La Montaña ofrece una interesante variedad de flora y fauna en cada uno de sus rincones. Desde las altas cumbres que ya nos llevan a territorios asturianos, hasta las estribaciones que ya nos ponen en contacto con las tierras llanas leonesas, la vegetación y las especies animales son abundantes y de gran interés ecológico, algunas de ellas casi únicas en la península Ibérica, y en un estado de conservación más que aceptable. Esto ha sido lo que ha motivado a las instituciones para llevar a cabo todas las acciones necesarias para intentar proteger este tesoro natural.
Quizá ésta sea una de las comarcas con más personalidad y riqueza ecológica de la provincia de León. Se trata de una comarca con una extensa territorialidad que abarca la casi totalidad del norte de la provincia, más en concreto la zona central y oriental. Se encuentra ubicada exactamente sobre la vertiente sur de la cordillera Cantábrica, por lo que se caracterizará por un paisaje montañoso. Estas montañas son recorridas de norte a sur por numerosos ríos paralelos que configuran espectaculares hoces a lo largo de toda La Montaña y valles profundos encajonados entre altas montañas. Por otra parte, la acción humana ha introducido nuevos aspectos en la orografía montañosa. La segunda mitad del siglo XX se caracteriza por la construcción de numerosos embalses a lo largo de las montañas leonesas, como el de Riaño o el del Porma, con el objetivo de introducir los cultivos de regadío. Estos pantanos han configurado un nuevo aspecto en cuanto a la vegetación de toda la comarca.
Una de las zonas más impresionantes por su alto valor ecológico es el de los Picos de Europa. El Parque Nacional de los Picos de Europa se extiende por las montañas de Riaño y se comparte con otras comunidades autónomas como la asturiana y la cántabra. El especial valor ecológico de estas montañas ha propiciado la puesta en marcha de unas medidas de protección especiales destinadas a salvaguardar la riqueza natural de la zona. Ha sido el primer espacio natural protegido y el más extenso de España, ya que ocupa en sus tres partes, la leonesa, la asturiana y la cántabra, un total de 65000 Ha. Se puede mencionar como uno de los principales motivos de protección el hecho de presentar un característico ecosistema de alta montaña y típicos bosques atlánticos sobre una característica geología cárstica, sin olvidar sus numerosas especies animales y vegetales de gran interés.
Atendiendo a la vegetación dominante, podemos establecer una primera división para luego describir con detenimiento cada uno de los tipos creados. De esta forma, hemos de referirnos a los bosques, a los matorrales y a los prados, para, finalmente, mencionar la fauna montañesa y el aprovechamiento que de estos recursos naturales ha hecho el hombre de forma tradicional durante siglos.
Dentro de los bosques, debido a la amplitud geográfica de la comarca, los podemos encontrar de tipo mediterráneo, atlántico y de transición, siendo los de tipo atlántico los más espectaculares. Dentro de este tipo, la comarca dispone de los mayores hayedos y robledales de toda Castilla y León, a los que habría que sumar una gran cantidad, en cuanto a su variedad, de especies arbóreas, como los abedules, las encinas, las sabinas, los rebollos y los pinos, muchos de ellos de repoblación y perceptibles por la rigurosa geometría que ha seguido su plantación. Los hayedos, quizá, son los que merezcan una especial atención. Son bosques de hayas entre los que se intercalan árboles como el roble albar, el abedul o el arce.
Pero podemos distinguir otro tipo de bosques atendiendo a su especie dominante. Son ocasionales los bosques diferenciados de roble albar, muy apreciados por la excelente calidad de su madera. En estos bosques es muy normal que crezcan matorrales como la escoba, el piorno, el brezo y la zarza. Pero también podemos encontrar otras especies de robles, como el carvallar o cajica y los melojares, algunos de ellos de una extraordinaria antigüedad, ya que pueden llegar a alcanzar los 800 años de edad. El pinar silvestre apenas pervive en la zona, aunque, como ya hemos dicho, se ha iniciado una intensa campaña de repoblación de esta especie, más en concreto el pino laricia.
La vegetación de matorrales también es de gran interés para el naturista, ya que va a poder encontrar una increíble variedad de especies, algunas únicas de la comarca. Podemos hacer referencia por ser una de las que más aparece del brezo, que se completaría con los matorrales de arándanos, escobas y piornales. Esta vegetación se completa con numerosos arbustos, como los más comunes que son los avellanos y los frambuesos.
Los prados y pastizales ocupan las zonas bajas de La Montaña. Se trata en la mayoría de los casos de extensiones que han sido ganadas a los bosques, situadas sobre todo en las vegas de los ríos y en las laderas de las montañas. El pastizal tiene una localización más concreta centrada en el tramo medio de las vertientes desde los pueblos, de nuevo, a costa de los bosques. También podemos encontrar pastizales de altura que enlazarían con estos pastizales a través de las zonas boscosas. Los prados son de propiedad privada en la mayoría de los casos, y se ocuparían dependiendo del tipo de ganado. Podemos hablar, por lo tanto, de las camperas, destinadas a las yuntas; en las camperas lejanas, que alcanzaban hasta el pie de los puertos de montaña, destinadas a la ganadería vacuna y ovina; por último, la malla, destinada al pastoreo por turnos o “veceras”.
La fauna ha de resumirse ya que su variedad y cantidad no permitiría su análisis detallado. Podemos distinguir varios grupos atendiendo a las clasificaciones zoológicas establecidas por los expertos, pero también según la importancia ecológica de la especie citada. Por ejemplo, el oso, que estuvo en un especial peligro de extinción y que, en la actualidad, pretende ser recuperado para estas tierras. Gran cantidad de mustélidos que pueblan los bosques, como la comadreja, el armiño, la marta, la garduña... Diferentes tipos de cérvidos como el corzo, el ciervo común o el gamo, entre otros. El ambiente boscoso permite poder observar gran cantidad de aves, desde los pequeños carboneros, petirrojos, pinzones... hasta la gran joya de la fauna de la montaña leonesa, el urogallo. La fauna de río también responde a esta enorme variedad, con excelentes ejemplares de truchas, cangrejos, barbos...






























































































