ARTE. La Historia del arte de la comarca va a estar condicionada por dos factores fundamentales: Primero, por la presencia de Roma y la fuerte impronta cultural que dejó. Segundo, por la presencia en todos los ámbitos del poder eclesial, como lo demuestra la abundancia de ejemplos de arte sacro. De esta manera, son numerosos las piezas artísticas de un profundo carácter religioso. Astorga centra la mayoría de la atención artística de la comarca, pero un paseo por sus localidades y pueblos permitirá observar interesantes muestras artísticas de gran raigambre popular.
Hablar de arte en la comarca implica referirnos necesariamente a la herencia cultural romana que aún hoy se percibe en cada rincón de Astorga. Podríamos citar muestras artísticas de periodos prerromanos, como los grabados de la Andiñuela, descubiertos recientemente y en fase de estudio, pero no han dejado una huella tan indeleble como el arte romano. Roma dejó su esencia artística bajo todas las manifestaciones posibles: Arquitectura, escultura, pintura, mosaicos, artes menores, y un largo etcétera que hace imposible relacionar aquí cada uno de los ejemplos, de gran calidad, que podríamos enumerar. Por ejemplo, se pueden contemplar en Astorga los restos de la Basílica del Foro, la enigmática Ergástula o el interior de las cloacas. Los restos de la Plaza Romana, con sus interesantes mosaicos, o las termas.
Pero el Cristianismo también se implantó en la comarca con una gran fuerza, por lo que el arte de los momentos medievales también va a ser de gran transcendencia, sobre todo en sus dos estilos más universales, el Románico y el Gótico. En cuanto al primero, del siglo XII, es la iglesia parroquial de Lagunas de Somoza, aunque fue reformada posteriormente. Destacan sus paños lisos y su espadaña, así como las piezas escultóricas del XII incrustadas en sus muros. De este mismo siglo, aunque también con añadidos del XVI, es la iglesia de Montealegre. Otro ejemplo de arquitectura románica es la Capilla de San Esteban, en Astorga, donde está la famosa Celda de las Emparedadas. Del siglo XIII es la iglesia parroquial de Santiago de Millas, robusta pero muy sencilla, con nave única y espadaña adosada al interior. Finalizaremos citando dos ejemplos: La iglesia de El Ganso, muy amplia y sólida, con un atrio cubierto por robustos muros y una espadaña que se concluyó en el XVIII, poseyendo en su interior una tosca pila bautismal románica; y la iglesia de Pedredo, de tipo rural, tosca, sin apenas luces al exterior, y con una potente espadaña muy baja.
En cuanto a la escultura románica, del siglo XII, y con un acusado aire popular podemos referirnos a la “Virgen en Majestad” de la iglesia de Pedredo, o el “San Blas” de la ermita de San José (Rabanal del Camino). Un interesante ejemplo es la “Virgen en Majestad” de la Catedral de Astorga, por las influencias bizantinas que muestra. En el Altar Mayor de la iglesia parroquial de Val de San Lorenzo podemos observar la “Virgen de la Carballeda”, también de este estilo, o la “Virgen de las Nieves”, de factura popular.
La transición a las formas góticas no ha dejado ningún resto arquitectónico destacable, por lo que el nuevo estilo se impone sin apenas soluciones intermedias. De este momento es el ábside de la Catedral de Astorga, o la iglesia parroquial de Val de San Lorenzo, con planta de cruz latina y crucería gótica. En escultura, sí podemos citar un ejemplo de la transición del Románico al Gótico. Es la “Virgen” de la iglesia de Piedralba, hecha en madera repintada, que marca los inicios del nuevo estilo. Plenamente gótico es el “Cristo de las Aguas” de la Catedral de Astorga, la “Virgen del Rosario”, o las tallas de “San Gregorio”, “San Antonio Abad” y “San Bartolomé”, de extremado carácter popular, estando todas en la iglesia de Valdespino. Pero, sin duda, la gran obra maestra de este momento es el “Cristo” de la iglesia parroquial de Lagunas de Somoza, aunque hoy se encuentra en el Museo de la Catedral de Astorga. Si hablamos de orfebrería gótica, tenemos que hacer alusión al cáliz dorado de la iglesia de Val de San Lorenzo, obra de un tal Cristóbal.
