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Manzana Reineta del Bierzo

Fiestas / Tradiciones

FIESTAS.          Son muy importantes por sus peculiares ritos las distintas fiestas de carácter religioso que se ofrecen durante todo el año a lo largo de toda la comarca. Pero no desmerecen para nada las festividades, de tipo profano, que han alcanzado una gran fama en toda la provincia leonesa por su diversión. Así, las fiestas, sean del tipo que sean, son uno de los mejores reclamos para atraer turistas a estas tierras del sur de la provincia. A ello, habría que sumar la peculiaridad de los distintos tipos de bailes y músicas que amenizan los diferentes días festivos. Finalmente, es necesario mencionar los mercados y ferias desarrollados, algunos de gran trascendencia, y que dinamizan la economía comarcal, casi siempre centrados en las actividades agrarias, tan propias de la comarca.

     La música es el soporte principal de todas las fiestas de la comarca, ya que van a suponer la base de los bailes tradicionales y de la animación durante los días festivos. Atendiendo a sus diferentes tipologías, podemos hacer referencia a los distintos instrumentos que se tocan en la comarca durante las festividades.

     El baile, aunque nos referiremos a él más detalladamente en otra sección, es uno de los principales elementos que acompañan a las fiestas de las localidades del Páramo y las Riberas. Algunos de ellos son de especial relevancia, ya que se ponen en relación con tradiciones culturales de gran raigambre entre los habitantes de la comarca. Durante la celebración del Corpus en Laguna de Negrillos, los danzantes, una vez finalizada la procesión, bailan en la plaza del pueblo. Realizan una curiosa “danza de palos”, en la que cada uno de los participantes, con un palo en cada mano, golpean el de sus compañeros al son de la dulzaina y el tamboril. Una “danza de palos” similar se realiza al finalizar la romería a la ermita de San Jorge en San Esteban de Nogales, en la que los danzantes giran sobre sí mismos mientras entonan canciones breves de tipo religioso o profano denominadas “lazos”. Durante los carnavales también podemos observar interesantes bailes, como los que celebran las “madames” en Llamas de la Ribera.

     La forma tradicional de llamar al Carnaval en el Páramo es el “Antruejo”, siendo el de Velilla de la Reina uno de los de mayor atractivo turístico. El acto central consiste en simular una corrida de toros. Dos personas se disfrazan de toro que es sorteado por los “guirrios”, otros personajes centrales de este simulacro de corrida. Son los propios habitantes del pueblo donde se desarrolla quienes representan estos papeles, dando espectaculares saltos y piruetas. Durante esta representación, cogen a una chica en volandas y la pasan por encima de los cuernos del toro, en lo que parece ser un antiguo rito de fecundidad, según han afirmado diversos estudiosos que han investigado estas peculiares fiestas paramesas.

     De gran interés turístico por la animación que suponen y por el gran poder de convocatoria que tienen, son los Carnavales celebrados en La Bañeza, durante cuatro días consecutivos y en los que destaca su inicio con la Noche de Chispas o la Noche Bruja. Aunque nunca deberíamos olvidar los que, por poner algún ejemplo, tienen lugar en Llamas de la Ribera, donde el domingo de Carnaval, mujeres disfrazadas de “madames” y hombres de “guirrios” recorren las calles de la localidad hostigando a los asistentes que encuentran en su camino. En otros casos, los motivos de fiesta vienen anunciados por la celebración de los productos de la tierra, como ocurre en el caso de las Fiestas del Tomate de Mansilla de Las Mulas o la Fiesta del Pimiento de Fresno de La Vega.

     Las fiestas patronales de cada uno de los pueblos que salpican la geografía paramesa y de las Riberas suelen desarrollarse en las fechas veraniegas, aprovechando los momentos de vacaciones. De ahí, que este tipo de festividades, se hayan convertido en un importante reclamo turístico. Dentro de este apartado, podríamos elaborar un enorme listado con todas las celebraciones y que nos ocuparía todos los días del calendario estival. Por lo general, suelen desarrollarse durante varios días, siendo los momentos más lúdicos los nocturnos, mientras que el día se reserva para los actos religiosos y para las demostraciones del rico folclore de la comarca.

     Dentro del apartado de las fiestas religiosas, debemos detenernos a analizar alguna de las múltiples romerías que se realizan en el Páramo y las Riberas. El 23 de abril, en San Esteban de Nogales, se celebra en honor de San Jorge una romería desde la iglesia parroquial a la ermita, incluyendo la construcción de un puente con ramas y estacas sobre el río Eria para llegar a la ermita. Previamente, se celebra una representación escénica de “San Jorge y el dragón”.

