Leproim (León)
La Cueva del Túnel (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo
Cueva Miñambres (Valdevimbre)

Arte y arquitectura

ARTE.          Sería imposible hacer un listado con todas las muestras artísticas que salpican las tierras del Páramo y de las Riberas. Es un arte numeroso en todas sus manifestaciones, y de una gran calidad. Desde los restos de culturas desaparecidas, a las interesantes muestras arquitectónicas o escultóricas que se suceden a lo largo de los siglos. Por esta razón, hemos indicado aquellas muestras artísticas más representativas de cada periodo histórico, de tal forma que reflejen cuál ha sido la evolución artística de la comarca.

     No podemos empezar la revisión del arte en la comarca, sin mencionar la villa de Quintana del Marco, de origen romano. Uno de los principales puntos de interés de esta villa se encuentra en sus mosaicos, algunos de los cuales han sido trasladados al Museo Arqueológico Nacional o al de León. También se encontró en este lugar un busto de mármol que, al parecer, representa a Marco Antonio, y que está incrustado en una torre. Si seguimos hablando de restos romanos, en la iglesia de Villalís podemos observar una serie de lápidas que han sido incrustadas en uno de sus muros.

     Adentrándonos en el arte medieval, el Románico ha dejado en la comarca obras de excelente factura. Una de sus primeras muestras es el monasterio de Carrizo de la Ribera, fechado en 1176, y que conserva en este estilo la cabecera con tres ábsides, ya que el resto son ampliaciones posteriores. La capilla de la Piedad, en La Bañeza, muestra una portadilla románica de la escuela del maestro Mateo. En la misma localidad, aunque con una fachada renacentista, se encuentra el templo del Salvador que tiene su ábside románico. También es románica la iglesia de Castrocalbón, con triple ábside

     Dentro de la escultura, destaca, por encima de todos, el “Cristo de Carrizo”, del siglo XI, hecho en marfil y que, en la actualidad, se conserva en el museo de León. De momentos posteriores, tenemos la imagen de la “Virgen de la Vega”, del siglo XII, en el santuario de Cimanes que lleva su nombre, hecha en madera policromada, o la “Virgen del Villar”, en la ermita Huertos de la Jadina construida en 1927, presentada sedente y con el Niño. También son de estilo románico el Salvador de Cimanes de Tejar que se encuentra en el retablo central de su iglesia. La “Virgen del Castro”, en la iglesia de Castrocalbón ya citada, y la “Virgen con el Niño” de Zotes del Páramo, son buenas muestras de la escultura que se encuadra dentro de este estilo.

     La arquitectura del siglo XIII ha dejado pocos ejemplos en el Páramo y las Riberas. Podríamos hablar, tan sólo, de la portada de la iglesia de Villarrabines. Sin embargo, obra de gran espectacularidad de este momento, es el puente de Puente de Órbigo, con un claro estilo Gótico. En la arquitectura religiosa, uno de los mejores ejemplos del buen hacer del siglo XIV se encuentra en el interior de la iglesia de Santa Colomba, que presenta un bello artesonado mudéjar. Otras muestras de arquitectura gótica nos llevarían a hablar de la iglesia de Villalís

     La arquitectura civil del XIV queda representada por el palacio de los Guzmanes, en Toral de los Guzmanes. Fue obra de Juan Ramírez de Guzmán, disponiéndose en una planta cuadrada con torreones en los ángulos, utilizando el tapial para los muros. Toda la estructura se rodea de un foso. La fachada principal se decora con escudos de armas, sin embargo, su parte más llamativa es el patio con dos cuerpos de arquerías, ampliación del siglo XVI. Del siglo XIV es también el castillo de Coyanza, construido por los Acuña, aunque fue reedificado en el XV, momento del que se conserva el foso, el antemuro y las murallas almenadas con torres de triple cubo. Uno de los momentos de mayor desarrollo de la arquitectura civil y militar de la comarca se produce durante el siglo XV. De esta época es el castillo de Alija del Infantado, aunque su estado de conservación no es óptimo. Se trata de un amplio cuadrilátero de amplias dimensiones, flanqueado por cubos en los ángulos y en la puerta. En medio de los lienzos se alzan torrecillas cuadradas. La torre de Quintana del Marco es una torre del homenaje, y, por el contrario, se encuentra en buen estado de conservación. Finalmente, el castillo de Villanueva de Jamuz se levanta en este siglo, aunque en la actualidad está completamente en ruinas.

