Historia

     Zona de paso constituida por estribaciones montañosas. Estas características van a marcar el devenir histórico de la comarca, hasta que durante la modernidad, se aísla de los acontecimientos generales de la provincia, sufriendo el típico despoblamiento rural, mal endémico de todos nuestros pueblos, que hoy se intenta paliar mediante el turismo rural.

     Se puede acceder a través de la C - 631 de Ponferrada a Villablino o la A - 6 desde Bembibre con desvío a Toreno. Desde León  por la A - 66 a La Magdalena y de ahí por la Le - 493  a Murias de Paredes. Se distribuye en los siguientes núcleos urbanos entre otros: Mataluenga, Las Omañas, Pedregal, Murias de Paredes, Riello, Soto y Amio y Valdesamario

     La Omaña limita al Norte con la comarca de Laciana y el valle de Somiedo, al sur con las tierras de Ordás y al Oeste con El Bierzo. Al este con Babia y Luna. Omaña es un valle longitudinal formado por la amplia cuenca del río Omaña y con valles laterales por los que corren ríos como Salce y Vallegordo. Es de clima riguroso en invierno, clima mediterráneo templado y frío, con periodo seco de dos meses aproximadamente.

     Fue llamada por los romanos “Homus Manium” que significa hombres – dioses debido en parte a sus pobladores, puesto que resultaron ser guerreros y defensores de la zona ocupada.

     En toda la comarca se ha constatado la presencia de posibles evidencias dolménicas, concentradas en la zona de Morán de Omañas. Pero los primero indicios humanos seguros datan del 1700 al 1200 a. de C., correspondiéndose con la Edad del Bronce, dejando prueba evidente con el hallazgo del ídolo de Rodicol. También de épocas posteriores (800, 700 a. de C.) se ha encontrado un caldero de bronce y un hacha plana en el castro de Villaceid, no siendo la única localidad donde se han encontrado hallazgos de la época. Otros indicios de movimientos humanos se deben a la ubicación de poblamientos castreños que nos pondrían en relación con las poblaciones astures. Como ya hemos comentado, esta zona debió estar poblada por astures, que habitaban en castros situados en zonas altas que permitirían el control de las zonas adyacentes. Estos pueblos desarrollarían unas actividades económicas en las que la agricultura, pero en especial la ganadería, supondría el principal aporte productivo, a lo que habría que sumar las actividades cinegéticas.

     La ocupación por Roma de la zona está en estrecha relación con las denominadas Guerras Cántabras (29 – 19 a. de C.), ya que se trata de una zona fronteriza con la actual Asturias, y por lo tanto de paso. La presencia romana en La Omaña es palpable a partir de numerosos vestigios, como la construcción de canales en Vallegordo y Valdesamario, que actualmente se denominan “carrialiegos”, y que posiblemente estén en relación con la explotación minera. Estas explotaciones mineras han dado lugar a la construcción de calzadas por la comarca y de un sistema de fortificaciones que mantendrían la seguridad en la zona.

     Como ocurrió con todo el norte provincial, la población debió mantener un fuerte sustrato indígena, que sólo en momentos muy posteriores iría adquiriendo las características culturales de los dominadores, mientras que la presencia de éstos habría que ponerla en relación con las tareas administrativas o meramente defensivas. Económicamente, la zona pasa de una economía de subsistencia a una economía de explotación, donde las autoridades romanas intentarían sacar el máximo provecho de toda la zona.

     El desmembramiento del Imperio romano supondría que todas las regiones se hundirían en un profundo desorden en todos los órdenes, y más aún en estas zonas donde la presencia romana nunca llegó a tener una profunda implantación en la zona como en otras comarcas situadas al sur de la provincia.

     Durante el siglo VIII, fruto de la increíble expansión vivida por el Islam, estas tierras debieron convertirse en corredor de paso de las tropas árabes y bereberes en su intento de control de las zonas costeras y montañosas asturianas. Atendiendo a este hecho, se ha constatado el ataque a fortalezas de la comarca por parte de los musulmanes en el 994. La Omaña sería repoblada por el reino cristiano asturiano durante los siglos IX y X. También se pueden observar construcciones defensivas que nos anuncian la importancia estratégica de la comarca como zona de paso a los puertos que dan a Asturias. Los siguientes datos de los que disponemos ya son del siglo XIV. La comarca se convirtió en señorío de los condes de Luna. En cuanto al gobierno interno de La Omaña se encuentra regida por los concejos, reuniones vecinales originarias de la Edad Media para dilucidar sobre los asuntos que afectaban al gobierno de la comunidad.

