Gastronomía y juegos

GASTRONOMÍA.         La identidad cultural de la comarca se ha mantenido viva durante siglos. Los últimos años han estado marcados por el resurgir de una conciencia comarcal propia, con una identificación en todos los aspectos de la cultura tradicional que marcaría unas diferencias respecto a la provincia de León. Estas diferencias, aunque son evidentes debido a las influencias recibidas desde otros puntos como Galicia, no han impedido, sin embargo, que podamos establecer unas pautas comunes con la tradición leonesa. La gastronomía es uno de los aspectos en que mejor se marcan esta identidad cultural propia. La gastronomía berciana, por lo tanto, es peculiar y responde a los gustos y a las necesidades propias de los habitantes de El Bierzo. Es, por lo tanto, un elemento fundamental para comprender la cultura popular de estas tierras.

     Los productos alimenticios de El Bierzo son muy variados y a ellos haremos referencia. Pero debemos detenernos en algunos casos particulares ya que han llegado a alcanzar una gran fama, no sólo provincial, incluso nacional y un gran renombre. En primer lugar, los pimientos en una variedad autóctona. Son de color rojo, de sabor dulce pero algo picante. Se asan al horno de leña utilizando madera de roble y castaño. Se pelan a mano y se envasan añadiéndoles unas gotas de limón y se colocan en tarros de cristal al baño maría. Otro de los productos estrellas de la mesa berciana es el vino, cuya denominación de origen fue concedida en 1989. Son unos vinos en constante crecimiento y alabados no sólo en el ámbito nacional, sino también internacional. Los tintos, por su calidad y sabor, son los más reconocidos, pero también los blancos y rosados que se producen en la zona.

     Uno de los productos más típico y con más fama de la comarca, resultado de la matanza, es el botillo. Es un embutido a base de costillas, rabo y huesos, carne y porciones musculares. Se adoba y se embute, para luego ahumarse y dejarse secar, aunque no por mucho tiempo. Se come con patatas e incluso con verduras, más en concreto, con berzas. Su origen data de la época romana, y su importancia es tal, que el Ayuntamiento de Bembibre ha declarado la primera semana de febrero como la “Semana del botillo”.

     Un plato con un importante valor nutritivo y con gran fuerza es la “androja”. La androja es un embutido que también se obtiene de la matanza. Antes de cocinarla, hay que ponerla una noche en remojo. Al día siguiente y una vez escurrida, hay que cocerla a fuego lento en una olla con agua suficiente para cubrirla. A la vez, habría que cocer las patatas y el repollo bien troceado y con abundante sal. El último paso consistiría en su presentación, abriéndose la androja y sirviéndola en una fuente junto al repollo y las patatas.

     Pero la dieta de la comarca se completa con innumerables productos de una gran calidad. Así, entre los productos de huerta, podemos destacar las berzas. De gran calidad es la manzana reineta, con una notoria herrumbre y poca harinosidad, lo que le confiere un buen sabor entre ácido y dulce. Otro de los productos destacados sería la castaña, que tendrá una importancia capital en la gastronomía berciana utilizándose profusamente.

     El pan, al igual que ocurre en otras comarcas de la provincia leonesa, se ha elaborado a lo largo de la historia principalmente con centeno o escanda, que, en algunas ocasiones, se mezclaba con harina de trigo.

     Podemos describir dos de los platos más típicos de El Bierzo. El primero de ellos sería la sopa de castañas. Es un plato típico de invierno, ya que las castañas se recogen en noviembre. Por eso es muy habitual hacer el “magosto”, es decir, salir toda la familia al campo a recogerlas y después asarlas. La sopa de castañas está tan arraigada en la gastronomía de la zona que en diciembre se celebran jornadas gastronómicas en torno a ellas. Esta sopa se elabora cociendo carne de cerdo con cebolla, las castañas y el ajo, para posteriormente añadir un sofrito con pimentón. Se puede añadir unas rodajas de pan al caldo. Un plato más ligero es la “ensalada de setas y anchoas”. Previamente hay que cocer las setas durante poco tiempo en agua y vinagre, setas que pueden ser de diferentes tipos. Mientras, hay que cortar en finas láminas unos ajos y freírlos a la vez que se corta, de la misma manera, una lombarda que hay que macerar en vinagre y aceite de oliva. Primero se colocan las setas que se recubren con anchoas y con el ajo frito, completándose el plato con la lombarda y pimientos del país.

