Historia

     La peculiar situación geográfica de la comarca posibilita que el desarrollo histórico de El Bierzo disponga de unos factores que permiten establecer claras diferencias con el resto de la provincia. De esta forma, la Historia berciana supone hablar de elementos muy diferenciados aunque en algunos puntos comunes.

     A El Bierzo se puede acceder desde León a través de la N – 601 con dirección a Astorga, para luego tomar la A – 6 hasta Ponferrada. Desde Galicia, se puede acceder por la N – 550, y desde Asturias por la A – 66. Entre los municipios de la comarca, podemos destacar, entre otros: Bembibre, Cacabelos, Ponferrada, Molinaseca, Villafranca...

     Geográficamente, es una región natural situada en la parte noroccidental de la provincia, limitando al norte con Asturias y al oeste con Galicia. Podemos destacar dos zonas de relieve bien diferenciadas: La montaña y la hoya, con diferencias climáticas bien establecidas. Como media, se puede hablar de unas temperaturas bajas, con frecuente precipitaciones, muchas veces en forma de nieve.

     El nombre de El Bierzo procede de la antigua ciudad de Bergidum, que denominará toda la zona finalmente. Es de procedencia latina. Su nombre como Bergium se empleó tempranamente, en el 883. El nombre de Bierzo aparece documentado en 1243 en el Monasterio de Montes. Su significado es un compuesto entre “bherghos – bheregh -“, “montaña” y se atestigua en el Ilirio y Ligur e incluso en el céltico. Para la forma –DUM se da el significado de “montaña o “altura habitada y fortificada de tipo castro”. Con estos datos Bergidum significaba “montaña o altura habitada y fortificada”.

     Algunos autores han considerado el despoblamiento de estas tierras durante el denominado periodo Paleolítico, aunque recientes hallazgos en la terraza del río Cúa de piezas líticas atribuibles al Paleolítico Inferior, remontan la presencia de grupos de depredadores – recolectores hasta los 300 – 100000 años a. de C. La revolución neolítica tampoco se encuentra documentada en la comarca, sin embargo, han aparecido numerosas hachas pulimentadas que pudiendo ser de momentos posteriores, nos hablan de presencia tardoneolítica en El Bierzo, en torno al IV milenio a. de C. Las primeras evidencias de la Edad de los Metales nos llevan a la ocupación de la cueva de las Tres Ventanas en Toral de los Vados, con restos cerámicos adscribibles al Calcolítico (2500 – 1800 a. de C.). De este mismo periodo parecen ser las pinturas esquemáticas de Sésamo y Librán. Durante la Edad del Bronce (1800 – 700 a. de C.) de nuevo encontramos hallazgos de objetos metálicos aislados. Estos grupos de población estarían dedicados principalmente a la ganadería y a la agricultura, siendo la metalurgia una actividad secundaria.

     Es durante la Edad del Hierro (500 – 19 a. de C.) cuando podemos hablar de vinculación de la zona con la cultura Castreña del noroeste de la Península, siendo en este momento cuando las fuentes clásicas hablan de la presencia de gentes astures. Éstos se organizarían a través de un sistema de jefaturas, con una economía de subsistencia y autosuficiente, basada en la agricultura y la ganadería. La forma de agrupamiento se establecería a través de los castros, de los que perviven numerosos ejemplos en El Bierzo, cuya ubicación garantizaría la explotación agropecuaria de la zona circundante.

     La incorporación de El Bierzo al mundo romano se produjo de una manera rápida e intensa debido a la riqueza aurífera de la zona, explotada especialmente a partir de mediados del siglo I d. de C., que transformaría totalmente el paisaje. Esta incorporación se produce dentro de las Guerras Cántabras, culminando la ocupación de este territorio concreto en el 26 y 25 a. de C. El Bierzo, debido a su peculiar situación e importancia, desde el año 70 d. de C.  se constituye como el Conventus Asturum, con capital en la antigua Asturica Augusta. También la ocupación romana propició la creación de las primeras ciudades, Bergidum e Interamnium. Económicamente los cambios sufridos sí son más destacables. De una economía autosuficiente se pasa a una economía colonial basada en la explotación del oro. También se introducen nuevos cultivos, como el del olivo o la vid, aunque la base siga componiéndose de cereales como el trigo, la cebada o el centeno, acompañado todo esto de las actividades ganaderas. La explotación de oro se convierte en el factor económico determinante de esta zona. La técnica empleada es la de “Ruina Montium” (Las Médulas), consistente en derruir montes por medio de la fuerza hidráulica y de los hombres, adquiriendo el característico paisaje que aún hoy se percibe, acompañado por las numerosas construcciones de canales que recorren toda la comarca.

