Son numerosos los factores que han delimitado el actual paisaje de esta comarca. De la misma manera, su amplitud territorial permite establecer claras diferencias entre distintas zonas. La riqueza faunística y ecológica de la comarca, aunque amenazada en muchas ocasiones, va a ser muy rica y, por lo tanto, muy variada. Esta es la razón por la que merece un especial y detenido análisis.
Estas tierras se encuentran al oeste de la provincia de León, y en la parte central, ocupando un amplio espacio. De esta forma, podemos distinguir dos zonas bien diferenciadas. En primer lugar, La Maragatería. Ocuparía la parte sur de la comarca, desde las estribaciones del monte Teleno y La Cabrera, hasta las tierras de La Cepeda a la que nos referiremos a continuación. La Cepeda, por su parte, se inscribe en el nacimiento de la zona montañosa de la cordillera Cantábrica. Se sitúa al sur de la comarca de La Omaña. Esta razón va a ser la que incida en la posibilidad de establecer dos zonas diferenciadas, especialmente en lo que se refiere a la vegetación dominante respectivamente. Así, La Cepeda tiene una vegetación que ya apunta las características de las zonas montañosas, mientras que en La Maragatería dominan las especies más características de las tierras llanas de la provincia leonesa. La comarca se ha visto influenciada, en cuanto a las características de la naturaleza y vegetación dominante en la zona, por diversos factores. En primer lugar, podríamos citar toda una serie de condicionantes naturales, a los que, posteriormente, habría que añadir aquellos impuestos por la constante acción humana a lo largo de los siglos, que ha alterado de forma continua y sistemática la fisonomía que presenta tanto La Maragatería como La Cepeda.
La acción humana ha propiciado un fuerte cambio en lo que se refiere a los aspectos naturales y ecológicos de la comarca. Esta acción humana se centra principalmente en la deforestación de los campos maragatos y cepedanos. Ya, durante época romana, la explotación minera en la zona y en el cercano El Bierzo necesitó de la movilización de importantes recursos que facilitarán las actividades extractivas. Este hecho es especialmente palpable en las tierras maragatas y próximas al monte Teleno. La extracción del oro exigía cantidades ingentes de madera, y no se dudó en la explotación sistemática y masiva de los bosques de la comarca. La deforestación continuó en los siglos posteriores, debido a la necesidad de obtener nuevas tierras para la siembra y a la necesidad de autoabastecerse de leña y madera para las necesidades cotidianas. Sin embargo, la explotación de los bosques maragatos y cepedanos va a ser intensiva a partir del siglo XIX.
Los factores naturales o geográficos también van a incidir con fuerza en la distribución de los espacios vegetales en esta comarca y, por lo tanto, en la distribución de las diferentes poblaciones faunísticas que se pueden contemplar. Podemos distinguir hasta tres de estos factores como los principales que van a marcar esta distribución. En primer lugar la altura, ya que debemos distinguir las zonas altas de los valles, aunque como característica general encontramos una elevada altitud media. En segundo lugar, la orientación, determinante para saber la especie que puebla determinado terreno. Por último, el tipo de suelo, un suelo fértil aunque condicionado por otro tipo de factores.
En toda la geografía maragata y cepedana dominan las amplias laderas totalmente cubiertas por los matorrales. Entre las especies que podemos encontrar debemos hacer mención de los brezos que han sustituido a los robles, o aquellas que forman el escalón inferior al encinar, como las jaras, los tomillos y otras especies aromáticas. Esta amplia extensión de los matorrales se debe a la acción humana. Como ya hemos comentado, las necesidades económicas propiciaron la quema de numerosos terrenos con el objetivo de buscar nuevas zonas de cultivo y de pasto para los ganados de La Maragatería y La Cepeda.
La vegetación arbórea se caracteriza por tres tipos principales que vendrán determinados por estas características a las que hemos hecho alusión. Estos tres tipos principales son el encinar, el robledal y el abedular. El primer tipo se corresponde con árboles de altura, ya que se da en terrenos situados en tornos a los 1000 m de altitud. Sin embargo, se trata de un bosque muy degradado debido a las constantes agresiones ecológicas que ha sufrido a lo largo de los siglos, como puede ser la explotación de madera para la obtención de carbón vegetal o la propia roturación de los terrenos que previamente ocupaban. El robledal está formado especialmente por dos especies: El Carballo y el roble albar. Son bosques que se dan en las laderas de los montes, en sus partes umbrías, mucho más frescas y húmedas. En cambio, en las zonas de solana, debido a la escasa calidad del suelo y a la pobreza de recursos hídricos, dominan las zonas de matorrales a las que ya hemos hecho mención, como los brezos, las escobas, los piornos o las jaras. Por último, el abedul puebla los altos valles, en especial de las faldas del monte Teleno, es decir, en La Maragatería, que se complementa con arandaneras, serbales o genciana entre otras especies. Esta vegetación se completa con otras especias, como pueden ser los avellanos, alisos, saúcos, etc. que en encontramos en la ribera del Duerna, especialmente en las partes donde no se ha impuesto el chopo, objeto de más fácil explotación maderera. Por último, haremos mención del cultivo de castaños, sobre todo en La Cepeda Alta, y a las numerosas especies de plantas medicinales que se obtienen en los montes maragatos y cepedanos.
La fauna se caracteriza también por una enorme variedad en cuanto a las especies representadas en las tierras de La Maragatería y de La Cepeda. Es muy frecuente poder observar a simple vista los rastros dejados por los jabalíes en los bosques. Estas zonas también son pobladas por otros animales como el lobo, el zorro, la ardilla. En las zonas de matorrales dominan las liebres y las perdices y codornices. Su número, sin embargo, ha descendido en los últimos años debido a la acción de los cazadores, mientras que el de jabalíes y corzos, presentes sobre todo en las zonas altas, se ha incrementado considerablemente. Habría que referirse también a la importante presencia de numerosas aves como halcones, urracas, águilas ratoneras... Los ríos son adecuados lugares donde obtener excelentes productos, destacando entre las numerosas especies que los pueblan las truchas, los barbos, los cangrejos...
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