Leproim (León)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo
La Cueva del Túnel (Valdevimbre)

Fiestas / Tradiciones

FIESTAS.     La cantidad, variedad y calidad de las fiestas de esta comarca hace que un breve resumen se quede corto a la hora de explicar su riqueza cultural. Son muy numerosas y de diversos tipos, desde las patronales hasta las estrictamente culturales, pasando por aquellas donde se celebran los excelentes productos que proporciona el agro berciano, a aquellas que implican un claro origen pagano. En todas ellas podríamos destacar sus numerosos aspectos lúdicos que, aparte de los valores culturales y tradicionales que puedan transmitir, hacen que sea rentable acercarse a conocer las diferentes festividades bercianas. A continuación, pasamos a exponer algunas de las más peculiares fiestas de El Bierzo.

     En El Bierzo, muchas de las fiestas no sacras están en relación con los productos alimenticios propios de la comarca, hecho que se repite con frecuencia en otras comarcas leonesas, ya que aparte del motivo festivo, proporciona una excelente publicidad a sus productos. Son de merecida fama los “magostos” o los actos celebrados en torno al botillo en Bembibre. La del “magosto” es de gran importancia en la comarca, convirtiéndose en un hecho casi ritual a principios de noviembre, en las que se asan las castañas. A la vez que se asan las castañas, se realiza una “queimada”, en la cual se bebe orujo de la tierra, con una alta graduación etílica.

     En Ponferrada se celebra una fiesta de carácter conmemorativo que en los últimos tiempos ha ido adquiriendo un gran auge. Se trata de la “Noche Templaria”. Para escoger la noche en la que se centrarán los actos festivos, se toma como referencia la primera luna llena de verano. El acto principal consiste en la representación de un acontecimiento fantástico medieval, aprovechando el marco que ofrece el Castillo de los Templarios.

     En otros casos, se celebran fiestas de nueva factura, como pueden ser las de los turistas. Por ejemplo, la celebrada en Fabero los últimos días de julio o primeros de agosto, en homenaje a los visitantes. Pero también pueden revestir un acento cultural muy marcado, como ocurre con el caso de la “Fiesta de la Poesía”. Se celebra en Villafranca del Bierzo, el tercer domingo de mayo, donde se reúnen, en el jardín Alameda, numerosos poetas y literatos de toda España para leer sus obras. Entre estos, se elige al ganador del certamen que anualmente se convoca.

     De origen pagano, pero con una gran tradición entre las gentes bercianas, es la celebración de “los mayos”. Durante estas fiestas, se tala un árbol, siempre y cuando destaque por ser esbelto. Se le quitan todas las ramas excepto las de la parte superior y se planta en la plaza del pueblo, o sino en el lugar más destacado del mismo. Este ritual es llevado a cabo por los mozos del pueblo. Según los estudios de diversos antropólogos, se trata de una ceremonia que deriva de un posible rito de fecundidad por el que se invocaba a los espíritus de la vegetación. El más famoso es el de Villafranca del Bierzo, celebrado el primer día de mayo. Durante la misma, los jóvenes del pueblo se disfrazan simulando ser los espíritus de la naturaleza y recorren las calles pidiendo aguinaldo. Durante este trayecto, numerosas veces se tiran al suelo y vuelven a levantarse, simbolizando el renacer de la naturaleza.

     Una de las grandes fiestas religiosas en la comarca tiene que ver con la celebración de la Pascua en la localidad de Cacabelos. En el lunes de Pascua se abre un ciclo de rogativas de primavera con una fiesta local. En la misma, se celebra una romería en honor a la patrona de la localidad, Nuestra Señora de la Quinta Angustia. La Virgen sale en procesión y después la gente acude a la feria a degustar el plato típico de esta festividad, el pulpo.

     En otros casos, las fiestas se ponen en relación con las celebraciones patronales de cada pueblo berciano. En Fabero, se celebra San Blas, uno de los patrones, aunque por ser en Febrero, no es de las más animadas, ya que en la principal fiesta del lugar se rinde homenaje al Corpus Christi. Fruto de la tradición minera, nace la fiesta de Santa Bárbara que ha tenido un gran auge hasta nuestros días.

     Otras fiestas religiosas de interés que podríamos citar son las del Cristo de la Esperanza de Villafranca del Bierzo, donde se une lo sacro y lo profano, o la de la Virgen de las Angustias en Molinaseca durante el 15 de agosto, que se acompaña con la tradicional fiesta del agua del 17, en la que se inunda la Calle Real.