     De transición a la escultura gótica, nos encontramos con la imagen de la Virgen de Huerga de Garaballes, del siglo XIII. De este mismo siglo podríamos contemplar más tallas por toda la comarca, como la “Virgen con el Niño” de la iglesia parroquial de Fresno de la Vega, llamada “Virgen de los Farrapos”. En Bercianos del Páramo se conserva la popular “Virgen de la O”, una Virgen con el Niño en madera, que destaca por el estofado de sus ropajes y el colorido negro que domina el resto de la figura. El Crucificado del coro del monasterio de Carrizo de la Ribera se corresponde con el siglo XIV, siendo una obra de gran calidad hecha casi a tamaño natural. La escultura del XV encuentra uno de sus mejores exponentes en el grupo de la “Quinta Angustia”, que se conserva en la iglesia parroquial, a la que podríamos sumar una cruz procesional proveniente del monasterio de Carrizo de la Ribera. Anunciando el advenimiento de las formas renacentistas, la imagen de la Virgen de las Eras de Villaquejida, se inscribe en un claro Gótico flamenco. Pero dentro de los cánones góticos, podríamos citar numerosos ejemplos como la talla de un Cristo de Robledino o la imagen de San Pedro de Cubillas con atributos pontificales, entre otras.

     Del siglo XVI, podríamos enumerar gran cantidad de obras que se inscriben en los nuevos cánones estéticos del Renacimiento, aunque en algunos casos, todavía puedan percibirse influencias arcaizantes góticas. Fruto de esta transición es el santuario de la Virgen de la Vega en Cimanes, ya que presenta la torre, las naves, el ábside, la puerta de entrada y una bóveda de crucería con claras reminiscencias góticas. Del siglo XVI es la portada de la iglesia parroquial de Fresno de la Vega, al igual que la portada renacentista de la iglesia de San Verismo de Alija del Infantado. También se levanta en estas fechas la iglesia de Santa María en La Bañeza, destacando su bóveda de crucería y su cúpula sobre pechinas.

     La escultura del XVI también ha dejado interesantes muestras. En 1546, Guillén Doncel elabora el retablo que hoy se encuentra en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol (Valencia de Don Juan), formado por tres calles y dos cuerpos, con altorrelieves, o un retablo de Riego de la Vega, fechado en 1596. obra de Luis de Bena, perteneciente a la escuela de Gaspar Becerra. En el monasterio de Carrizo de la Ribera se conserva un “Cristo atado a la columna” también del XVI. De Gregorio Español, se conserva en San Román, un retablo que constituye una de sus primeras obras. Está formado por dos cuerpos y tres calles, y decorado con relieves. Destaca en él una imagen de San Sebastián.

     La enumeración de edificios fechados en el siglo XVII podría reducirse a la iglesia del Salvador de Villamañán. Por encima de cualquier otro arte, destaca la escultura de este siglo. El retablo se considera un importante vehículo religioso, por lo que enlaza perfectamente con la Contrarreforma que se vive durante el XVII. En este sentido, podemos destacar un retablo de Acebes del Páramo, con dos cuerpos y tres calles separados por dobles columnas estriadas, y completado con tableros laterales de la época. El retablo principal del monasterio de Carrizo de la Ribera se fecha en 1676, siendo obra de José Mayó, perteneciente a la escuela de Gregorio Fernández, decorándolo con gran cantidad de tallas de madera. En la iglesia de Santa María de La Bañeza, el retablo central hay que atribuirlo a la mano de Francisco de Rivera. El retablo de Huerga de Frailes, de la segunda mitad de siglo, es tosco de talla, pero muy original en cuanto a su composición. En cuanto a escultura exenta, del estilo de Gregorio Fernández, es un “Cristo yacente” que se encuentra en la iglesia parroquial de Benavides, destacando por su gran calidad y por la importancia artística que conlleva. La iglesia parroquial de Villaquejida, conserva una imagen del “Bendito Cristo” que, quizá, pueda atribuirse a Juan de Balmaseda. De este momento es una Virgen de Llamas de la Ribera hecha en alabastro, de estilo siciliano y muy pequeña.