     A partir del siglo III d. de C. todo el mundo romano entra en una profunda crisis, de la que no escapa El Bierzo, como lo demuestra la despoblación de Bergidum o el descenso de la producción minera. Es en este momento cuando debemos situar la llegada de suevos y luego visigodos. La presencia visigoda implica pocos cambios administrativos en El Bierzo, aunque se constata que Bergium fue ceca visigoda. Un hecho destacable de este momento es la fundación de numerosos monasterios por parte de San Fructuoso a partir de mediados del siglo VII, y la numerosa presencia de eremitas en las cuevas bercianas.

     El 711 supone la invasión de la Península por los musulmanes, que ocupan Bergidum en el 714. Los primeros momentos de reconquista implican el abandono del posible poblamiento árabe de El Bierzo, convirtiéndose esta zona en lugar de transición y disputa, hasta que durante los siglos VIII y la primera mitad del IX se integra en el reino de Asturias y es repoblado por el Conde Gatón. El campesinado representa  el principal papel en el proceso repoblador tomando como núcleo principal la aldea. La monarquía empieza a tener un importante papel a partir del siglo XIII, cuando Alfonso IX concede numerosos fueros para intentar reorganizar el espacio. A partir del siglo XI se desarrollan las grandes villas de la comarca como Ponferrada, Cacabelos, Bembribre... pero adquieren su desarrollo a partir del siglo XII gracias al Camino de Santiago, con un fuerte crecimiento demográfico y económico, obteniendo sus fueros en el siglo XIII.

     La tierra es la fuente fundamental de riqueza, predominando el viñedo y los cereales, junto a la ganadería. A partir del siglo XII surgen las actividades artesanales y comerciales centradas en las ferias. La sociedad se articula en los tres estamentos característicos medievales: En primer lugar, el eclesiástico, luego la nobleza con sus distintos grados y, por último, el campesinado. Los conflictos sociales se suceden durante estos momentos, centrados en la mayoría de los casos en la propiedad de la tierra.

     Durante los siglos XVI, XVII y XVIII la estructura económica apenas se altera manteniendo una base anticuada, centrada en una producción insuficiente. La ganadería durante el siglo XVIII conoce un importante incremento. Se asiste a los intentos, tanto privados como estatales, de creación de algunas industrias metalúrgicas o textiles, aunque no llegan a prosperar. El escaso comercio que se desarrolla en la comarca se centra en torno a los núcleos de población más importantes. La sociedad, de similar manera, apenas experimenta cambios, pudiendo clasificarse en estamentos al igual que durante el periodo medieval. La nobleza afianza su poder económico, el clero mantiene gran influencia y el estado llano apenas participa de privilegios.

     La época contemporánea se caracteriza por la introducción del liberalismo en todos los ámbitos. El comienzo del siglo XIX conlleva la sucesión de crisis de subsistencia que se traducen en una fuerte conflictividad social. La ruptura definitiva del modelo anterior lo propicia la invasión napoleónica, siendo la comarca importante campo de batalla entre españoles y franceses. Los primeros intentos de reformas liberales se cristalizan en la creación por Decreto de 1822 de la Provincia de El Bierzo. La restauración absolutista, sin embargo, en 1823, acabará con esta institución integrándola en la provincia de León.

     La liberalización económica tiene su máximo exponente en la desamortización, pero en El Bierzo los grandes beneficiados fueron las clases dominantes progresistas que se transformarían en una burguesía agraria. El capitalismo penetrará de forma efectiva en la comarca con la llegada del ferrocarril. Sin embargo, el auge ferroviario se vio oscurecido por un brote de filoxera en 1888 que diezmó totalmente el viñedo berciano. La principal consecuencia fue una grave crisis en todos los órdenes. En cuanto a la minería, las primeras minas productivas surgen a partir de mediados del siglo XIX. La Primera Guerra Mundial propiciará que el propio Estado favorezca el desarrollo de este sector, que alcanza su auge a partir de 1918.

     A partir del primer cuarto del siglo XX, las posturas políticas se radicalizan en todas sus vertientes, lo que provocará el desencadenamiento de la Guerra Civil de 1936. Los primeros momentos del régimen franquista en El Bierzo se caracterizan por la represión y por las actividades de guerrilleros republicanos. Económicamente, se intenta aprovechar al máximo la riqueza minera de la zona a costa de las actividades agropecuarias. Socialmente se produce un aumento de la población. La llegada de la democracia en 1975 supuso también la aparición del regionalismo berciano. En la economía, la minería entra en una profunda crisis con la consiguiente crisis social y el cierre de numerosas empresas. Esta crisis se está intentando paliar con una vuelta a la agricultura, en especial, a la vid.    

Manzana Reineta del Bierzo