ARTE. El patrimonio artístico de la comarca se encuentra condicionado por su especial situación geográfica, pero también por los diversos avatares históricos que han ido sufriendo las tierras que conforman Laciana a lo largo de los siglos. Como podremos comprobar, las evidencias de manifestaciones culturales antiguas son escasas. La principal causa es la especial pobreza de la comarca, dedicada al mundo ganadero a lo largo de la mayor parte de su historia. Pero también por la desidia que ha permitido que numerosas muestras artísticas se hayan perdido, ya sea por el paso del tiempo como por la acción humana, bienintencionada o malintencionada. A partir de este momento, mostramos algunas de las manifestaciones artísticas lacianegas que, hoy en día, todavía se conservan y pueden ser admiradas en sus pueblos.
Si tenemos que hacer referencia a muestras artísticas antes de la expansión de las formas y el estilo románico por toda la comarca, con toda seguridad nos deberíamos remitir a los datos y objetos obtenidos de las excavaciones arqueológicas. Los vestigios de manifestaciones artísticas prerromanas y romanas son inexistentes, al igual que ocurre con culturas posteriores como la visigótica. Aun así, haremos referencia a un puente que se encuentra en Villablino al que se llega desde Rioscuro, ya que se afirma que se trata de una obra romana. Sin embargo, si los datos no lo confirman, parece que se trata, más bien, de un puente de origen medieval.
Uno de los estilos que más ha proliferado en la comarca ha sido el Románico. Por esto, las primeras muestras que conforman el patrimonio artístico lacianego se encuadran dentro del panorama artístico de los siglos XII y XIII de la Edad Media.
Del siglo XII, debemos describir dos edificios que los encuadramos dentro de la arquitectura religiosa. El primero de ellos es la parroquia de Robles de Laciana, que según los documentos, ya estaría fundada en 1128, siendo dependiente del monasterio de Coria, situado en Cangas de Narcea. Es, quizá, uno de los mejores ejemplos del románico rural que domina la comarca durante estos siglos. La iglesia se levanta sobre muros realizados con aparejo de mampostería, mientras que en las esquinas de la estructura se utilizan sillares de piedra. El edificio ha sufrido numerosas reformas posteriores. La iglesia se articula en torno a una única nave, que culmina en una capilla que da al norte. Del interior, la pieza que más merece la atención es el coro, realizado en madera, y decorado con incisiones con las que se realizan sencillas formas geométricas. Durante una reciente restauración del templo, en la zona del ábside se descubrieron unas pinturas. También del siglo XII es la iglesia de Villaseca de Laciana. Hay que tener en cuenta que este templo ha sido reformado y modernizado en la actualidad, con lo que el resultado obtenido ha sido un espacio amplio y funcional. Sin embargo, la iglesia original era románica, como lo demostraban las lápidas fundacionales, fechadas en 1092 que, sin embargo, hoy se encuentran desaparecidas.
Para terminar con este apartado de arquitectura religiosa románica, debemos describir, al menos someramente, dos nuevas muestras de este estilo en Laciana. Por una parte, nos estamos refiriendo a la iglesia de Orullo, encuadrable dentro del Románico. Como principales características, podemos anotar que en tiempos posteriores sus muros fueron completamente revocados y encalados. De tal manera, que la parte original que se preserva y que mejor permite observar su origen románico, es el ábside. El segundo edificio al que nos vamos a referir es la iglesia de La Asunción, en Rioscuro de Laciana. En esta edificación, sin duda, lo que más llama la atención es el ábside románico complementado con rudos modillones sin, ni siquiera, labrar. Igualmente, se acompaña con una espadaña, mientras que en su interior destacan sus tres retablos. Además, hay que tener en cuenta que esta iglesia sufrió algunas reformas posteriores que, aunque bienintencionadas, hicieron más perjuicio que provecho.