     La enumeración de obras arquitectónicas del XVIII empieza haciendo mención a la iglesia de Azares del Páramo, de principios de siglo. Posee un artesonado de forma ochavada, con adornos de estrellas, sobre el presbiterio. También de este momento, aunque algo posterior, es la iglesia parroquial de Benavides, levantada en 1761. De momentos finales de siglo, es la actual iglesia de Santa María del Páramo, que concluyó sus obras en los primeros veintes años del siglo XIX. La transición hacia la escultura del siglo XVIII viene marcada por el retablo mayor de Laguna Dalga, de estilo churrigueresco, con tallas de la época. Del mismo estilo churrigueresco, es el retablo conservado en Bustillo del Páramo, construido en el primer tercio del siglo XVIII. En esta misma localidad, se conserva una interesante muestra de la orfebrería de este siglo, ya que hay una cruz procesional hecha en plata, con un castillete, aunque no presenta rasgos de punzón. Para finalizar con la sección de retablos del XVIII, mencionaremos el de la iglesia de Santa María del Páramo, con sus columnas ajarronadas leonesas.

     Esta revisión histórica del arte de la comarca, debe concluir haciendo referencia a dos obras recientes. En 1818 comienza la construcción de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol en Valencia de Don Juan, que concluye en 1876, con una clara imitación del estilo herreriano. En el siglo XX, se construye, concretamente en 1927, la ermita de Nuestra Señora de Villar, a la que ya hemos aludido. Tampoco podemos pasar por alto, la existencia de dos museos dignos de visita, como el Alfar – Museo de Jiménez de Jamuz, dedicado a su tradicional alfarería, y el curioso Museo del Botijo de Toral de los Guzmanes.

ARQUITECTURA TRADICIONAL.          El barro es el principal elemento de la comarca. La ausencia de zona montañosa, al fin y al cabo nos encontramos en las tierras llanas de la provincia de León, va a incidir sobremanera en las construcciones tradicionales de la comarca. De esta manera el barro se convierte en elemento fundamental y característico de la arquitectura del Páramo y Riberas, creando unas formas propias aún visibles hoy en muchos de los pueblos de la zona.

VIVIENDA.     La estructura de la casa va a estar condicionada por el material predominante en la zona, ya que nos encontramos como principal elemento constructivo el barro, ya sea en adobe o en tapial. Pero, también, la casa se desarrolla en función de las principales actividades económicas desarrolladas en la comarca, de manera que nos encontramos ante la típica casa agrícola. Atendiendo a una descripción más pormenorizada, distinguiremos la vivienda del Páramo de aquella de la Riberas, caracterizada por el tipo de casa construido en el Órbigo.

     En el Páramo, predominan las construcciones con muros de barro, en forma de adobe, compuesto de paja y barro, y tapial, generalmente sustentado sobre un zócalo compuesto de cantos rodados. En algunas casas de mayor nivel económico, las fachadas se construyen con ladrillos. La cubierta es de teja. La casa dominante es la casa agrícola con patio o corral al que dan las dependencias auxiliares, dependiendo su número y tamaño, como hemos indicado, del nivel económico y actividad laboral de sus habitantes. En cualquier caso, dominan las casas de dos plantas, siendo muy poco frecuentes las casas de una sola planta baja. En la planta inferior, se dispone la cocina, la sala y el comedor, teniendo en cuenta que en algunas de ellas también se puede situar la bodega en esta planta baja. En la planta superior están los dormitorios. Esta segunda planta puede tener un acceso directo desde la calle o bien a través de un patio. Encima de las cuadras, suele estar el pajar.

