La Cueva del Túnel (Valdevimbre)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo
Leproim (León)

Artesanía

     La Cabrera, debido a su peculiar aislamiento del resto del ámbito provincial, ofrece hoy en día un digno marco de estudio en cuanto a lo que se refiere a la investigación etnográfica. Sin embargo, la peculiar y rica tradición cultural de la comarca se encuentra en grave peligro de desaparición debido, en parte, a la implantación de los elementos modernos que ha aparejado el desarrollo de una importante industria pizarrera en la zona, hecho que ha desembocado en el fin de ese típico aislamiento al que nos hemos referido. En este caso, no podemos dejar de hacer referencia a la intensa actividad de la investigadora Concha Casado que, con sus constantes estudios sobre la cultura popular de La Cabrera, pretende salvaguardar para el futuro el interesante legado cultural que nos han dejado los habitantes de la comarca.

     La indumentaria típica en La Cabrera es una clara muestra del carácter aislado de la comarca que ha sobrevivido hasta nuestros días. Distinguiendo las ropas según su género, podemos empezar hablando del vestido femenino. La mujer emplea una gran variedad de tocados, como el mantillo, también conocido como “mantiello”, o la mantilla para ir a misa, desde los pañuelos, utilizados en la actualidad, hasta las antiguas tocas con o sin encajes. El busto se cubría con camisa de lienzo con bordados en el cuello y en los puños. Sobre esta camisa vestían un justillo, una especie de corpiño exterior, sobre el que finalmente vestirían el “sayín”. Otras prendas destacables serían los rodaos o las faldillas. La diferencia entre estos dos tipos de faldas estriba en que las primeras presentan una abertura, mientras que las segundas van completamente cerradas. Encima se situaría el mandil, completándose todos estos ropajes con una faja. El calzado muestra una gran variedad de elementos, desde chanclas, unas botas de cuero con la suela de madera, hasta las abarcas de cuero o los zuecos, siempre sobre medias de lana. La joyería apenas merece una mención aparte, ya que, de nuevo, la pobreza de la comarca va a determinar que ésta sea muy escasa.

     El vestuario del hombre presenta una menor variedad en cuanto al tocado que viste, ya que sólo destaca el uso de la montera que en la actualidad ha sido sustituida por el sombrero. Para cubrir el busto, sobre una camisa de lienzo vestirían un chaleco de estemeña y una chaqueta parda, aunque esta prenda sólo se utilizaba en determinadas ocasiones. Una antigua prenda muy característica del hombre de La Cabrera son los “valones”, unos calzones anchos y afollados en pliegues, hoy en evidente desuso, aunque se prefería para vestir el uso de calzones y medias, pero siempre con faja. Como prendas de abrigo, se utilizaban las anguarinas pardas, y en menor proporción también vestían capas y capotes. El calzado muestra una menor variedad respecto al utilizado por la mujer, ya que son característicos los zuecos, denominados en la comarca “zapatos de palo”, y las abarcas de cuero.

     Otro de los aspectos mejor conocidos de lo que podríamos llamar cultura material popular de La Cabrera son los aperos utilizados en las labores agropecuarias cabreiresas y que, aún hoy, se conservan en numerosos pueblos de la comarca, ya que constituyen un auténtico vestigio de las formas de vida pasadas que no han sufrido una gran influencia de las nuevas técnicas de trabajo.

     En cuanto a los instrumentos empleados para la agricultura, podemos destacar los siguientes. La “cancilla” o “rastra” se empleaba para “achanar”, abrir surcos en el campo, siendo un instrumento compuesto de traviesas de madera que podía completarse con algún elemento de hierro como los dientes, o con una cadena desde la que se presiona. Para separar el grano de la paja se utilizaban las “majadoras” o “desgranadoras”, hechas siempre de madera. El “manal” para la maja es un instrumento de madera y cuero, de manera que está compuesto de dos pértigas: La “manueca”, que se une al “porro” mediante una correa de cuero. Otros instrumento ya son más comunes y ofrecen menos peculiaridades, como pueden ser las guadañas para segar, las horquillas para coger y amontonar paja, que a su vez se arrastraba con un rastro, o las azadas, de las que encontramos varios tipos. En cuanto al arado, se emplea preferentemente el arado romano, que se confecciona con madera de roble y de negrillo, aunque también podemos observar la presencia de arados de caballería. Un instrumento muy distintivo es el cuartal, siendo una unidad de medida que equivale a once kilogramos y medio de grano. Se trata de una estructura de madera cuyas caras tienen forma trapezoidal, por lo que el fondo es más pequeño que la superficie. Otro apero de gran importancia es el yugo para uncir las bestias que tiran del arado o del carro, respondiendo a la imagen típica de este tipo de útil, aunque destacando por emplearse en el mismo pieles de perro para proteger a los animales uncidos de las inclemencias del tiempo.