     Pero por encima de todos, por su profundo valor cultural, destaca la celebración del Corpus en Laguna de Negrillos. Durante la misma, se celebra una procesión en la que desfila un personaje disfrazado, llamativamente, de San Sebastián, protagonista de la fiesta. De una iglesia a otra del pueblo, busca a Cristo, y durante este trayecto se convence de las bondades de Jesús, por lo que cambia su actitud. Aparecen otros personajes en el cortejo, como pueden ser otros apóstoles disfrazados, y los “birrias” que, a latigazos, abren paso entre el público a este cortejo. Al final celebran un baile en la plaza del pueblo a modo de ofrenda. Esta celebración es una de las que más interés ha despertado, por su singularidad y por lo espectacular de su puesta de escena. Así, la fiesta es motivo de visita para muchos turistas de todos los rincones de la geografía nacional, que se acercan hasta Laguna de Negrillos para observar este curioso ritual que ha perdurado en el tiempo. Precisamente este interés que ha despertado sea lo que, seguramente, permita que perviva para las generaciones futuras.

     Los principales mercados se celebran en los núcleos de población más importantes. Por ejemplo, el de La Bañeza se celebra todos los sábados del año. De especial interés, son las Ferias del Ajo que se desarrollan en múltiples pueblos de las riberas del Órbigo durante todo el mes de julio, a las que habría que sumar otras a las que ya nos hemos referido, como las del tomate de Mansilla de Las Mulas o las del pimiento de Fresno de la Vega.

     En la capital del Páramo, coincidiendo con sus fiestas patronales, se celebra la Feria Multisectorial de Santa María del Páramo que ha llegado a reunir más de setenta expositores a industriales y comerciantes, no sólo del Páramo, sino de toda la comunidad de Castilla y León. En esta feria se muestran las últimas tecnologías e innovaciones en relación con el sector agrícola, constituyéndose en la feria más importante de León en cuanto a la maquinaria, aperos, semillas, fertilizantes y tecnologías agrícolas mostradas.

TRADICIONES.          Las tradiciones de la comarca son de una gran riqueza. En muchas localidades del Páramo y de las Riberas, se ha conservado con una especial fuerza multitud de costumbres y tradiciones que han llegado hasta nuestros días. Sin embargo, también es cierto que muchas de ellas han desaparecido, y sus restos hay que rastrearlos a través de la documentación. Es una comarca de rico folklore y tradición oral, aunque en muchos casos puede inscribirse con las características generales de este tipo de cultura popular de la provincia de León. Por ello, en este apartado, nos referiremos a algunos ejemplos de esta cultura, sin entrar de lleno en todas las leyendas y demás manifestaciones presentes en estas tierras.

     No destaca la comarca por la extensión de formas lingüísticas propias. En todo caso, tendríamos que hacer referencia a ciertas expresiones que son propias del Páramo y de las Riberas, pero que no pueden llegar a considerarse como una variedad idiomática propia con suficiente entidad. Por poner un ejemplo, es muy típico de toda la comarca la terminación de los diminutivos en “– ico” y en “– ica”. Por lo tanto, quizá si pueda haber expresiones o formas de hablar propias, pero no un habla paramés o de la Ribera.

     El corpus de cancioneros, coplas, romances, y demás detalles de una cierta tradición literaria popular en la comarca es de una gran amplitud. Cada hecho festivo, o cada celebración, fuese del tipo que fuese, se acompañaban de coplas. Algunas de ellas ya estaban establecidas por la tradición, de manera que estas composiciones se transmitían de generación en generación sin apenas variar su contenido. En otros casos, obedecen a la espontaneidad de los participantes en estos eventos, por lo que cada año se creaba un nuevo cancionero. Entre los numerosos ejemplos de los que dispone cualquier pueblo del Páramo o las Riberas, podemos citar los siguientes: En Cimanes, es de gran tradición y valor etnográfico el cancionero compuesto por los himnos que se entonaban en honor de la Virgen de la Vega, con motivo de la procesión y diversos actos celebrados en honor de la patrona de este pueblo. La Bañeza siempre ha mostrado un gran orgullo por sus distintas fiestas, ya que sus habitantes las consideran como las más animadas de la provincia. Este es el tema central de la mayoría de coplas que se cantan con motivo de las distintas celebraciones de esta ciudad.

