, son los restos del monasterio de Sahagún, obra de Felipe Berrojo, que aún se pueden ver, como la portada con esculturas de Miguel Agüero. De 1635, es la iglesia de San Juan, en la misma villa, con una interesante talla de San Juan, obra de Gregorio Fernández. En Grajal de Campos, se conserva la iglesia parroquial de San Miguel, una iglesia grande donde llama la atención su torre asimétrica de seis lados. El mejor ejemplo de arquitectura civil de este momento está representado por el antiguo consistorio de Valderas, de estilo herreriano. En la fachada, sobre el frontón, se puede ver un interesante escudo barroco de la villa. También incluimos en este apartado la Plaza Mayor de esta villa, de estilo castellano, y la casa solariega de Don Álvar Pérez de Osorio.

     En la escultura, la imagen de la Virgen de La Peregrina en la iglesia del mismo nombre, hoy en el museo de las Monjas Benedictinas, representa este arte en el siglo XVII, siendo una interesante obra de Luisa Roldán, conocida como “La Roldana”. Plenamente barrocos, encontramos dos retablos: El primero, es el del crucero de la iglesia de Santa María del Azogue, obra de Juan Fernández. El segundo, es el retablo de Escobar, con tablas del siglo XVI que representan la vida de Santo Domingo.

     Hablando del arte del siglo XVIII, tenemos que citar el retablo central de la iglesia parroquial de San Lorenzo, al estilo de los Tomé y la escuela de Gregorio Fernández, con las imágenes de San Lorenzo y Santiago Matamoros. En arquitectura, la iglesia de Santa María del Azogue, a la que ya hemos hecho referencia, aunque con una torre anterior de estilo morisco del siglo XVI.

     Para acabar, hay que recomendar la visita al Museo de las Madres Benedictinas de Sahagún, en el que destaca, aparte de algunas piezas ya descritas, la capilla del monasterio, la tumba de Alfonso VI y algunos ejemplos de escultura barroca castellana.

ARQUITECTURA TRADICIONAL.               Tierra de Campos va a presentar una arquitectura tradicional condicionada por el barro. Este elemento se va a convertir en el principal sustento de todas las construcciones de la comarca, debido a su abundancia en la zona, en detrimento de la piedra, cuya presencia es muy escasa. En la comarca, se pueden distinguir tres tipos principales de viviendas, que describiremos de forma detallada posteriormente. Primero, un tipo de casa urbana, caracterizada por el soportal que da a la calle y cuyos diferentes tipos tan sólo se encuentran en función del número y tamaño de dependencias de que disponga. Un segundo tipo de casa está en relación con las actividades agrícolas, apareciendo en las calles secundarias de los núcleos de población, caracterizada por no disponer de soportal. El tercer tipo se corresponde con las viviendas más modestas, más reducidas, en las que las dependencias se acomodan a la única planta que poseen, y en el caso de tener una planta superior, ésta se reserva para albergar el pajar y la panera.

VIVIENDA.     El material más empleado en todo tipo de construcción va a ser el barro, ya que aparece como material constructivo dominante en la zona, en detrimento de la piedra que, al igual que la madera, excepto en el norte y oeste de la comarca, son materiales con una escasa presencia en la comarca. Este barro puede ser empleado tanto en forma de adobe como de tapial. La cubierta se realiza con teja curva asentada con barro. De esta forma, son muy características las tonalidades que adquieren las viviendas en Tierra de Campos, sobre todo en aquellas en las que los muros se revocan con cal, contrastando el blanco brillante de las fachadas con el rojo de la cubierta. Estos muros de barro que presentan las viviendas, ya sean en forma de tapial o de adobe, presentan escasos vanos al exterior. Los vanos se realizan a través de cargaderos de madera empotrados en el barro, de la misma manera que las puertas se apoyan sobre sus pies.