Con la llegada del siglo XIII, el arte románico, poco a poco, va dejando paso a una nueva tendencia artística, hasta que al final se impondrán las formas góticas en todas las manifestaciones culturales de la comarca. Este siglo XIII marca, en cierta medida, un momento de transición. La mejor forma de observar este lento cambio en los gustos estéticos, es observar algunas de las muestras escultóricas de este siglo que aún perviven. Por ejemplo, nos estamos refiriendo al Calvario situado en la cabecera de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, de Villablino, que se constituye como una auténtica obra maestra en su género. Con una mayor presencia de rasgos románicos, aunque ya se perciba una cierta influencia de las formas góticas, Laciana conserva unas imágenes de San Juan y la Virgen, que de nuevo reflejan este momento de cambio. Son imágenes muy toscas, pero que, aun así, están llenas de gracia.
Para hablar del arte durante el siglo XIV, ya nos encontraríamos con un Gótico pleno. De nuevo hemos de referirnos a la escultura, ya que las referencias arquitectónicas son, más bien, escasas. Así, propias de este momento, son las imágenes de Santa Catalina y de San Blas, que se pueden contemplar en la iglesia de La Asunción, situada en Rioscuro de Laciana.
Visitando Caboalles de Abajo, tendremos la oportunidad de ver un Crucifijo, que, según los últimos datos, ha sido fechado en el siglo XV. Hay que destacar, por encima de su valor artístico, que se trata de una obra de un tamaño considerable, algo mayor que el natural.
El inicio de la llamada Edad Moderna, conlleva un cambio de mentalidades que tendrá su lógica consecuencia en el mundo artístico. Aunque pudiera ser fácil pensar que estas nuevas tendencias tardarían en llegar a una comarca tan aislada como Laciana, lo cierto es que el siglo XVI ha dejado para la posteridad muy buenos ejemplos de las nuevas formas creativas.
En primer lugar, podríamos citar la iglesia de Lumajo, construida durante este siglo XVI. Como principal característica que la va a distinguir de las demás, comprobamos que el edificio se acompaña de una espadaña, siendo ésta muy ancha y baja. Más trascendencia tiene la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, en la capital comarcal, Villablino. Fechada también genéricamente en el siglo XVI, es un edificio grande, que se acompaña de una espadaña también de un tamaño considerable. Su interior se encuentra dividido en tres naves que, a su vez, están diferenciadas por dos arcadas de dos arcos cada una. Todos los arcos se presentan en medio punto, aunque algunos de ellos presentan todavía formas ligeramente apuntadas. Sobre el crucero de la iglesia, hay dispuestas dos armaduras góticas. Como complemento, se adosan al exterior de la estructura dos capillas, más en concreto, a la cabecera. En una de ellas, destacan las decoraciones mediante los relieves que representan distintos escudos de armas.
Llegados a este punto hemos de referirnos al santuario de Carrasconte. Sobre la posesión de dicho edificio, se ha levantado una dura polémica entre lacianegos y babianos, ya que ambas comarcas se disputan la titularidad del templo, situado justo encima de la línea divisoria de estos dos territorios, como lo marca la milenaria Piedra Furada en el exterior. El actual edificio se empezó a construir en el siglo XVI, sobre las ruinas de un original anterior. La obra fue encomendada por el Arzobispo de Oviedo, y culminarían en 1747, sufriendo posteriores restauraciones muy recientemente. Hay que decir que la imagen de la titular que se encuentra en su interior no se corresponde con la original. Ésta había sido realizada por un artista popular anónimo, utilizando para ello madera policromada. Pero en 1936, fruto de las tensiones de la Guerra Civil, la imagen fue quemada. Posteriormente, en 1946 se realizó una nueva imagen, prácticamente similar a la anterior ya que se tomaron varias fotos como modelo, aunque también se mejoraron algunos aspectos como la representación de su cara.
La escultura también va a encontrar su reflejo en algunas obras concebidas durante este siglo. Podemos hablar del relieve de la Coronación de la Virgen, que se puede encontrar en Caboalles de Abajo. Se sitúa sobre la portada de acceso de la antigua parroquia, que hoy en día se encuentra abandona. Es un ejemplar muy interesante que los expertos han fechado en 1592. Plenamente renacentista, es el retablo de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel antes citada. Dentro de este mismo retablo destacan el Sagrario y la imagen de Santa Águeda, obra del escultor leonés Bautista Vázquez. Según parece, este retablo es obra de Pedro Sánchez de Agrela. Se dispone en dos cuerpos y un remate. Su decoración consiste en imágenes y otras formas obtenidas mediante altorrelieves, destacando por encima de los demás los situados en la hornacina central.
