La Cueva del Túnel (Valdevimbre)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo
Leproim (León)

Historia

     La comarca se constituye a lo largo de toda su Historia como una importante zona de transición. Esta situación permitió que el Páramo y la ribera del Órbigo se inscribiesen en el desarrollo histórico general de la provincia, siendo en muchas ocasiones lugar donde se decidieron importantes aspectos a lo largo del transcurso de los acontecimientos políticos, ya no sólo regionales, sino provinciales. En la actualidad, la comarca se encuentra inmersa en un proceso de transformación de sus estructuras económicas, que podrá posibilitar su desarrollo hacia el futuro.

     Se accede desde León a través de la N – VI en dirección a La Bañeza, por la C – 622 con dirección a Benavente. Tomando la N – 120 hacia Astorga, se puede llegar a través del desvío en el Órbigo. Las localidades principales son, entre otras: Bercianos del Páramo, Villadangos, Pobladura de Pelayo García, Laguna de Negrillos, Santa María del Páramo, La Bañeza, Alija del Infantado, Carrizo de la Ribera, Hospital del Órbigo...

     El Páramo y las Riberas se encuentran en la mitad sur de León, al norte limita con la cordillera Cantábrica y al sur con las pendientes fluviales del Órbigo. La orografía del terreno es totalmente llana, por hallarse enclavado en un páramo que forma parte de la meseta peninsular, con una altura media de 809 m. Domina un clima mediterráneo continental con inviernos severos, bajas precipitaciones, y fuertes diferencias de temperatura según la estación del año.

     En cuanto al origen del nombre “Páramo”, aparece por primera vez en una lápida de mármol romana cuyo texto dice: “CERUOM ALTIFRONTUM CORNUA DICTA DIANAE TULLIS QUOS VICIT IN PARAMI AEQUORE VECTUS FEROCI SONIPEDE” (Tulio dedica a Diana las cuernas de los ciervos de erguida testuz que abatió en la llanura del páramo galopando en un fogoso corcel). “Páramo” es una palabra de origen prerromano que fue adaptada posteriormente al latín.

     Los restos prehistóricos que han sido encontrados en el Páramo y las Riberas son numerosos, sobre todo si tenemos en cuenta la escasez de estudios y excavaciones arqueológicas en la zona. En toda la comarca se identifican un buen número de yacimientos achelenses, del Paleolítico Inferior, como parecen demostrarlos los hallazgos de Valdevimbre o Santas Martas, con quizá la presencia de algún elemento del Paleolítico Medio en Gualtares del Órbigo. Ya del Calcolítico, dispondríamos de importantes elementos, como yacimientos, enterramientos y materiales relacionados con costumbres funerarios, o hallazgos metálicos aislados. De la Edad del Bronce, sin duda, destaca la fuerte presencia de yacimientos de la cultura Cogotas I, como el de Jabares de los Oteros, o el de Santiago de la Valduerna, lo mismo que ocurre con yacimientos de ocupación de tipo “Soto de Medinilla”, de la Primera Edad del Hierro.

     La ocupación romana hay que ponerla en relación con las Guerras Cántabras (29 – 19 a. de C.), lo que llevaría a la inclusión de la comarca en la órbita cultural latina, como lo demuestran los numerosos restos arqueológicos hallados. Sin embargo, la aridez del terreno y la cercanía de los caudalosos ríos Esla y Órbigo hicieran pensar en un Páramo deshabitado en la época prerromana, y muy poco habitado por los romanos. Dentro de este territorio, destaca la construcción de vías como ejes de comunicación, ya que siguiendo el curso del Órbigo se construye la Vía de la Plata, que uniría la antigua Astorga romana con Emerita Augusta, la actual Mérida.

     Durante la Alta Edad Media, esta zona mantuvo una cierta independencia frente al reino suevo, convirtiéndose en zona de continuos conflictos entre este reino y los visigodos, quienes finalmente acabaron controlando el territorio, tras la derrota del rey suevo Requiario a manos del rey visigodo Teodorico II en 458. Posteriores invasiones musulmanas azotan la comarca durante el siglo VIII, hasta que Alfonso I crea una zona de cierto despoblamiento en el Órbigo y el Páramo como glacis defensivo ante el califato peninsular. Así se explican las continuas luchas que tienen lugar en la comarca hasta el siglo IX, momento en que se estabiliza la zona, no sufriendo más invasiones, exceptuando las incursiones de Almanzor a finales del siglo X.