     La economía es de tipo rural limitado, centrada en la agricultura y en la ganadería. Se puede distinguir una ganadería estante, más para el sustento familiar, y otra trashumante, de mayor importancia en la estructura económica. Otro de los principales soportes económicos de la zona está constituido por la lana, de la ganadería trashumante, que se va a ver estimulado por la monarquía española que desarrolla una importante legislación encaminada al proteccionismo de esta ganadería y a su rentabilización económica. En cuanto a la agricultura, a partir de mediados del siglo XV, coincidiendo con una época de auge general, se expandirá el cultivo de centeno y de lino.

     Socialmente, la estructura no ofrece apenas peculiaridades respecto a las distintas regiones de la península Ibérica, estableciéndose tres estamentos principales, con el clero y la nobleza como privilegiados, destacando entre estos últimos los condes de Luna, y el campesinado. Dentro de este grupo, debían destacar los ganaderos, y en especial los pastores que conducían los rebaños trashumantes, ya que esta actividad era la que generaba una mayor productividad económica.

     La Historia de la comarca a partir del siglo XVI apenas ofrece variaciones respecto a los siglos anteriores, ya que las transformaciones políticas implican una acumulación de poder en manos de la nobleza, aunque los condes de Luna siguen manteniendo prácticamente intactos sus privilegios en la zona hasta el siglo XIX. Sin embargo, la inestabilidad política afectará a La Omaña, debido en parte a las rivalidades entre los condes de Luna y los marqueses de Osorio por la posesión de las tierras.

     Sin embargo, la ganadería trashumante entra en una profunda crisis a partir del siglo XVII. Aun así, sigue siendo la principal actividad económica de la zona, ya que la orografía va a condicionar de una forma fundamental el desarrollo económico de La Omaña.

     Socialmente, las diferencias se siguen manteniendo intactas desde la Edad Media, con la existencia de los grupos antes señalados, esquema social que apenas varía hasta momentos recientes del siglo XIX e incluso posteriores. Los concejos mantienen unas estructuras de autogestión que les posibilitará disfrutar de una cierta independencia frente a los señoríos, tanto laicos como eclesiásticos. De esta manera, no es difícil ver como las luchas entre estamentos privilegiados y no privilegiados, amparados bajo la autoridad concejal, son constantes.

     El inicio, políticamente hablando, de la Edad contemporánea en La Omaña hay que ponerlo en relación con el contexto general de la Guerra de la independencia que vive todo el país a principios del siglo XIX. Sin embargo, La Omaña no entra en los planes franceses como una prioridad, por lo que no se debió desarrollar una ocupación efectiva del territorio. Así, hemos de esperar hasta los años de reinado de Fernando VII para asistir a la acción de partidas liberales que luchaban, en forma de guerrillas, contra el absolutismo monárquico, o como las que posteriormente aparecerían en las postrimerías del reinado de Isabel II y la revolución de 1868. Ya durante la Guerra Civil de 1936, en los primeros años de contienda, se producen luchas entre republicanos y sublevados.

     La sociedad, poco a poco, va a ir transformándose, una vez que la comarca deja de sufrir el aislamiento al que estaba sometido por las deficientes comunicaciones entre las zonas montañosas y el resto de la provincia. Sin embargo, la principal característica de los siglos XIX y XX viene marcada por una emigración casi masiva, lo que ha provocado un claro envejecimiento de la población así como el despoblamiento de numerosos pueblos en la comarca.

     Económicamente, durante el siglo XIX, la ganadería trashumante se verá envuelta en una profunda crisis, fundamentalmente motivada por la pérdida de ingresos obtenidos por el arrendamiento de pastos. A esto habría que sumar la profunda crisis económica que vive la provincia en general en los años posteriores, agravada por la epidemia de tifus de 1869. El siglo XX viene marcado por el crecimiento de estos dos sectores, pero debido a su capitalización y su orientación mercantilista.

     De nuevo, y al igual que sucede con la mayoría de las comarcas de la actual provincia de León, el futuro de La Omaña se orienta hacia una explotación racional de sus recursos naturales, culturales y etnográficos, que permitan la afluencia de capitales a la zona y su desarrollo económico y por lo tanto social.

Manzana Reineta del Bierzo