El Barroco también ha dejado su fuerte impronta en la comarca lacianega. El interés de la Iglesia en su lucha contrarreformista creó un arte recargado que, sin embargo, fue ciertamente bien acogido, sobre todo en España. Laciana no se iba a ver excluida de semejante proceso, y de ahí que aún hoy observemos interesantes obras de arte, con auténtica función propagandística, diseminadas por sus tierras.
En la escultura, podemos citar la imagen de San Julián que se encuentra en la parroquia de Robles de Laciana. Es una pieza interesante, no tanto por su valor artístico, sino por que se trata de una pieza realizada en un tamaño natural. En la iglesia de La Asunción de Rioscuro, uno de los retablos, concretamente el lateral derecho, puede inscribirse dentro de este estilo. Sin embargo, reviste una especial peculiaridad, y es por su carácter extremadamente popular, ya que, al parecer, fue tallado por un lugareño a navaja. De mejores maneras y, por lo tanto, con un mejor resultado, es el retablo central de esta misma iglesia. Se podría decir que su confección estuvo fuertemente condicionada por la escuela castellana. Dentro del mismo, merece especial atención un pequeño Crucificado que se encuentra situado en la parte superior. Si nos referimos a las tallas que contiene la iglesia de San Miguel Arcángel, ya citada, no podemos pasar por alto la imagen de la Inmaculada, que se encuentra en una de sus capillas. Es una obra de un tamaño considerable y que muestra una fuerte influencia, al igual que la anterior, de la escuela de Gregorio Fernández.
Por último, hacer mención a un ecomuseo en Villablino, que une lo etnográfico con la interpretación de la naturaleza, cuya sede está en la casa solariega de Sierra Pambley.
ARQUITECTURA TRADICIONAL. La vivienda lacianega, así como todas sus construcciones anejas y auxiliares, se inscriben dentro de los términos generales que definen la arquitectura de la montaña leonesa. La influencia de la actividad ganadera es palpable en cada una de las construcciones, en las que, sin embargo, podemos anotar una serie de elementos diferenciadores que permiten definir una arquitectura típica de la Laciana.
VIVIENDA. -Casa de paja o de teito. Casa de paja de planta semicircular. Se dispone en un aro formando un corral delantero donde se sitúa un hórreo de tipo asturiano, formando un pequeño pórtico rehundido. El edificio se remata con dos testeros escalonados. La cubierta es a dos aguas realizadas en cuelmo o paja de centeno. La planta, por lo tanto, es semicircular, aunque imperfecta, formando una “U” o una “L”, e incluso en modelos más evolucionados, en una “T”. Puede ser de una o dos plantas, aunque la más habitual es de una planta. Sin embargo, este modelo no se conserva. Destaca la cocina y su llar, y al lado las alcobas, por lo normal dos, la despensa y el zaguán de acceso. Separado por un muro de piedras se encuentra la cuadra. El horno es perceptible desde el exterior ya que está resaltado en el muro, mientras que la chimenea es un simple hueco en el techo, aunque su estructura externa está compuesta por madera revestida con tablones o losas, y coronada por losas en forma de tejadillo a cuatro o dos aguas.
Hay otra variedad de casa con techumbre de paja de difusión muy amplia. Los ejemplares que se conservan mantienen planta rectangular, con los bordes redondeados, de un único piso dividido en dos estancias básicas, para la cocina y para el cuarto de habitación. La cubierta es a dos aguas, con un pequeño pórtico o cobertizo lateral para proteger el acceso. Los testeros o penales se rematan con losas escalonadas (“gritsandanas”), y el vértice se corona con una piedra (“pináculo”). La parte delantera la ocupa un corral. Se puede complementar con edificaciones auxiliares.
