ARTE. El aislamiento y la pobreza de la comarca a lo largo de los siglos no favorecieron el desarrolló de elementos artísticos que se hayan caracterizado por su magnificencia ni por la belleza de sus formas. La falta de recursos obligó en muchos casos a que primase lo funcional sobre lo estético. Aun así, podemos establecer una interesante relación del arte en La Cabrera ya que, aunque sea simple de formas y pobre, muestra una gran riqueza en cuanto a su concepción. Muchas veces, el interés del estudio del arte en esta comarca se centra precisamente en conocer cómo resolvieron las inquietudes estéticas que acecharon a sus habitantes.
Para empezar a hacer una somera revisión del arte en la comarca de La Cabrera debemos referirnos en primer lugar a las construcciones románicas, así como a la escultura que se desarrolla bajo las líneas marcadas por este estilo medieval. Los restos artísticos anteriores son escasos, por no decir inexistentes. Por ejemplo, la comarca se ha visto horadada por los canales romanos que se emplearon con el único objetivo de facilitar la explotación aurífera de las Medulas, y todavía pueden verse en muchos lugares de La Cabrera los surcos por los que corría el agua, como en el caso del canal de Peña Aguda.
Podemos hacer referencia a muestras arquitectónicas que se inscriben dentro del arte visigótico. Así, en una iglesia de Trabazos, cerca de Enciendo, se conservan una pila bautismal y el artesonado, en grave estado de deterioro, que parecen indicar este origen.
La entrada en la Plena Edad Media supone, artísticamente, la adopción de las formas y los cánones románicos. Sin embargo, en cuanto a manifestaciones arquitectónicas de este estilo, la comarca no se prodiga, ya que son muy escasos los restos que se conservan. Citando un ejemplo, la iglesia de Corporales, muy potente, caracterizada por sus robustas columnas interiores y por su campanario con escalera exterior, muestra algún vestigio de su antigua portada románica.
Pasado el tiempo, el listado de esculturas románicas podría hacerse interminable. En Robledo, se conservan las imágenes de los “Santos Bernardino y Tirso”, como en Quintanilla de Losada se conserva la de dos Vírgenes, o la “Virgen de Biforcos”. A esta lista se podría añadir la imagen de la “Virgen de Castrillo” de La Cabrera. Aunque originariamente estas piezas procedían de la comarca, en la actualidad se conservan en el museo catedralicio de Astorga una serie de imágenes. Nos estamos refiriendo a la “Virgen con el Niño” de Truchas, a la “Virgen de Sigüeya”, o a la talla de la “Virgen de Quintanilla de Yuso”. En este mismo museo, también se exponen otras piezas del mismo origen, como la “Virgen de Lamba”, tallada en madera policromada, la talla de “San Pedro de Odollo”, o la de “Santa Ana de Sigüeya”. Por lo tanto, podemos observar que, aunque no se encuentren ubicadas en sus lugares originales, la escultura románica llegó a adquirir cierta importancia en estas tierras.
Sin embargo, buscar vestigios de lo que se ha denominado arte gótico en La Cabrera resulta mucho más dificultoso. En algunos casos, el paso del tiempo ha deteriorado cualquier posible forma artística de este periodo, de tal manera que se ha perdido. Pero también, muchas obras han sido objeto de robo y expolio. Tan sólo, citaremos, la imagen de un “Crucificado” que se encuentra en La Baña cuyos rasgos y características permiten adscribirle claramente dentro del estilo gótico.
Las formas estilísticas que caracterizan los inicios de la Edad Moderna en La Cabrera tampoco han dejado una huella palpable que sea digna de mención. Por citar algún ejemplo, podemos hacer referencia a la capilla mayor de la iglesia de Cunas, construida por Domingo de Arribas en 1595, dentro de la cual destacan sus bellas bóvedas de crucería que pueden encuadrarse dentro del estilo manierista que domina el final del Renacimiento como movimiento artístico.
Durante el siglo XVI, se inicia la construcción de la iglesia de San Cosme y San Damían de Pozos que concluirá, sin embargo, en el siglo XVIII. Como elemento más peculiar de esta iglesia, podemos citar que dispone de una lápida de pizarra con una serie de inscripciones que han sido transcritas y en las que, según los investigadores, se afirma que la antigua iglesia se fundó en el año 1235, por lo que se trataría de un templo románico tardío si se conservase el original o al menos alguna de sus partes. También, de principios de este siglo, más concretamente de 1601, es la iglesia de la Virgen de Biforcos, en Ambasaguas.