     Un material empleado abundantemente en esta comarca es el ladrillo. El ladrillo puede aparecer como elemento complementario, así no es extraño encontrar en Tierra de Campos casas que presentan la fachada totalmente recubierta de ladrillo, o por ejemplo empleado para encuadrar las puertas. Estas puertas de acceso suelen presentar saledizos de altos vuelos, e incluso a veces distinguir lo que sería una puerta peatonal de acceso de otra reservada para la entrada de carros.

     Por lo general, la casa suele ser de dos plantas, llegando en los núcleos urbanos incluso a las tres, mientras que las viviendas más sencillas tan sólo disponen de una planta. En el primer tipo referido, el más común de dos plantas, la superior puede llegar a sobresalir un poco sobre las vigas del forjado. Para aligerar el peso de toda la estructura que se correspondería con esta segunda planta, se suele disponer en ella de un entramado de madera que la hace más liviana. En la fachada lateral, aparece resaltada la chimenea de la gloria, tradicional sistema de calefacción profusamente difundido por toda la comarca.

     Por esta razón, es necesario hacer una descripción de este tipo de calefacción. Como principal material de combustión para aportar calor, se utiliza la paja. Sobre un banco elevado sobre el piso, al que se accede a través de una escalerilla, hay un hogar, donde se prende la paja, y del que parte una serie de conductos desde debajo del banco, que se reparten por toda la vivienda, asegurando la repartición del calor. Este sistema, como ya hemos comentado, es muy peculiar de toda la Tierra de Campos, no sólo de la parte leonesa, sino también de la vallisoletana y de la palentina.

     La planta baja alberga la cocina, así como las dependencias auxiliares, como pueden ser la bodega, la panera, otros almacenes, etc. La planta superior se reservaría para los dormitorios. Es muy común que estas casas se articulen en torno a un patio interior, que puede presentar, según los casos, un portón de acceso desde el exterior, aunque lo más habitual es que la entrada al patio se realice desde la propia vivienda.

ARQUITECTURA AUXILIAR.     La principal característica y uno de los elementos más peculiares de la bodega en la Tierra de Campos, es que suele presentar una pequeña caseta de entrada. La técnica constructiva no varía respecto a la empleada en otras comarcas de la provincia. De tal forma que se accede por esta caseta, que daría al túnel, horizontal, o en rampa, o con escaleras, de acceso al interior propiamente dicho de la bodega. Este interior, ventilado mediante chimeneas verticales, se divide en diferentes estancias cada una de ellas de acuerdo a la función que se va a desarrollar dentro (Lagar para pisar la uva, pilo para recoger el mosto, lugar de almacenaje de las cubas, etc.). El refuerzo del túnel se realizaría mediante ladrillo, mientras que el interior, característico, se deja con la tierra a la vista. En algunos casos, aunque son muy contadas las ocasiones, también pueden aparecer cuevas excavadas concebidas como graneros y almacenes.

     Los casetos de campo son como los ya descritos al referirnos a la arquitectura auxiliar de otras comarcas. Son pequeñas estructuras en relación con las tareas del campo, que se emplearían para resguardarse de las inclemencias o para guardar los aperos. Son construcciones muy sencillas, que presentan la gran mayoría una planta cuadrada e incluso rectangular, con una cubierta a una o dos aguas. Como materiales constructivos, de nuevo predomina el barro y la teja en la cubierta.

     Los palomares están levantados con barro, en tapial o adobe. Se erigen sobre una base de tierra que aísla del terreno. La planta suele ser circular o cuadrada, semejando torres. La cubierta es de teja, y el interior puede dividirse mediante muros que no tienen ninguna función de sustentación y que no llegarían al techo. Los “neales”, los huecos donde anidarían las palomas, pueden presentar diferentes formas. En Tierra de Campos son muy típicos los palomares en los que se emplea la madera para la elaboración del armazón de la cubierta y para el cierre de los huecos, mientras que el ladrillo se utiliza exclusivamente como elemento decorativo, decoraciones que pueden llegar a altos grados de complejidad. En algunos casos en que esta construcción presenta patio interior, éste se utiliza para guardar los aperos.

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