     El otro plato típico sería la empanada de patatas y carne. Esta empanada se suele degustar durante las fiestas de La Encina de Ponferrada. En El Bierzo se suele hacer con patatas y acelgas y se llama empanada berciana. Se hace picando todos los ingredientes muy menudos y adobándolos con ajo, perejil, aceite y pimentón. Luego se estira la masa y se hacen dos tapas, para echar sobre una de ellas, colocada en un molde, todos los ingredientes adobados. Se cubre la empanada con la otra tapa y se mete al horno durante una hora, estando entonces ya lista para tomar.

     Hay otros platos que toman como ingrediente principal las carnes del país, como el “solomillo de ternera con setas al vino tinto”. En este caso la carne se fríe un poco, procurando que no se pase. De la misma manera, hay que preparar las setas, con mantequilla, y pasándolas por la sartén. El vino se cuece durante unos minutos, para después, finalmente, preparar todos los ingredientes mezclados y presentarlos convenientemente en la mesa.

     El plato dulce más peculiar son las castañas en almíbar. Se elaboran a partir de la castaña de El Bierzo (pequeña y muy aromática), con agua, azúcar, siendo opcional añadir café y vainilla. Es una tarea muy laboriosa con un resultado excelente. Los higos en almíbar son una variente, siguiendo un proceso de elaboración similar al de las castañas.

     Junto al vino, otro licor muy característico de El Bierzo es el orujo, obtenido de la variedad de uva mencia. Se elabora por la destilación de los orujos de la uva. Es prácticamente incoloro, con un olor muy fuerte y un elevado grado alcohólico (40%). Hay variantes como el orujo de cerezas, de guindas, de nuez verde y de café. Se obtienen macerando estas materias primas en aguardiente y añadiéndole azúcar.

JUEGOSO POPULARES.        La particularidad geográfica de la comarca se ha unido a su fuerte personalidad cultural propia, por lo que los juegos van a mostrar unas pautas autóctonas muy marcadas. Si analizásemos cada uno de los juegos que se practican en El Bierzo, podríamos observar como muestran claras similitudes con los desarrollados en el resto de la provincia de León, ya que mantienen unos orígenes comunes. Sin embargo, la fuerte personalidad cultural que se ha desarrollado en El Bierzo ha introducido numerosas variantes en cada uno de los deportes y juegos que aún se practican en muchas localidades, por lo que podríamos referirnos a variantes claramente bercianas.

     De nuevo, los bolos es uno de los juegos más practicado en la comarca, quizá no con tanta intensidad como en el resto de la provincia, aunque ha desarrollado una modalidad propia. En cuanto a las características generales, apenas difiere de las otras comarcas. De esta manera, se practica en una bolera que se divide en dos partes. Por una parte, el lugar donde se sitúan los bolos y, por otra, a una cierta distancia, el lugar donde se coloca el lanzador para arrojar la bola. Como principales materiales de juego, otra vez nos encontramos con la bola, el objeto lanzado, y los bolos, todos ellos confeccionados en madera.

     Los bolos en la comarca, como ya hemos comentado, han desarrollado una variante propia denominada “bolos bercianos”. Sin embargo, no podemos establecer una uniformidad de criterios a la hora de hablar de este deporte. En algunos casos, se juega con diez bolos que se colocan sobre una piedra a modo de plataforma fija, al igual que ocurre en La Maragatería, hecho que se da solamente en algunos municipios. La madera empleada para elaborar la bola es de encina y tiene una forma parecida a un balón de rugby, con los extremos algo apuntados. En otros casos, se han desarrollado formas de juego que obedecen a tendencias con un fuerte localismo, como los bolos que se juegan en Fabero y que se han llamado “pasabolo”.