     Otro importante aspecto a la cultura inmaterial popular hace referencia a los bailes folclóricos, en los que también encontramos una gran variedad. Se bailan jotas, en los que varían los puntos, o los titos. Es un baile de resistencia y gran espectacularidad que recuerda la recogida de la legumbre. Se interpretan acompañados por la música de la dulzaina y el tamboril, o de las panderetas, pudiendo ser también cantados, siempre con mucho ritmo. Aunque con matices según las distintas localidades, también se baila el corrido, con un paso muy rápido. En algunas fiestas, el acto central de las celebraciones consiste en las danzas del paloteo, en la que ocho danzantes bailan entrechocando sus palos.

     Aunque, como hemos podido comprobar, se trata de una costumbre que se extiende por toda la geografía provincial leonesa, en esta comarca tampoco falta la celebración del Mayo. Es muy similar a la que se da en zonas montañosas, aunque con algún elemento diferenciador. Si atendemos al celebrado en la localidad de La Bañeza, podremos observar algunas de las características más propias del Mayo en las Riberas. Los más jóvenes de la localidad, eligen el árbol que consideran más esbelto, árbol que talan. Luego, lo pelan completamente, dejando tan sólo el tronco, sin ninguna rama. El gran tronco es transportado hasta algún lugar emblemático de la localidad, donde se levantará y permanecerá erguido. Esta operación se realiza la víspera del primer día del mes de mayo, y, tradicionalmente, el tronco debía permanecer en el sitio hasta el último día del citado mes. La principal diferencia con otros Mayos celebrados en la provincia, estriba en que en la parte superior del tronco se coloca un monigote colgado de una palo. Los diversos investigadores que han estudiado este tipo de celebración, coinciden en otorgarle un remoto origen, que, quizá, pueda ponerse en relación con antiguos ritos de fecundidad o cultos a la fertilidad prerromanos.

     Pero existe una gran variedad de tradiciones. Citaremos dos, por su especial relevancia una de ellas, mientras que otra por su peculiaridad, ya que apenas hay datos registrados que confirmen dicha tradición. La primera de ellas se pone en relación con la festividad de Las Candelas, y se documenta en todos los pueblos de la ribera del Órbigo, como, por ejemplo, en Santa Marina del Rey. La fiesta se celebra el 2 de febrero, y en la actualidad se reviste de un profundo carácter religioso, aunque en sus orígenes habría que ponerlo en relación con algún rito pagano o prerromano. Durante la jornada señalada, las madres acuden a las iglesias con sus hijos recién nacidos, para presentarlos ante la imagen de la Virgen. Van portando un cirio encendido, que puede interpretarse como un símbolo de purificación. La segunda entra dentro del aspecto de la leyenda. Según se cuenta, en la localidad de La Bañeza se celebraban en siglos anteriores aquelarres. Eran reuniones de brujas para celebrar un convertículo bajo la presencia del demonio en forma de macho cabrío. Su peculiaridad reviste precisamente en que se trata de una costumbre que no ha sido documentada en otros puntos de la provincia de León. Sin embargo, algunos etnógrafos suman La Bañeza a otros lugares donde sí se prodigaban este tipo de reuniones como, por ejemplo, en numerosas localidades del País Vasco.

     Ahora nos centraremos en otras dos costumbres de gran tradición, una relacionada con la vida económica de la comarca, y otra con la vida social y familiar. La primera se pone en relación con las vendimias. La vendimia suponía una actividad casi festiva, donde se sucedían los cánticos durante las faenas, o las fiestas y bailes. Por ejemplo, eran muy típicas las carreras de galgos, soltando una liebre entre las cepas, o las “lagaradas” o “friegas” en las que los mozos se untaban las caras con las uvas más rojas. En relación con las bodas, ha desaparecido la costumbre de la “cencerrada” en Toral de los Guzmanes, una broma pesada que llegó a estar penada por la ley. Cuando se casaban dos viudos, se les subía en un carro en el que se los llevaban, acompañando el trayecto de un estruendoso ruido de cencerros y objetos de metal, hasta la tapia del cementerio la noche de bodas. Allí se les cantaba y se les echaba el “incienso”, pimentón quemado lo que les hacía toser. Esta costumbre posteriormente pasó a celebrarse con cualquier matrimonio que se contrajese.