En cuanto a la escultura de este siglo, obra de gran interés es el “Sagrario” de Baillo. Lo talló en el año 1595 López de Losada, utilizando para ello madera que posteriormente policromó. En este Sagrario aparece el “Resucitado flanqueado por los apóstoles Pedro y Pablo”, siendo muy curioso por su profusa decoración de grutescos. Anterior a esta obra, llama poderosamente la atención un “Sagrario” y una imagen de “San Vicente y Santiago Apóstol”, hechos en 1589 en madera policromada, ya que recuerdan intensamente a la escuela de Gregorio Fernández. Con más seguridad, podemos afirmar que unas imágenes del “Salvador”, de “Santa Colomba” y de “San Bartolomé”, sí que pueden adscribirse al taller de Gregorio Fernández. De principios de siglo, la ermita de San Roque, en Valdavido, conserva una interesante talla en madera policromada. En La Cuesta, en el santuario de la Virgen de La Asunción, a la izquierda de la cabecera, todavía puede contemplarse un “Cristo” realizado durante el siglo XVI.
Llegados a este punto, el siglo XVII, el arte en La Cabrera va a mostrar un incremento en cuanto a su cantidad y calidad. No obstante, hay que recordar que muchas veces las obras anteriores han desaparecido o por diversas causas no han llegado hasta nosotros. Así, disponemos de un buen muestrario de arte barroco en la comarca del que, a continuación, describimos algunos de los ejemplos más significativos. En cuanto a la arquitectura barroca, siguiendo un orden cronológico, hemos de citar en primer lugar la iglesia de Manzaneda. Ésta fue levantada y consagrada en 1728. Entre sus componentes más significativos, podemos citar su espadaña así como el artesanado interior de lacería. Posterior es la iglesia de Baillo, ya que se consagró en 1780, obra de Manuel Gil. Está constituida por una única nave con una capilla mayor destacada en altura, presentando a sus pies una espadaña.
Las muestras escultóricas barrocas son más abundantes, como, por ejemplo, el retablo de Nogarejas obra de Gregorio Español. Dentro de éstas, podemos describir el retablo de la iglesia de La Baña, construido en 1702, dentro de un claro estilo barroco. Es un retablo salomónico, con predela, compuesto por un cuerpo, tres calles y un ático. La descripción puede continuar con la imagen de la “Inmaculada” de la iglesia parroquial de Iruela, la imagen de la “Dolorosa” que se conserva en Truchas, o el “Jesús tras la flagelación” de Pozos. En el santuario de la Virgen de La Asunción, en La Cuesta, se encuentra un retablo central barroco, donde se puede contemplar la imagen de “Nuestra Señora de la Asunción”.
De gran trascendencia, por su principal función publicitaria y por lo tanto por el mensaje que lleva aparejado, son las distintas muestras artísticas que podríamos denominar como contrarreformistas, dentro de este mismo periodo. En este caso, nos estamos refiriendo, por ejemplo, a la imagen de “San Martín” presente en la iglesia de Baillo, o la de “La Asunción” de La Cuesta. También en este grupo podemos incluir algún trabajo de orfebrería, como la excelente Cruz de Quintanilla de Yuso, o los cálices de Truchas y de Villarino.
Por último, en la comarca todavía puede observarse algún ejemplo de muestras artísticas que se pueden inscribir dentro de la corriente que ha venido a denominarse como Neoclasicismo, caracterizada por la vuelta a las formas clásicas. En este caso, nos estamos refiriendo a dos retablos. El primero de ellos, el retablo de la parroquia de Iruela, que fue un regalo otorgado por el relojero Losada (autor entre otras obras del famoso reloj de la Puerta del Sol en Madrid). El otro retablo al que nos remitimos es el de la iglesia de Corporales, que obedece ya totalmente a los cánones neoclásicos.
La Cabrera no se ha caracterizado por ser comarca depositaria de muestras de arte contemporáneo. El aislamiento tradicional así como la pobreza en la que se ha visto inmersa durante siglos no han permitido el desarrollo de formas artísticas modernas, entendidas como aquellas desarrolladas durante los siglos XIX y XX, que alcancen la trascendencia de obra de arte y no se consideren como mera arquitectura funcional, o cuando nos referimos a otras expresiones artísticas, que alcancen cierta relevancia en los círculos de entendidos en el arte. Así, de estos siglos, tan sólo podríamos citar, el santuario de Nuestra Señora de Ribas, construido en Corporales a principios del siglo XIX. Destaca por su espadaña que presenta un acceso que sobresale con un bello pórtico sustentado por columnas.
Por último, para acabar esta referencia al patrimonio artístico de La Cabrera, no podemos dejar de lado el Museo de Encinedo. En este museo, se exponen interesantes aspectos de la vida local, con multitud de objetos etnográficos que ofrecen una visión completa de la vida tradicional desarrollada en la comarca, así como de las formas culturales tradicionales que han marcado las pautas vitales de los habitantes cabreireses.
ARQUITECTURA TRADICIONAL. Zona de gran pobreza, La Cabrera se vio durante mucho tiempo aislada, de tal forma que sólo se podía acceder a la comarca mediante una ruta que enlazaba con El Bierzo y otra que llegaba hasta La Bañeza. Este aislamiento, al que se suman las peculiares condiciones geográficas y climáticas, ha posibilitado el desarrollo de una característica arquitectura tradicional. Sin embargo, el auge de las explotaciones pizarreras que se vive hoy en día, hace peligrar la esencia de unas formas arquitectónicas, amenazadas por el progreso y la importación de nuevas formas constructivas. De ahí la importancia de conocer sus formas arquitectónicas tradicionales, ya que supondrá su mejor preservación para el futuro.
VIVIENDA. Como principales elementos constructivos, encontramos en los muros, con una ligera forma redondeada, las piedras, que, en la mayoría de los casos, están cubiertas por losas bastas de pizarra. Los muros aparecen sin revocar, con lo que suelen tener unos tonos grisáceos, oscuros o rojizos, muchas veces dependiendo de la piedra empleada, o incluso, del barro utilizado para el asentamiento de las piedras. La piedra suele presentarse en forma de lajas, piezas delgadas, que se alternan, en algunas ocasiones en hiladas, con el uso de cantos rodados. A modo de refuerzo, pueden observarse en algunas esquinas de las casas grandes bloques de piedra. De nuevo, la típica casa de La Cabrera, dispone de un corredor en el que se ha empleado la madera de roble, demostrando en muchos casos una tremenda habilidad en su carpintería, e incluso, en algunos casos en el forjado. Del mismo tipo de madera, son los dinteles de la ventana y las jambas de las puertas.
La casa dominante en esta comarca es más bien sencilla, pobre, aunque dominan las de dos plantas. En su interior, la ordenación de las estancias es la siguiente: En la planta baja, se dispone la cuadra, mientras que en la superior, aprovechando el rudimentario sistema calefactor otorgado por los animales de la planta inferior, se sitúa la vivienda, a la que se accede a través de una escalera exterior.
Una de las principales características que diferencian a la vivienda de La Cabrera de la de otras comarcas leonesas, es su corredor, generalmente de madera de roble o castaño, ya que tiene unos elementos peculiares. El corredor en la casa de la Cabrera se cierra mediante un entablado de madera, que tiene unas pequeñas ventanas y en el que, incluso, se puede abrir un balcón. En otros casos, este corredor puede presentarse abierto. Ocurre en la calle principal de Trabazos, donde los corredores de madera se suceden a lo largo de prácticamente toda la calle, protegiéndola con sus vuelos hasta cubrirla casi en su totalidad. Otros ejemplos de corredores se cierran mediante un entretejido de varas que se revoca con barro. En el caso del corredor abierto, suele disponer de barandilla. Como elemento muy peculiar, se conservan algunos ejemplos de construcciones donde este corredor presenta una compleja decoración tallada con interesantes motivos.
En este corredor puede aparecer el horno. Éste es una de las partes fundamentales de la vivienda cabreiresa. Suele disponer sus paredes redondeadas hacia el exterior, revocadas con barro, con acceso directo desde la cocina. En otras ocasiones, el horno se separa de la casa, es el llamado ”la casa el forno”, una pequeña construcción independiente de la que quedan interesantes ejemplos.
ARQUITECTURA AUXILIAR. En este apartado haremos mención de toda una serie de construcciones auxiliares que aún pueden observarse en numerosos pueblos de la comarca. Incluso, en algún caso, conservan todos los enseres y materiales necesarios empleados en las actividades que en ellos se desarrollaban. La mayoría de estos edificios auxiliares fueron concebidos en relación con los trabajos agrícolas, ganaderos y con el desarrollo de una actividad artesanal.
La fragua puede incluirse dentro de este apartado de arquitectura rural auxiliar. En ellas se elaboraban todo tipo de productos metálicos, destacando los complementos que posteriormente se usarían en las puertas de las casas, como pueden ser cerrojos, clavos o picaportes de hierro.
Los pajares en los pueblos de la comarca se suelen situar a las afueras de los mismos, formando pequeños grupos, de manera que están totalmente aislados de las viviendas. De esta forma, no es extraño encontrar a la entrada de los pueblos pequeños grupos de pajares, algunos de los cuales aún mantienen sus cubiertas de madera. En otras ocasiones, las techumbres de pajares y cuadras se cubren con paja de centeno, con los hastiales escalonados rematados con pizarras.
El palomar es un elemento de gran singularidad en todo el oeste de la provincia leonesa, sin embargo, se conservan algunos ejemplos en La Cabrera Baja, en las laderas próximas a los pueblos. La planta de estas edificaciones es redonda, y se construyen de piedra, utilizando para las cubiertas, a un agua, la losa. Estas losas de la cubierta se sujetan y se adornan con piedras de cuarzo, que otorgan a la techumbre de la construcción un toque de color blanco muy peculiar. Los muros están encalados.
El molino, al igual que el resto de edificaciones antes mencionadas, se cubre mediante pizarra, lo que proporciona un matiz grisáceo al conjunto, matizado por los tonos verdes y amarillos de los musgos y líquenes. Sus muros se levantarían a base de piedras en forma de lajas.
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