Recursos Naturales

     La extensión de una agresiva minería basada en el carbón amenazó de muerte al medio ambiente lacianego. Las explotaciones extractivas supusieron en muchos casos la desaparición de zonas naturales de gran riqueza con la consecuente pérdida ecológica que esto supuso, La actual crisis del sector minero ha hecho que los habitantes de la comarca tengan que buscar nuevas vías económicas y, quizás, la ambiental sea una de las más recurridas en este momento, asegurando un desarrollo sostenible.

     Se trata de una comarca de una extensión relativamente pequeña si la ponemos en relación con la provincia leonesa en la que se encuadra administrativamente. Situada en el norte y hacia el oeste, se encuentra en la vertiente meridional de la cordillera cantábrica, limitando al norte con la comunidad autónoma del Principado de Asturias. Por esto, la zona se caracteriza por las elevadas altitudes de sus cumbres y por la presencia de valles recorridos por ríos, donde se han concentrado los núcleos de población. El clima es extremadamente riguroso, de tipo mediterráneo con fuerte influencia continental, ya que las cumbres cantábricas impiden la entrada de las influencias benignas marítimas. Por otra parte, la altitud de nuevo supone una radicalización de este riguroso clima, siendo los inviernos prolongados y muy fríos, donde son muy frecuentes las nevadas de gran intensidad.

     La vegetación lacianega se caracteriza por la gran profusión de especies en la zona, que pueden caracterizarse atendiendo a su distribución en diferentes pisos marcados por la altura o por su situación al sur o norte de la comarca, así como según las clasificaciones que se pueden establecer entre vegetación arbórea, de matorral o herbácea.

     Según hemos comentado, podemos empezar la relación de la vegetación arbórea a través de la diferencia que se marca entre las tierras del norte y del sur de Laciana. Clasificaremos dos tipos de árboles o bosques. Por una parte aquellos propiamente atlánticos, de los bosques del sur y de los fondos de los valles, donde se perciben las influencias mediterráneas. Entre los primeros, dominan los robles, sobre todo del tipo albar, aunque podemos encontrar otras múltiples variedades. En las zonas más al norte y donde abunda la humedad, no es raro encontrar numerosas hayas. En cuanto al otro tipo al que nos venimos refiriendo, la especie más peculiar que podemos observar es el sabino, constituyendo un raro ejemplo en estas latitudes, algunos de ellos de gran antigüedad.

     Sin embargo, el número de árboles que podríamos enumerar atendiendo a su especie es interminable. Simplemente, hemos citado aquellos más característicos de las zonas que hemos descrito. Sin embargo, deberíamos hacer referencia a otros muchos ejemplares que se reparten por toda la geografía comarcal lacianega, como podrían ser las encinas, los alcornoques y madroños, los tejos, los acebos, los serbales, los arces, los abedules... Especies que se completan si atendemos a las riberas de los ríos con un importante número de chopos y otros árboles, quizá menos frecuentes, como los castaños, que parecen indicar la cercanía de El Bierzo, y los avellanos.

     La población de matorrales también puede seguir una distribución que dependería del piso al que nos refiramos. En las zonas de mayor altura, la roca de las montañas se muestra casi desnuda. Son zonas de una extremada pobreza en cuanto a la calidad de sus suelos, lo que no posibilita el desarrollo de una abundante vegetación. De esta manera, en los escasos sitios donde puede verse algún ejemplar, con casi toda la seguridad, podemos afirmar que se tratará de enebros y brezos de diferentes tipos, ya que estos matorrales son especialmente resistentes a las duras condiciones de vida que se desarrollan en estas alturas. Junto a estos matorrales, la única vegetación que puede llegar a desarrollarse está compuesta por líquenes, a la que podríamos sumar algunos ejemplares de siemprevivas, e incluso, algunos ejemplares más curiosos y típicos de la zona.

     Sin embargo, en las zonas bajas, el desarrollo de matorrales se da con una mayor variedad. Podemos encontrar desde los ya citados antes, como pueden ser los enebros o los brezos, a numerosas plantas aromáticas e incluso medicinales. También matorrales de gran tamaño, e incluso, de tronco leñoso, que proporcionan durante el verano unos exquisitos frutos.

     Mucha de esta vegetación original se ha perdido. Una extendida costumbre ancestral consistía en la quema de zonas de monte con el objetivo de conseguir lugares de pasto. En toda la comarca abundan los pastizales, ya que estas tierras fueron lugar de llegada de rebaños de ganadería trashumante. En estos pastizales abundan las especies herbáceas, como por ejemplo las gramíneas.

     Este fue uno de los principales recursos económicos de Laciana. El arrendamiento de estos lugares de pasto a los ganados trashumantes. Estos nos indica la importancia de la actividad ganadera en la comarca, ya que predominaba sobre la actividad agrícola. En Laciana, el ganado vacuno es de una excelente calidad, así como todos los productos que de él se derivan.

     Los diferentes animales que recorren los valles y bosques lacianegos responden a la identificación característica de especies cantábricas. Podemos citar como las dos más peculiares, el oso pardo y el urogallo cantábrico. El primero se ha visto en un grave peligro de extinción que ha provocado que la actualidad venga caracterizada por la búsqueda de su protección ante cazadores furtivos para evitar su desaparición. Junto a estas especies, también podemos hablar de la presencia de lobos, zorros y jabalíes, piezas también muy cazadas en otros tiempos. La fauna de cérvidos, igualmente, es destacable, con excelentes piezas como son los corzos o los rebecos. La fauna avícola tiene muy buenos ejemplares, como buitres leonados, o águilas reales, junto con otras especies de menor tamaño que muestran su variedad en los bosques de la zona. En los ríos son abundantes las truchas comunes, como una de las piezas más preciadas por los pescadores, junto con otros animales como pueden ser los barbos. A esta fauna, habría que añadir un infinito número de reptiles, o insectos que son de gran interés faunístico.

Manzana Reineta del Bierzo