Dos obras nos van a indicar que a finales de la Edad Media se introducen nuevas formas que van a transformar sustancialmente el panorama artístico. Se trata de la “Virgen de los Ángeles”, de la iglesia parroquial de Lagunas de Somoza, de transición gótico – renacentista, y la “Virgen” de la iglesia de Murias de Pedredo. Si nos adentramos en el siglo XVI, vemos como ya las formas dominantes son las renacentistas. El retablo de la iglesia de Lagunas de Somoza es obra de Nicolás de Colonia, muy del estilo de Alonso Berruguete, aunque también, en el mismo lugar, hay otro retablo, quizás de Gaspar Becerra, con una posible transición desde el Gótico, en el que destacan sus pinturas sobre tabla. De este mismo autor, aunque sin lugar a dudas, es el retablo central de la Catedral de Astorga. La iglesia de Turienzo de los Caballeros nos va a ofrecer dos interesantes muestras artísticas de este periodo: Por una parte, una cruz procesional en plata; y por otra, un retablo en una capilla lateral, fechado en 1596 y que marca el final del arte del XVI.
Pero va a ser el estilo Barroco el que nos deje mayor número de obras de arte en toda la comarca y ya en sus diferentes manifestaciones, desde las arquitectónicas hasta las piezas de orfebrería. Del siglo XVII, aunque con muchas dudas en cuanto a su cronología, es la iglesia de Quintanilla de Somoza, muy grande y de esbeltas proporciones. Las torres y la fachada de la catedral de Astorga se completan bajo los cánones de las nuevas tendencias barrocas. La iglesia de Murias de Pedredo se construye en este momento. Se trata de un templo grande, con una interesante cúpula sobre pechinas que se decoró con pinturas en toda su extensión. Del siglo XVIII, coincidiendo con los últimos momentos de este estilo, es el santuario de la Virgen de los Remedios, en Luyego, o la ermita de San José en Rabanal del Camino, fechada en 1793.
La escultura del XVII se representa mediante la “Virgen de las Candelas” en la iglesia parroquial de Filiel, o la “Virgen de la O” en la iglesia de Santa Colomba de Somoza, que se muestra embarazada, aunque se trata de una talla pequeña y muy delicada. De claro estilo barroco, es la obra de Pedro Roldán, “San Juan Bautista”, en la catedral de Astorga. Pequeña pero muy bien tallada es la figura de “San Antonio Abad” en la iglesia parroquial de Santiago de Millas. Fechado en 1612, Gregorio Español concluye el retablo de la iglesia de Quintanilla de Somoza, aunque ya con derivaciones hacia un cierto clasicismo. No podemos olvidar en este apartado una obra dejada por la mano del propio Gregorio Fernández: Es la “Inmaculada” que se conserva en la catedral de Astorga, una interesante talla que se inscribe de lleno en las líneas que definen la escuela escultórica castellana. Ya de 1760, aunque todavía bajo los dictados del Barroco, es el retablo de la iglesia de Valdespino. En cuanto a la orfebrería barroca, contamos con un bello ejemplo con la cruz procesional de la iglesia de Piedralba, hecha en plata.
El siglo XVIII, momento en el que el panorama artístico se debate entre las pervivencias barrocas y las recuperadas formas del Neoclasicismo, ha dejado en la comarca numerosos ejemplos de obras de arte. Dentro de unos cánones ya plenamente neoclásicos, podemos citar el grupo escultórico de “Santa Ana con su Hija”, que hoy se puede contemplar en la iglesia parroquial de Val de San Lorenzo. En cuanto a la arquitectura, aunque conservando su puerta románica, se levanta en este momento y bajo los órdenes impuestos por la nueva tendencia estética, la iglesia de Santa Colomba de Somoza.