     La abundancia de topónimos mozárabes, cristianos emigrados de Al – Andalus, que aparecen a mediados del siglo X hace pensar que éstos llevan a cabo la verdadera repoblación del Páramo. Sin embargo, hoy se resalta más su participación en la fundación de monasterios que en la repoblación. Su repercusión económica va a ser fundamental, ya que van a introducir el cultivo de regadíos en las riberas del Órbigo, aprovechando las tierras regadas por el río. Junto a estos elementos mozárabes, numerosa población de otras regiones se va a establecer en la comarca, como por ejemplo, judíos y gentes dedicadas a actividades artesanales y comerciales. Estos primeros siglos medievales también se caracterizan por la roturación de nuevas tierras para su aprovechamiento agrícola y ganadero.

     Tendrán posesiones en el Páramo diversas órdenes militares y monasterios. Destacan las de la Orden Militar de San Marcos de León con Fojedo y Moralinos, y el monasterio de Carrizo con San Pedro del Páramo. También el monasterio de San Pedro de Montes con Azares y San Isidoro de León que tendrá posesiones en muy diversos lugares del Páramo, entre ellos Laguna de Negrillos, Matalobos y Villazala, otorgando a los dos últimos un fuero cada uno. En el año 1137 los monjes cistercienses se introducen en el Páramo y en el Órbigo, sustituyendo a los anteriores poderes monásticos.

     La típica sociedad medieval, estructurada en tres estamentos cerrados, el clero y la nobleza como grupos privilegiados, y el campesinado no privilegiado, sufre continuas convulsiones durante la Edad Media, ya que los litigios entre los dos estamentos privilegiados por la posesión de las tierras más fértiles son constantes, hasta que a partir del siglo XVI se asentará con fuerza la nobleza. Así, la comarca está controlada por los Álvarez Osorio hasta 1363. Los Quiñones, a partir del siglo XIII, controlan Santa María del Páramo, y en el siglo XIV Laguna de Negrillos. También aumentan su poder, ya desde el siglo XIII, sobre las riberas del Órbigo, siendo más efectivo a partir del siglo XV. Por lo tanto, sabemos que el Páramo y el Órbigo pertenecían a los territorios de los condes de Luna, quienes poseían unos determinados derechos sobre este lugar, principalmente judiciales e impositivos.

     A través de la documentación aportada por los diversos catastros confeccionados durante la Edad Moderna, se puede deducir que la tierra sólo producía centeno y trigo, en ocasiones vino, pero de ínfima calidad. Son reseñables los molinos de linaza, simiente del lino, que producían el aceite de linaza, útil como alimento y para dar luz en el candil. El aceite que sobra se vende o cambia fuera del Páramo. Con los salvados de esta linaza fabricaban el pan de linaza, que era un alimento fundamental de los bueyes del Páramo, al no haber allí praderas en las que comiesen.

     La sociedad de nuevo se estructura en los tres elementos señalados para la Edad Media, aunque durante los siglos XVI, XVII y XVIII, paulatinamente, va adquiriendo un mayor poder la nobleza laica. Igualmente, destaca la aparición de personas dedicadas a actividades profesionales, como, por ejemplo, se constata la presencia de boticarios o médicos, entre otros, en La Bañeza, la villa más importante del Órbigo a partir de estas fechas.

     Los inicios de la Edad Contemporánea coinciden con la entrada de tropas francesas en la comarca, lo que supone la ruina de la agricultura del Páramo y el Órbigo, debido al constante saqueo que sufren. El proceso liberalizador iniciado tras la Guerra de la Independencia y de la reacción absolutista de Fernando VII coincide con la construcción de numerosas obras públicas en toda la comarca con una clara intención modernizadora. El fin del siglo XIX y el principio del XX supone el auge de La Bañeza, con la llegada del tren y de los sistemas eléctricos. En 1875 consigue el título de ciudad otorgado por la reina.

     Ya en el siglo XX, tras la construcción del embalse del río Luna, se acelerará en el Páramo la transformación del cultivo de secano al de regadío. Las viñas, y los primitivos sistemas de explotación desaparecieron para dar paso a canales, acequias, concentraciones parcelarias y, como consecuencia, la diversificación de actividades económicas sobre todo en el sector industrial ligado a la agricultura y a los servicios, y también la fijación de población en torno a ello. En el Órbigo, las consecuencias son de mejora, desarrollándose una agricultura moderna de tendencia comercial, destacando la producción de lúpulo, el 90% de la producción nacional. Entre los años 70 y 80 la composición ganadera cambió, las dos especies más significativas son el bovino y el ovino, con la construcción de nuevas estructuras mecanizadas y la sustitución de razas autóctonas por otras. Otro importante recurso actual de la comarca viene marcado por el turismo, en auge durante estos últimos años, y que ha provocado un desarrollo aún mayor en el sector de servicios de las distintas poblaciones del Páramo y de la ribera del Órbigo.

Leproim (León)
La cueva del tunel (Valdevimbre)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo