Arte y arquitectura

ARTE.          La amplitud geográfica de la comarca permite poder contemplar numerosas obras de arte en su multitud de localidades y pueblos. De este forma, encontramos en La Montaña numerosas muestras que ejemplifican todos los periodos artísticos que se han desarrollado hasta el momento. De la misma manera, muchas veces este arte en la comarca sorprenderá con impresionantes formas, lo que hace que sea de gran interés percibir cada manifestación artística en cada rincón de estas tierras.

     Los primeros vestigios de manifestaciones artísticas en la comarca tendrían que ponerse en relación con los hallazgos arqueológicos en yacimientos prehistóricos. De esta manera, la cueva de La Uña ha proporcionado algunas de las primeras muestras de arte, no sólo en La Montaña, sino en toda la provincia. Se trata de un grabado parietal a la entrada de la cueva, y un resto óseo con marcas incisas, que se pondría en relación con momentos epipaleolíticos. De momentos muy posteriores, son las evidencias de estructuras romanas, aunque en algunos casos es muy dudosa su cronología. Se trata de dos puentes, el puente de Los Verdugos y el de Valdelugueros, sobre el río Curueño, en relación con la calzada romana del Curueño. Otro hallazgo hace referencia a una lápida funeraria encontrada cerca de Cármenes, con inscripción epigráfica. A todos estos elementos, podríamos añadir, con un carácter similar, las numerosas lápidas epigráficas vadinienses custodiadas en la actualidad en el Museo Arqueológico de León.

     Siguiendo un orden cronológico, hemos de citar la iglesia parroquial de San Adrián, con un posible origen prerrománico. Sin embargo, en momentos posteriores sufrió reformas y añadidos: Así, por ejemplo, la Capilla Mayor fue levantada durante el siglo XVII. Tan sólo se conservan algunas inscripciones que podrían fecharse en el siglo XI. Como elemento peculiar, citar que dicha iglesia dispone de dos puertas de acceso. Los primeros indicios de arquitectura civil se remontan a la segunda mitad del siglo IX en el castillo de Gordón, en Barrios de Gordón. Fue mandado construir por Alfonso III el Magno. Tiene una planta irregular, más o menos rectangular, y en su interior todavía se pueden apreciar algunos restos de otras construcciones. De este mismo siglo, también se conservan los restos del monasterio de San Juan de Valdecesar, en Valdorria.

     Del siglo X, la comarca conserva algunos interesantes ejemplos arquitectónicos. El primero es la parroquia de Villalfeide, cuyas primeras referencias son de 916. El edificio ha sufrido diversas etapas constructivas durante muchos siglos, por ejemplo, la cabecera es de 1254. Su planta es rectangular, cubierta por una bóveda a medio cañón apuntado. Los capiteles de las columnas presentan representaciones de cabezas humanas de tipo románico. Las primeras referencias también remiten a la iglesia de Santa María de Osalia, en Sajambre, como construida durante el siglo X, cuyo origen también pudo ser un monasterio. Otro monasterio, el de San Adrián y el de Santa Natalia, cerca de Boñar, también pudo ser de estos momentos, aunque sólo se conservan algunas inscripciones fundacionales, un friso y un cancel, que nos hablan de un estilo mozárabe.

     Con plenas formas románicas, nos adentramos en el siglo XI. En estos momentos podemos hablar de la iglesia parroquial de Bodas, aunque su espadaña es del siglo XV y una restauración actual ha modificado totalmente su fisionomía. La iglesia de Candanedo, Románico rural, presenta una planta rectangular pequeña, con una sola nave cubierta por una bóveda de cañón separada del presbiterio por un arco toral con capiteles de rudas decoraciones de leones y temas vegetales. Destacan sus modillones, que soportan el alero del tejado, con toscas representaciones humanas y de animales. En la parte superior del testero, se abre una ventanilla de roseta. La colegiata de Santa María de Arbás se incluye dentro del estilo románico. Fue construida en 1214 por orden de Alfonso IX. Sin embargo, sufrió reformas posteriores como se puede observar en los múltiples añadidos barrocos. El edificio románico presenta una planta longitudinal dividida en tres naves, con pilares cruciformes y columnas adosadas. Los capiteles aparecen decorados con apreciados relieves de diferentes motivos, como vegetales, personajes bíblicos, animales, geométricos... En el exterior también hay algunos canecillos que aparecen decorados. En la arquitectura civil, durante el siglo XII se levanta el castillo de Cervera en La Valcueva. La “Virgen de la Quintanilla” de la parroquia de Riaño es un buen ejemplo de la escultura románica del siglo XII, aunque de mediana calidad, apareciendo sedente con el Niño y coronada.