Pero este siglo dejó más evidencias a lo largo de las tierras maragatas y cepedanas. Dentro del apartado de arquitectura religiosa, podemos citar la iglesia de Piedralba, aunque sea muy sencilla, Durante este momento se levanta el edificio del Ayuntamiento de Astorga, que hoy todavía conserva su originaria función y en el que destacan las figuras de los maragatos en su fachada. Las vinajeras, el viril, el ostensorio y la cruz procesional de la iglesia parroquial de Val de San Lorenzo, todos hechos en plata, suponen un interesante trabajo en orfebrería en el momento de transición del siglo XVII al XVIII, mientras que la cruz procesional de plata de la iglesia parroquial de Filiel va a marcar el final del siglo XVIII en cuanto a este tipo de trabajos con el metal. También de este siglo es la cruz procesional de la iglesia de Pedredo, también en plata, con un hermoso castillete.
El arte contemporánea no ha dejado una especial constancia en la comarca, ya que Astorga y sus tierras se ven sumidas en un cierto letargo, quizás por no haber obtenido la capitalía provincial. Este letargo en la vida económica y social de la ciudad se va a trasladar de forma inmediata al arte maragato y cepedano. Así, sólo podríamos citar del siglo XIX la construcción del Palacio Episcopal de Astorga, obra del gran arquitecto Gaudí, que, de nuevo, se explicaría atendiendo a la enorme influencia de la Iglesia en la ciudad. Es un bello palacio que responde al más puro estilo del arquitecto catalán, ya que se puede incluir dentro de su etapa en la que predominaron las formas neogóticas. En la actualidad, el edificio se ha destinado a ser la sede del Museo de los Caminos.
Llegados a este punto, hemos de hacer referencia a los numerosos museos que pueden visitarse en toda la comarca. El Museo de los Caminos, ya citado, presenta gran cantidad de objetos arqueológicos y de arte, de todos los momentos. El Museo Catedralicio – Diocesano de Astorga se centra en arte religioso posterior al siglo X. En la misma ciudad, por último, el Museo del Chocolate, dedicado a esta tradicional actividad. Fuera de Astorga, en Santa Colomba de Somoza puede visitarse el Museo Etnográfico, o el Museo Textil de Val de San Lorenzo, que salvaguarda esta típica actividad de la localidad.
ARQUITECTURA TRADICIONAL. Esta comarca tiene como principal característica ser una zona de transición. De esta forma, La Maragatería se encuentra en estrecho contacto con El Bierzo (uso de pizarras) o con La Cabrera. La Cepeda, a su vez, se asienta en las faldas de la Montaña, por lo que las características de sus construcciones van a ser muy similares a las de los valles de La Omaña. El este de la comarca, a su vez, contacta de forma directa con las tierras de León y con las del Órbigo, por lo que no es extraño encontrar las construcciones donde se alterna la piedra y el barro como principal material constructivo. De esta forma, la riqueza arquitectónica de la comarca es destacable, por lo que analizaremos separadamente las construcciones maragatas y las cepedanas.
VIVIENDA. Lo primero al referirnos a la vivienda en esta comarca será establecer una división entre la casa de La Maragatería, haciendo especial referencia a la vivienda maragata, y la de La Cepeda, ya que en ambos casos podemos encontrar unas características que nos permiten establecer esta división.
En La Maragatería domina la piedra caliza y pizarrosa, siendo esta última, la pizarra, la que se emplea mayoritariamente en la cubierta.
El tipo de casa característico se llama “casa de sobera”. Se trata de una casa agrícola con patio interior. La vivienda ofrece a la calle una amplia parte del edificio, teniendo una puerta de acceso desde la misma. El corredor, típico en toda la geografía leonesa, da al interior del patio, creando un porche bajo su vuelo. En este caso, el corredor puede desarrollarse hacia la fachada, e incluso, puede duplicarse, existiendo uno interior y otro exterior. El tamaño del patio interior está en relación con la capacidad económica de sus habitantes y de la actividad que éstos desarrollen. De esta forma, el patio arriero es el más amplio ya que tiene que albergar carros y recuas. A veces, las cuadras y los pajares aparecen exentos, y ya pocos ejemplos de estas estructuras mantienen cubiertas vegetales. Un elemento característico de este tipo de casa es la cocina, ya que se sitúa en una esquina, lo que es perceptible del exterior reflejándose en una cúpula en la cubierta.