     Otras actividades agropecuarias nos llevarían a hablar de la ganadería en La Cabrera. En este caso, destacan como principales peculiaridades, las “beceras” o “vacadas”, conocidas en otras comarcas leonesas, consistente en la vigilancia del ganado mediante el establecimiento de turnos de guardia entre los vecinos del pueblo. Otra actividad en estrecha relación con la ganadería es la matanza, de la que se obtenían todo tipo de productos, desde los alimentos hasta el jabón para la higiene diaria, elaborado con tocino de cerdo.

     Para acabar con esta referencia a útiles empleados en relación con la agricultura y la ganadería, no podemos dejar de hacer mención del  modo de elaboración del pan. Así, es frecuente que cada vivienda disponga de su masera, una artesa de madera con la que se obtiene la masa de pan, que posteriormente pasaría al horno de panadería, siendo una estructura de adobe o ladrillo refractario que forma un prisma rectangular en el que se abre una boca cuadrada para introducir y sacar el pan. El tipo de horno más antiguo de La Cabrera se denomina “horno de llorigo” y se caracteriza por la presencia de dos estantes de madera interiores para situar el pan.

     Una industria artesanal, de la que se conservan vestigios, y que en la actualidad pretende y debe revalorizarse, es la textil. Como principales materias primas empleadas están la lana, de origen animal, y el lino, vegetal. De esta forma, el tratamiento del lino sigue una serie de procesos hasta la obtención final del hilo, de la misma manera que la lana se consigue a través del esquilado del animal, la posterior limpieza de la fibra y su hilado. Los productos más típicos serían las colchas y las alforjas de lana y lino, o las sabanas, formadas por tres lienzos cosidos, y las mantas de urdimbre de lino, cuyos trazos se denominan “tirelos” y se componen de tiras de ropa usada. Las alforjas se componen de una urdimbre de lino que se teje con lanas de distintos colores, destacando los dibujos de “ojo de perdiz”. Un producto que ya no se fabrica son los “cernadeiros”, paños de estopa que se utilizaban en el lavado de ropa. En cuanto a los tintes empleados, que llegaban desde Zamora, destacan como los más frecuentes aquellos con los que se obtienen colores verdes, rojos, granates o amarillos.

     El mobiliario de las viviendas responde a la pobreza general de la comarca. El hogar se componía de un fuego bajo en el suelo alimentado con raíces de urz, llamadas “cepos”. Sobre este fuego se situaría la chimenea, debajo de la cual destaca el “berganceiro”, un palo del que pende la “bergancia” que sostiene la caldera para calentar el agua. Otro elemento muy característico en la vivienda cabreiresa son los “barales”, palos colgados del techo horizontalmente y que servían para curar el embutido. Para la iluminación de la casa, se utilizaban, hasta la llegada de la electricidad, dos instrumentos principalmente: El “llumbreiro”, palos secos de urz que se encendían y se colgaban de la “bergancia”, y las “lucerinas”, lámparas de petróleo.

     Otros elementos artesanales nos llevan a referirnos a distintos productos elaborados con fines prácticos, ya sea como complemento en las viviendas, como los distintos enseres utilizados para cualquier tipo de actividad cotidiana. Así, entre los productos que eran fabricados principalmente con hierro, destacan los que se destinaban a las casas, como pueden ser las rejas y cerraduras, o las bocallaves o llamadores, algunos de gran complejidad. En las puertas también son de especial relevancia algunos ejemplos de cuarterones y clavos, que pueden llegar a ser de gran riqueza en cuanto a sus elementos decorativos.

     Para el uso diario, empleándose también el hierro como principal materia prima, se elaboraban navajas y cuchillos, enseres domésticos que se completaban con las cucharas y tenedores, aunque en el caso de estos, fuese más normal el empleo de la madera como material de manipulación para la obtención del producto final. De la misma manera, otro de los objetos más comunes fabricados en madera, son los instrumentos musicales, como las castañuelas, las flautas o los tamboriles. Como actividad más lúdica y muchas veces en relación con el mundo pastoril, destacan las numerosas muestras de tallas escultóricas en madera que, aunque de un carácter ingenuo, son buena muestra de la habilidad de los habitantes de La Cabrera en el manejo de la madera.

     Por último, no debemos dejar de hacer mención de  una actividad artesanal de gran raigambre entre los habitantes de la comarca, como es la cestería. A través de esta técnica, se obtenían principalmente cestas de mimbre de salguera o las “escriñas” de paja. Son muy frecuentes, hoy en día, los diferentes trabajos de cestas, cestos, canastos o serones, que se han obtenido a través de un entramado vegetal.

Leproim (León)
La cueva del tunel (Valdevimbre)
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