La Cueva del Túnel (Valdevimbre)
Leproim (León)
Manzana Reineta del Bierzo
Cueva Miñambres (Valdevimbre)

Recursos Naturales

     La zona de montaña se caracteriza por una peculiar fauna que reviste una especial importancia e interés por constituirse como ejemplares únicos y autóctonos de estas zonas. De la misma forma, la vegetación se ve condicionada por los factores de tipo atlántico y mediterráneo, otorgando a los recursos naturales de la comarca una gran variedad y riqueza digna de la más atenta conservación.

     La Omaña se encuentra en las estribaciones de la montaña leonesa, al norte de La Cepeda y al sur de las comarcas de Laciana y Babia. Por lo tanto, estamos ante una región caracterizada por las alturas de las montañas en las que se ubica, condicionante en el desarrollo de una vegetación y una fauna aclimatadas a las duras condiciones de vida que se desarrollan en la zona, tanto por su orografía como por su climatología.

     La vegetación se va a caracterizar tomando como referencia las diferentes alturas o pisos vegetativos a los que nos refiramos. De esta forma, encontraremos diferencias entre la flora de las zonas altas de montañas de aquella que se desarrolla en el fondo de los valles y en las riberas de los ríos. En un apartado diferente podríamos hablar de la vegetación que aparece en las partes umbrías de las cumbres, cercanas a los pueblos y que cobijan valles pendientes y muy boscosos, con una gran profundidad cavada por los torrentes de agua.

     Pero dentro de las riberas de los ríos y su vegetación, también se puede establecer diferencias entre las zonas altas y las bajas. En las zonas altas, nos encontramos con el predominio de los avellanos, acompañados por otros especies como el fresno, el tilo, el arce, el chopo o el sauce.

     En las zonas altas, la riqueza ecológica en cuanto a las diferentes especies vegetales es sorprendente, desde las zonas boscosas con sus diferentes árboles a los matorrales y zonas herbáceas. Podemos distinguir dos grupos principales, el de los fagales y el de las rosáceas. En el primero, las especies dominantes son las agrupaciones de hayas y robles. Junto a éstas podemos enumerar los revocos, los abedules, los alisos, los avellanos junto con algún otro ejemplar. A estos ejemplares, habría que sumar algunos cuya presencia es más esporádica y no tan habitual en las tierras omañesas, como pueden ser los olmos, aunque en mayor número y conocidos como “chamerras”, los arces y los acebos, que aparecen también en el fondo de los valles.

     Dentro de las rosáceas, se pueden incluir desde pequeñas plantas hasta matorrales y ejemplares de tronco leñoso caracterizados por su gran tamaño. Es una vegetación que proporciona muchos y variados frutos. La relación podría comenzar con los espinos, para continuar con picaculos, edrinos, abrunos, fresas y frambuesas. También cerezos, manzanos silvestres y un largo etcétera que singulariza a este comarca respecto a las poblaciones vecinas lacianegas, babianas o cepedanas. Si las zonas altas carecen de arbolado, la vegetación dominante está compuesta por las escobas, los grandes piornos, diversos tipos de brezos, las arandeneras y una notable extensión de genciana.

     También en las zonas altas son muy frecuentes y alcanzan una gran extensión los pastizales, debido a la importancia de la cabaña ganadera en la comarca.

     La zona baja responde a unas características peculiares en cuando a su flora. Dependiendo de la orientación del terreno, podemos distinguir la siguiente distribución. En las zonas de solana abundan los robledales, a los que podríamos añadir la presencia de algunos castaños y nogales, de gran interés para la economía rural de la zona por la importante aportación que hacen a la obtención de recursos de diversa índole. En las faldas umbrías de los montes, muy pendientes, se extienden los hayedos somedanos. En las zonas con una cierta altura, estas hayas pueden compartir terreno con abedules y brezos blancos, genistas y piornales.

     Las zonas de mayor altura en La Omaña se levantan por encima de los 1700 m. Esta pronunciada altitud propiciará el desarrollo de una flora peculiar y aclimatada a las circunstancias que vienen dadas por la orografía. Además, nos encontramos en estas zonas con suelos muy pobres y secos, que no posibilitan el desarrollo de una abundante vegetación. Por ello, lo normal en estas cumbres es encontrar brezos, las urces, enebros, gencianas, sabinas, gayubas, conocidas como “uvas de oso”, y los pastizales como a los que nos hemos referido anteriormente. Por último, acabando con esta relación sobre la vegetación omañesa, debemos citar las especies desarrolladas en las grietas de las rocas de las peñas, como pueden ser los líquenes, las siemprevivas y las más preciadas “coronas del rey”.

     La fauna es la característica de las zonas montañosas del norte de León, de la cordillera Cantábrica. Las dos especies más significativas son el oso pardo y el urogallo. El primero apenas ofrece indicios sobre su presencia en la zona, ya que los escasos ejemplares que perviven en la zona se han vuelto demasiado huidizos ante el constante acoso del hombre. Durante siglos, como forma de protección, el oso pardo fue cazado sin ningún tipo de control. La actualidad, caracterizada por una mayor conciencia ecológica, viene marcada por los serios intentos por recuperar esta especie de indudable interés faunístico. La segunda especie característica es el urogallo. Se suele dar más en las zonas montañosas, mientras que apenas no puede verse en las tierras del sur. También ha sido objeto de caza, y hoy se busca su protección y su salvaguarda para el futuro.

     Son frecuentes diversos tipos de cérvidos, como pueden ser los corzos, los rebecos o los ciervos. Junto a ellos, lobos y jabalíes, estos últimos de gran interés cinegético, junto con gran variedad de mustélidos. La población de aves es muy diversa, desde las rapaces a las pequeñas especies que habitan en los bosques.

La cueva del tunel (Valdevimbre)
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