La variedad más difundida dispone de un pórtico en la planta baja, que se abre al corral y que protege el acceso y guarda la carreta. El pórtico se encuentra en el centro de la planta rectangular o en un lado de la planta en L. El pórtico está formado por pilastras de piedra octogonales, con un capitel y basa, cada una de factura tosca. El acceso al corral se puede proteger con un tejaroz, que puede incluir una puerta peatonal y otra para las carretas. En algunas casas se pueden ver hasta dos o tres pórticos.
-Casa de corredor y de patio. Este tipo de vivienda se encuentra en estrecha relación con las casas de paja anteriores. Dispone de una escalera exterior de acceso o desde el patio, que está enlazada con el corredor, que en algunos edificios puede estar acristalado. Esta escalera va paralela y pegada a la fachada, hecha en piedra. El corredor se apoya sobre la escalera y sobre unos pies derechos de madera o pilastras de piedra. El peto del corredor puede estar cerrado con madera o no. En esta comarca, este tipo de casa puede tener añadido un pórtico y un portal. Los muros laterales pueden aparecer resaltados, como forma de protección y de apoyo. La vivienda puede tener un balconcillo que en ocasiones ocupa toda la fachada, o incluso dos.
-Casa de los vaqueiros de alzada. Este tipo de vivienda aparece en núcleos de altura. Los tipos son muy variados, desde las elementales de planta baja, con divisiones internas que crean la corte, la cocina, o la habitación. El espacio que está bajo la cubierta se reserva para pajar. En el caso de los edificios de dos alturas, la vivienda se dispone en la planta superior, primero con un solo cuarto, pero luego se separa la cocina mediante una zona de transición. A esta planta se accede a través de una escalera exterior. La planta baja se reserva para la cuadra. Otro modelo de este tipo de casa, es la que tiene una planta cúbica o formando una planta en L, a la que se accede desde el exterior a través de una escalera de piedra. La cubierta vegetal ha sido sustituida por losa o teja.
ARQUITECTURA AUXILIAR. El hórreo es una estructura levantada sobre pies derechos, llamados pegollos. Estos pueden ser de madera, o de piedra troncocónica. Son de planta cuadrada (se encuadran dentro del denominado tipo asturiano) e incluso algunos con planta rectangular y con cubierta a cuatro aguas. También encontramos algunos ejemplos en que la cubierta se presenta a dos aguas. Estas cubiertas se hacían con paja de centeno, aunque en los ejemplares más modernos se sustituye este material por la losa y, en algunos casos, por pizarra. Los tipos más evolucionados presentan un corredor exterior y son de mayor tamaño. La caja, a la que se accede a través de una escalera, se confecciona a base de tablas apoyadas en las vigas inferiores del armazón de soporte (“nabés”), situado sobre las “muelas”, piedras sobre las cabezas de los pies para impedir que trepen los roedores. En el interior puede haber divisiones, los llamados “trojes”, para los diferentes tipos de grano. Algunas cajas se complementan con las “fresqueras”, pequeñas cajas voladas al exterior.
Las brañas son zonas de altura de pasto. Las brañas vaqueiras son las que predominan en esta comarca, y se caracterizan por albergar a gentes y ganados. Un subtipo de estas construcciones es la “braña verniz”, que se diferencia por estar situada en núcleo bajos y disponer de un pequeño refugio. La majada es una construcción de similares características que la braña, pero en este caso está concebida para albergar ganado menor.
Los refugios o cabañas son muy frecuentes en las zonas más montañosas, siendo edificaciones de carácter muy simple y que llegan a cercar un terreno. Los ejemplos conservados en Laciana son pequeños albergues de planta rectangular, sin ningún tipo de compartimiento interior, y con cubierta de paja. Otros pueden llegar a tener una planta en forma de L, de manera que podría incluir el refugio propiamente dicho y una cuadra. Un tipo especial de estas construcciones son los refugios del puerto de Cerredo, formados por pequeñas casas o cabañas con estable, con planta en U y con cobertizos porticados.




















































