     Al patio se abre el corredor que se apoya sobre pies derechos generalmente, creando a veces un soportal para los carros y los aperos. Un sistema de calefacción se constituye como uno de los elementos más peculiares de la arquitectura del Páramo: Es la calefacción gloria, siendo la chimenea exterior. El sistema de la calefacción gloria se basa en la paja en combustión. Se compone de un banco elevado sobre el piso al que se sube por una escalerilla. En este banco, hay un hogar, del que parte un conducto por debajo del banco. De este conducto salen otros conductos que se difunden por todo el piso repartiendo el calor a la casa.

     En el Órbigo, el barro también se utiliza de forma masiva en forma de adobe y tapial, siendo las cubiertas de teja. La casa más común, de nuevo, es la casa agrícola con patio interior, con una puerta de acceso desde la calle, en la fachada, que llega hasta el interior. El corredor de la casa da también al mismo interior, corredor que puede desarrollarse incluso a más de un lado, creando un porche bajo su vuelo. En algunas zonas, este corredor puede desplazarse a la fachada, e incluso duplicarse, presentando un corredor interior y otro exterior. El pórtico, a diferencia del presente en las casas del Páramo, es más pequeño. En algunos casos, se puede observar que la cuadra y el pajar aparecen exentos de la vivienda principal.

ARQUITECTURA AUXILIAR.     Las bodegas son frecuentes en toda la comarca, pero sobre todo en el Páramo. Se sitúan alejadas de las casas, siendo excavadas aprovechando las laderas naturales, de manera que no es raro encontrarlas bajo la denominación de bodegas - cuevas.

     Se excavan en tierras arcillosas, empezando por un túnel horizontal o tendido, siendo este último en rama o en escalera. Este túnel se puede reforzar con ladrillo, adobes, o con un entramado de madera, protección en todos los casos que se puede extender hasta el exterior creando un tejaroz de protección. En su interior, puede tener un número variable de divisiones creando distintas dependencias. Como las más importantes, destaca el lagar, donde se pisa la uva; el pilo, donde cae el mosto; a los lados del pasillo central, las cubas para almacenar el vino. Todas disponen de chimeneas verticales para asegurar la ventilación del interior, y en algunas se sitúan los pozos. El interior se caracteriza por presentar las paredes con tierras vistas.

     Aparece una gran variedad de palomares en el Páramo, destacando esta variedad por el gran número de formas que aparecen en la comarca. Una de las características, es que pueden disponer de patio interior o no, e incluso, esta variedad se observa en el tejado, que puede ser a una, dos o cuatro aguas, siendo escalonados o no. Algunos de estos palomares presentan plantas muy peculiares, como pueden ser las poligonales o de formas mixtas. En el Órbigo, los palomares son más simples, presentando por lo general plantas cuadradas o rectangulares, simplicidad que se traduce también en la cubierta, siendo ésta a un solo agua.

     En cuanto a sus características generales, se construyen con barro, en adobe o tapial, sobre una base de tierra que aísla el edificio del terreno. La cubierta suele cerrarse con teja. En el interior aparecen muros divisorios, pero no son estructurales ya que no llegan a la cubierta. En el caso de presentar patio interior, este se utiliza para guardar aperos. Los huecos para las palomas (“neales”) pueden presentar gran variedad de formas, desde semicirculares hasta los cuadrados o rectangulares.

     En las zonas donde existe producción de vino, es muy frecuente encontrar en los viñedos casetos aislados, de pequeñas dimensiones, con los mismos materiales que los empleados en las viviendas, que son utilizados para albergar los aperos de labranza, sin presentar divisiones interiores.

     Al lado de los casetos descritos anteriormente, a veces pueden aparecer pozos con norias, que pueden estar, a su vez, cubiertos por un caseto.

Leproim (León)
Manzana Reineta del Bierzo
La cueva del tunel (Valdevimbre)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)