     El curso del juego consiste en una competición entre participantes, que pueden jugar individualmente o formando equipos. El objetivo consiste en derribar el mayor número posible de bolos, lo que sumará mayor cantidad de puntos al casillero final. Pero también incidirá en la puntuación el trayecto o recorrido que siga la bola una vez que haya sido arrojada. Para establecer estas puntuaciones una persona hará las veces de árbitro e informará a todos los participantes y al público de los puntos obtenidos con cada tirada.

     Pero también existe una gran variedad de competiciones de carácter más lúdico, e incluso, aquellas que ejecutaban los niños para pasar los momentos de ocio.

     Durante la celebración de comidas, en especial aquellas que se realizaban en las bodegas, en algunas localidades de El Bierzo, como en Molinaseca, se celebraban competiciones muy sencillas pero que animaban extraordinariamente estas reuniones. Se trata de “La Llave”. Como principales elementos de este juego, disponemos de una varilla de metal, que es lo que se conoce como “llave”, y unos tacos. Esta “llave” se clava en el suelo, y a veces puede disponer de unas pequeñas aspas. Los otros elementos indispensables son los tejos, también metálicos. El juego consiste en arrojar los tacos e intentar impactar en este hierro. La persona que acertaba un mayor número de veces con los tejos obtenía como premio a su buena puntería el derecho a disfrutar del porrón de vino o de la comida que previamente se había apostado.

     La “Gandusa”, se conoce en El Bierzo como la “Cocha” o la “Gocha” y podemos distinguir variantes según la localidad en la que nos encontremos. Como principales materiales de este juego se utilizan un palo largo y otro más pequeño, y un agujero pequeño que se excava en el suelo, llamado “ñicre”, para cada jugador. Los participantes se colocan en fila y cada uno de ellos lanza su palo lo más lejos posible. El que haya alcanzado menos longitud se queda con la “gandusa”. Éste deberá lanzarla al aire para que el siguiente la golpee, pero si falla tres veces le pasa la “gandusa”. Si conecta el golpe, tiene que ir a buscarla. Ese momento lo aprovechan los demás para sacarle tierra de su “ñicre” con la que tapar sus propios agujeros. Si cuando vuelve encuentra algún hoyo destapado, sin palo, coloca allí la “gandusa” y otro pasa a portarla. Pierde el que tenga el hoyo más excavado pasado un tiempo determinado.

     Otro juego practicado en El Bierzo recibe distintos nombres: “palo”, “hincones”, “jinque”, “castillo”, “pincho”, “tente tieso”, “peto” o “tomo”. Los jugadores se sitúan por parejas, disponiendo de un palo afilado por los dos extremos. La primera pareja ha de lanzar su palo con el objetivo de clavarlo en el suelo. Luego, la siguiente pareja ha de lanzar su palo con un doble objetivo: Por un parte, conseguir derribar el palo de la pareja contrincante, pero procurando también que su propio palo quede clavado en el suelo. El juego se desarrolla con sucesivos lanzamientos.

     También podemos encontrar otros juegos basados en la habilidad de los participantes en los lanzamientos de diversos objetos. Uno de los más comunes es el que se ha llamado el “juego de las almendras”. Se define también como “ladrillejo”, “dedillo”, “chaza”, “pares y nones”, “rayuela”, o “tropa”. La denominación más común en El Bierzo, sin embargo, es la de las “carrillas”. Consiste en colocar en el suelo y en fila varios grupos de almendras, nueces o castañas, formando un triángulo sobre el cual se coloca otro fruto seco de los antes mencionados. Los participantes, desde una distancia aproximada de dos o tres metros, intentarán derribar la estructura. Aquél que lo consiga, obtendrá como premio los elementos derribados.

     En esta comarca se juega una variedad muy peculiar del escondite. Recibe el nombre de “A chafamí”. Prácticamente es similar al clásico juego que tomamos como referencia. Todos los participantes se esconden menos el que busca. Éste, mientras intenta localizar a sus compañeros, tiene que ir gritando “a chafamí”, a lo que los escondidos responderá “estamos aquí”. De esta forma, se orientaba al buscador, aunque habría que tener en cuenta que durante el juego se pueden admitir todo tipo de engaños que le desorienten.

Manzana Reineta del Bierzo