De esta misma comarca, es muy peculiar la denominada “casa arriera maragata”, en estrecha relación con este grupo de transportistas. Consiste en una vivienda de dos plantas, con un gran portalón de acceso para los carros, a la que se puede sumar una puerta independiente de acceso desde la calle. Bajo el corredor, se aprovecha para constituir un gran espacio porticado que sirve para albergar los carros y los diferentes aperos de trabajo. En cuanto a la cocina, está dispuesta en el extremo de la casa, disponiéndose una gran chimenea que ocupa las dos plantas. Un elemento muy singular de esta chimenea de la casa arriera es que alrededor de ella se desarrolla un balcón que es aprovechado para el curado de la matanza.
En La Cepeda podemos encontrar una gran variedad de materiales empleados en la edificación de las viviendas, en las que se suele utilizar como principal material constructivo la piedra, aunque no es infrecuente el uso del barro, en tapial, con las esquinas de mampostería pétrea.
En cuanto a sus tipos, podemos distinguir una gran variedad. Así las hay con cubierta de paja, siendo éstas por lo normal muy simples. Se componen de una planta rectangular y con una cubierta a dos aguas. Las más complejas están formadas por dos edificios que estructuran una planta en L, articulada en torno al corral, o aquellas que rodean un patio – corral. Otro tipo de casa tiene boqueros sobrepuestos a la coronación de la fachada, mediante la creación de una elevación en la cubierta a modo de lomo, o mediante el establecimiento de una forma piramidal en la cubierta que se corresponde a la elevación de los testeros a modo de cúpula, con el interior formado por vigas en diagonal que se apoyan en un piñón. Estos espacios elevados serían utilizados como pajar. Dispuesto como cobertizo, no es raro encontrar en las casas un portal.
También encontramos casas con cubierta de losa o de teja, con un corredor orientado hacia el corral y con una escalera de acceso. En otro bloque de la vivienda estaría dispuesta la cocina junto a la despensa. El corredor puede llegar a desplazarse a más de un lado, apoyándose en pies derechos a modo de pórtico. La decoración de este corredor es con revoco.
Similar en estos dos tipos de casa, es la cocina con campana y hogar bajo, y la existencia de un horno redondeado perceptible al exterior. La chimenea también es exterior, y consiste en una estructura de madera revestida con barro y ladrillos y protegida por losas horizontales. Igualmente, muchas de estas casas disponen de su propio pozo, a veces protegido por un tejadillo que se sujeta sobre unos muretes de abrigo.
ARQUITECTURA AUXILIAR. Las majadas son muy puntuales, las citamos ya que todavía persisten algunos ejemplos en La Cepeda. Se trata de zonas de pasto en las que hay alguna estructura para albergar al ganado menor y a su pastor.
Los palomares no son muy abundantes. Los ejemplos que se han documentado en La Cepeda presentan unas estructuras de planta cuadrada o rectangular, con una cubierta a un solo faldón.
En La Cepeda son frecuente las cuadras con cubierta de paja y que incorporan corrales cerrados. A veces se acompañan con pajares que guardarían las carretas. La cubierta, que a veces se eleva, suele abrirse con boqueros. También se han documentado algunos hornos de cocción manual.
Igualmente, en La Cepeda se conservan algunos molinos hidráulicos, de una o dos piedras. Algo muy peculiar, es que algunos de ellos conservan la techumbre de paja, cuando lo normal es que sea de losas.
Mundo Queso




























































