     El apartado de las leyendas es de gran amplitud igualmente. De nuevo, podemos establecer dos grandes tipos de leyendas atendiendo a su tema. En primer lugar, aquellas que hacen referencia a las apariciones de la Virgen, es decir, de tipo mariano, y que muchas veces hay que poner en relación con la cristianización de antiguos lugares de culto romano o prerromano. En segundo lugar, las leyendas que toman como base un hecho histórico. Este hecho histórico se ha ido transmitiendo de generación en generación entre las gentes de los pueblos, fuera de los círculos oficiales de los historiadores, por lo que es difícil a veces establecer un límite preciso entre lo que es la Historia real que subyace en el relato de la trama fruto de la imaginación popular.

     En Villamañán tiene gran devoción la Virgen de la Zarza. Según cuenta la leyenda, un pastor se encontraba con su rebaño en un paraje cercano a este pueblo. Entre unas zarzas, encontró una imagen de la Virgen. Sorprendido por su hallazgo, recogió la talla con el único objeto de mostrársela a su amo. Cuando llegó a Villamañán, se dirigió al amo y le contó lo sucedido. Al abrir la mochila para enseñarle lo encontrado, vio que estaba totalmente vacía, y que la figura que había tomado, había desaparecido. Tanto el amo como el pastor, totalmente intrigados, se dirigieron hacia el lugar del hallazgo, previendo que podría haberse caído. De nuevo, volvieron a encontrar la imagen entre las mismas zarzas. Al intentar recogerla, una fuerza misteriosa impedía que la figura fuese levantada del suelo. Pronto comprendieron el motivo y el milagro del hallazgo: La Virgen quería que se le dedicase en ese punto exacto una ermita donde la talla podría ser objeto de devoción. Al poco tiempo, la ermita fue construida, y en la actualidad todavía se levanta cercana a Villamañán.

     Parecido tema tiene la leyenda del Bendito Cristo de Villaquejida, teniendo en cuenta que, además, muestra paralelos con otras leyendas de la provincia. En un paraje situado entre los términos de Villaquejida y Villamandos, un pastor ha ido observando que crece una alta azucena, que las ovejas nunca tocan, limitándose a pastar a su alrededor. Pero un día, observó un especial resplandor en la azucena, hecho que le motivó a avisar del suceso a las autoridades de ambas localidades. Cuando éstas se personaron en el lugar, descubrieron bajo la azucena una figura que representaba al Bendito Cristo. El problema que se planteaba entonces era saber a qué localidad pertenecía. Ante la disyuntiva, se optó por una solución salomónica. Cada pueblo aportaría un buey que no hubiese sido uncido antes. Tirarían de un carro sobre el que se situaría la imagen del Cristo, y serían los bueyes, por mediación divina, quienes decidiesen quién se quedaría la talla. Los bueyes, sin que nadie interviniese, empezaron a andar con dirección hacia Villaquejida, y sólo se detuvieron cuando se encontraron en la plaza central de esta localidad. La decisión, por lo tanto, estaba tomada. Ese sería el punto elegido para construir una ermita en honor del Bendito Cristo, y, en la actualidad, es la actual iglesia parroquial de la localidad.

     Muchas de estas leyendas habría que entenderlas dentro del proceso de cristianización de los ritos prerromanos y romanos que imperaban en la comarca antes de la evangelización de la misma. Dentro de este aspecto, podemos citar la leyenda de la Virgen de la Vega que se narra en Cimanes. En este caso, de nuevo, un pastor se encontró de forma milagrosa la imagen de la Virgen en un pozo, aunque otras versiones hacen situar el lugar del hallazgo en una fuente. Parece ser que esta leyenda obedece a la cristianización de un culto anterior, que podría haberse centrado en una ninfa romana o una jana o genio tutelar astur por el hecho de aparecer una fuente o un pozo. Sin embargo, los milagros y leyendas sobre esta Virgen no cesan, ya que también intervino en la victoria de Alfonso III sobre los musulmanes en la batalla de Polvorosa. La Virgen se apareció en el campo de batalla arrojando piedras a los árabes, que huyeron despavoridos. En Carrizo de la Ribera, también un pastor se encontró la imagen de una Virgen en un paraje llamado Huertos de la Jadina, lugar donde se construyó una ermita. Por lo tanto, es evidente que abunda este tipo de leyendas que hacen referencia a la posible cristianización de cultos anteriores.

Cueva Miñambres (Valdevimbre)
Leproim (León)
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