     La arquitectura gótica religiosa del siglo XV se ha conservado en buen estado en la iglesia de La Puerta. Presenta una nave con dos tramos, el primero cubierto por una bóveda apuntada, y el segundo con un entramado de madera. A los pies del edificio, se ha situado la espadaña, con dos vanos para las campanas, y otros superior, esta vez vacío. Otro ejemplo que podríamos encuadrar dentro de este estilo sería la ermita de la Virgen del Rosario, en Vega de Boñar, de un estilo temprano, de los primeros momentos de introducción del Gótico en La Montaña. En la escultura gótica, el siglo XIV está representado por una interesante pieza hecha en piedra policromada que representa la figura del “Salvador”, conservada en la iglesia parroquial de San Adrián. Otras tallas góticas son “las Compañeras” de la ermita de Quintanilla (Riaño), que representan a Santa María Magdalena y a la Virgen con el Niño. En la actualidad una imagen del siglo XV de un obispo se encuentra en Museo Catredalicio – Diocesano de León, pero procede de la comarca, con una clara reminiscencia flamenca, lo que anuncia ya la entrada de los cánones renacentistas en la mentalidad artística de La Montaña.

     Por lo tanto, podemos afirmar que el siglo XVI supone la introducción del Renacimiento en la comarca, aunque puedan subsistir formas arcaizantes que recuerden el estilo gótico. La iglesia parroquial de Burón, sufre una ampliación en el siglo XVII, aunque su capilla de San Lorenzo dispone de bellas arquerías con claras reminiscencias góticas. De pleno siglo XVI, es la iglesia de Huelde, promovida por el arzobispo Fernández Valbuena, aunque con transformaciones posteriores. La iglesia de San Martín en Pedrosa del Rey, presenta una bóveda de terceletes sobre su capilla, y un arco toral sobre columnas corintias. Sin embargo, su nave está decorada con pilastras y bóvedas del siglo XVIII. La iglesia parroquial de Vegacerneja se edifica entre 1570 y 1575 a iniciativa de su párroco, Don Froilán Díez de Pedrosa. Es de una nave dividida en dos tramos, uno de ellos cubierto con una bóveda de medio cañón y el otro con un armazón de madera. Se completa con una capilla en la cabecera, y a la entrada un atrio, mientras que la espadaña está separada. La arquitectura civil del momento se representa en la deteriorada fachada renacentista – herreriana de la casa solariega de los Álvarez de Pedrosa (Pedrosa del Rey), rematada en un frontón con el escudo familiar, y con un jarrón de flores en relieve sobre el dintel de la puerta. Más o menos renacentista, es la imagen de la “Virgen pisando al demonio” de la iglesia de Boca de Huérgano, aunque su factura es muy tosca. El retablo de la iglesia parroquial de Soto de Valdeón presenta hornacinas para diez imágenes, aunque sólo dos de ellas se corresponden con originales, ya que el resto desaparecieron durante la Guerra Civil y fueron sustituidas. En la orfebrería renacentista, podemos citar una obra que recuerda a Juan de Juni, el Sagrario de la ermita de Pedrosa, con cuatro relieves con escenas de la vida de Jesús, y que hoy se encuentra en el museo de la Catedral de León.

     El siglo XVII supone la lenta introducción del Barroco, con sus formas sobrecargadas. Hablamos, por ejemplo, si nos referimos a arquitectura civil, de la casa solariega de los Gómez de Caso en Burón. Dispone de dos plantas y un soportal de arcos rebajados y galería, apoyado sobre columnas en la parte superior. Sobre la portada, aparece el escudo familiar en relieve. En arquitectura religiosa, nos referimos, por citar otro ejemplo, a la parroquia de la Asunción en Sajambre, que deriva de la iglesia de Santa María de Osalia del siglo X ya citada, mostrando una bella torre barroca. En la escultura de este momento, podemos citar el Cristo de la parroquia de Riaño, más en concreto del primer tercio de siglo. Puede que sea obra de Gregorio Fernández, aunque sea dudoso, ya que tiene ciertos rasgos que recuerdan a este escultor, siendo una imagen muy detallada. En la iglesia de San Martín de Pedrosa del Rey, se conservan cuatro bustos – relicarios, de dudosa adscripción cronológica a este siglo, en la parte superior del retablo.

     El siglo XVIII, artísticamente, es un siglo de transición entre las formas barrocas y las nuevas tendencias clasicistas del Neoclasicismo. Buen ejemplo de esto, es el santuario de Nuestra Señora del Buen Suceso de Huergas de Gordón levantado en 1766, en el que se mezclan los dos estilos. De un momento posterior, es la parroquia de Riaño, de 1780, que se inscribe ya en un Neoclasicismo pleno, destacando su atrio porticado a la entrada y la esbelta torre cuadrangular; o la espectacular iglesia de Lois, levantada por el obispo de Tuy en 1764. En la arquitectura civil, dentro de estos nuevos cánones, podemos citar el palacio de Don Baltasar Álvarez Reyero, construido en 1795. La lista de edificios neoclásicos se completaría con la ermita de la Virgen de las Nieves, en Puebla de Lillo.

     Haciendo referencia a muestras artísticas contemporáneas, es decir, de los siglos XIX y XX, citaremos la ermita de San Tirso en Boca de Huérgano, de 1867, o la iglesia de San Martín en Cármenes, de finales del XIX, con unas bellas formas neogóticas. Por último, hace escasos años se puso en funcionamiento el Museo Minero Ferrería de San Blas en Sabero, donde existe una interesante colección de mineralogía e instrumentos de trabajo antiguos que se completan con fotografías y muestras de minerales y fósiles.

ARQUITECTURA TRADICIONAL.     En esta comarca, cuya arquitectura presupone el uso como principal material constructivo de la piedra, se desarrolla una gran variedad de viviendas y estructuras auxiliares. Podríamos establecer numerosos subtipos atendiendo a los diferentes valles que recorren la comarca. Aun así, la homogeneidad define a la comarca, lo que permite que describamos unas características generales, haciendo referencia a algunos casos específicos que resultan más significativos.

VIVIENDAS.     En La Montaña oriental, se usa mayoritariamente en las construcciones la piedra, por lo general muy bien trabajada. La cubierta utiliza la teja, salvo en las construcciones antiguas donde aparecen las cubiertas vegetales. Algunos ejemplos escasos presentan estas cubiertas con pizarra. Hay dos tipos de casa que a continuación pasamos a describir: Las antiguas casas de cubierta vegetal, y las casas de corredor.

     Las primeras son sobre todo “casas de horca”, muy características de la zona de Riaño, de planta rectangular, con la fachada en el testero, situándose en los laterales los porches o los soportales, que muy pocas veces aparecen cerrados. Los muros se levantan con mampostería de pizarra o calizas asentadas con barro, mientras que las esquinas se refuerzan con grandes sillares. Las puertas suelen presentarse en arco.

     Las casas de corredor presentan diferentes variedades. Las más antiguas tienen planta rectangular, con dos pisos, reservando la planta baja para la cocina, para el zaguán, para los aperos, para la cuadra, e, incluso, para el dormitorio principal. La planta superior alberga los dormitorios secundarios junto al desván o los graneros. La cubierta suele ser a cuatro aguas, excepto cuando las casas se disponen adosadas, por lo que la cubierta es a dos aguas. Tres de las fachadas disponen de pocas ventanas, recercadas con piedra. La fachada que se orienta al sur, sin embargo, dispone de más ventanas y de la puerta, a la vez que un corredor, generalmente confeccionado en madera de roble, resguardado por muros laterales que se prolongan a modo de cortafuegos. Un modelo más evolucionado presenta igualmente dos plantas, con similar distribución. Se reserva un espacio bajo la cubierta, que se destina al almacén o al desván. El corredor siempre se orienta hacia el sur o hacia el sureste, apoyándose a veces sobre las vigas de forjado o sobre unos pies derechos que llegan a crear un porche. Junto a la casa, podemos encontrar adosada en un ángulo la cuadra de forma que todo el conjunto forma un corral.

     En La Montaña central, en los muros de nuevo se utiliza preferentemente la piedra, pero ahora se incluye la madera, siendo la mayoría de las cubiertas de teja, aunque en algunas zonas mineras puede emplearse la pizarra. Los muros son de mampostería, presentando en las esquinas piedra en sillares o sillarejo, composición que de nuevo encontramos en las jambas de las puertas o de los portones, cuando éstos no están marcados con grandes piedras o ladrillos. El material empleado en el interior de las viviendas es la madera, generalmente, de roble y haya. En los aleros de la cubierta, además de la madera, se emplean toscas losas de piedra.

     La casa suele presentar dos alturas, con una planta baja en la que se ordena la cocina y una cuadra que tiene un acceso propio. En esta planta se puede incluir también la hornera. En la planta superior están los dormitorios, y da al corredor. Pero también encontramos el pajar, justo encima de la cuadra. A esta estructura se puede añadir un cobertizo para aperos, para el carro o para el ganado menor. En algunas ocasiones, el pajar está bajo la cubierta. Elemento característico de estas construcciones es el corredor, en el que podemos observar variaciones atendiendo a la situación geográfica. Las casas situadas más al oeste, disponen de una escalera exterior o patín que posibilita el acceso directo al corredor, mientras que en las casas del este aparece como un simple balcón que sale a la fachada, apoyado sobre las vigas del forjado, o sobre pies derechos, e, incluso, en algunos ejemplos, sobre muros laterales de cierre. Lo más común en toda la montaña central, es cerrar este corredor formando una galería acristalada.

ARQUITECTURA AUXILIAR.     En La Montaña oriental aparecen algunos hórreos, situándose siempre cerca de la casa, formando en algunas ocasiones grupos. También podemos encontrar algunos hórreos en las cercanías de Boñar. Podemos distinguir dos grupos bien diferenciados, de manera que nos encontraríamos por una parte, un grupo centrado en el valle de Sajambre, de influenciaHórreo en Prioro asturiana, y otro, el citado anteriormente, en torno a Boñar, de influencia cántabro – vasca o mixta. Esta influencia será la que marque las diferencias entre uno y otro tipo, ya que podemos citar unas características comunes, para luego remarcar las diferencias.

En cuanto a los elementos constructivos, el hórreo se levanta sobre pies derechos de forma troncocónica, de madera, piedra monolítica o losas apiladas, sobre los que se apoya una losa, que servirá de apoyo directo a las vigas del armazón base (“cuadrales”). Sobre estas vigas está la caja, la estructura donde se guarda el grano. Vigas del armazón y caja se construyen con madera, normalmente de roble. Sobre la caja, finalmente se dispone la cubierta, pudiendo ser de variados tipos y materiales.
    
     En cuanto a los elemento diferenciados, como habíamos comentado, el hórreo del valle de Sajambre es de influencia asturiana. De esta manera, encontramos una edificación de planta cuadrada o un poco rectangular, apoyada sobre cuatro o seis pies. La cubierta se presenta a cuatro aguas, y un elemento muy peculiar es que aparece una galería en uno de los lados, galería que puede extenderse hasta rodear toda la caja. Por otra parte, el hórreo de la zona de Boñar es de influencia cántabro – vasca, por lo que sería de planta rectangular y con una cubierta a dos aguas, apoyándose toda la estructura sobre cuatro pies. Una de las características de este tipo de hórreo viene marcada por la disposición de los tablones que forman la caja, ya que se colocan horizontalmente.
Manzana Reineta del Bierzo