     La patrona de El Bierzo es la Virgen de la Encina, en cuyo homenaje se celebran una de las festividades más importantes de la comarca en su capital, Ponferrada, tomando como día principal el 8 de septiembre. En ella se rememora el hallazgo por parte de los templarios de la imagen de la Virgen en un tronco de encina cuando talaban árboles para mejorar las defensas de su fortaleza. Con este motivo, se celebra una procesión por las calles del casco antiguo de la ciudad hasta la basílica de la Virgen. Una vez que se está ante Ella, cada año un municipio de El Bierzo realiza una ofrenda a sus pies consistente en productos típicos de la tierra.

     La Semana Santa ponferradina ha sido declarada de Interés Turístico Regional, aunque se deba más a la riqueza artística de los pasos de procesión que se exhiben en sus calles durante estos días que a la peculiaridad de los actos en que se centra.

     Los mercados de la comarca son de una importancia fundamental ya que, aunque hayan perdido parte de su importancia en la vertebración de la economía berciana, aun son un destacable centro de reunión de comerciantes y compradores donde se realizan todo tipo de operaciones. Entre los principales mercados, debemos mencionar el de Bembibre, celebrado todos los jueves del año, o el de Cacabelos, los días 9 y 26 de cada mes, o el más frecuente de Ponferrada, todos los sábados y miércoles del año. El moderno aspecto y la pujante economía de Ponferrada han provocado que el mercado de esta ciudad se convierta en el verdadero centro de la actividad comercial de la comarca, por lo que los otros mercados celebrados en El Bierzo han perdido cierto dinamismo frente al ponferradino.

     Las ferias de ganado en algunas localidades bercianas son importantes focos de reunión y de acuerdos comerciales sobre estos bienes, como los de Camponaraya los días 8 y 25 de cada mes, o los de Cacabelos, celebrados en determinados días según el tipo de ganado: El día 1 de mayo, caballar y equino; los días 28, 29 y 30 de septiembre, coincidiendo con la festividad de San Miguel, equino; y los días 9 y 26 de cada mes, a la vez que el mercado, porcino. Durante la celebración de estas ferias, todos los ganaderos bercianos exponen sus mejores reses. Al hecho puramente expositivo o comercial, habría que añadir los actos que se celebran con motivo de la feria y que tienen un carácter más lúdico.

TRADICIONES.         Esta comarca, llena de misterio, ha sabido conservar con gran fuerza toda su tradición oral. Este mantenimiento de las tradiciones, junto con el halo de misterio que envuelve estos territorios, ha hecho que sea El Bierzo una tierra llena de leyendas de gran belleza, de tradiciones antiquísimas y de numerosas supersticiones que se mantienen con vigencia, incrementado el fantástico acervo cultural berciano.

     En la actualidad, en toda la comarca existe un movimiento que pretende la imposición de la lengua gallega. El Bierzo se trata de un territorio donde existe un vivo sentimiento a favor de la imposición de este idioma. Lo cierto es que predomina el gallego. Es verdad que estas tierras pueden incluirse dentro de la zona que estaría ocupada, lingüísticamente, por la variedad occidental del astur – leonés, pero la actualidad es otra. Ya en las escuelas se enseña el gallego, aunque, quizá, el auténtico gallego de El Bierzo, muestre evidentes influencias de este antiguo astur – leonés, lo que generaría una forma propia de habla.

     En cuanto a las manifestaciones literarias, éstas son de una cantidad ingente. Nos referiremos a las manifestaciones literarias populares, muchas de ellas cargadas de gran espontaneidad. En varias localidades bercianas son numerosas las coplas que se componen con la intención de ensalzar las mejores cualidades de estos pueblos y villas, siendo recitadas y cantadas con motivo de los días festivos principalmente. De la misma forma, existe un amplio cancionero compuesto por gran cantidad de himnos entonados en honor de Vírgenes y Santos. Dentro de este tipo de cancionero, podríamos referirnos, por su especial importancia, originalidad y por haberse conservado casi intacto desde su creación, a los himnos compuestos en honor de San Genadio, en la localidad de Peñalba.

     Pero el baile es otra de las principales manifestaciones de la cultura popular berciana y su estudio permite observar las múltiples influencias, muchas de fuera de la provincia, que han tomado los bercianos para crear sus propias danzas. Uno de los bailes más practicados en todo El Bierzo es la dulzaina, consistente en una danza de parejas o de un hombre con varias mujeres. En este último caso, el hombre ha de ocupar el lugar central de un corro, mientras las mujeres se desplazarán bailando alrededor de él. Propio de la comarca, aunque también se practique en zonas del norte de León, es la bolera, un baile “agarrado” y lento. Consiste en continuos cambios de pareja, aunque siempre uno de los danzantes ha de quedar sin pareja. Por influencias gallegas, también se baila la muñeira, aunque es, más bien, un baile secundario que se interpreta con tamboril y flauta de tres agujeros. A estos, más propios de estas tierras, habría que sumar más danzas que son más generales en toda la provincia leonesa, como las jotas, con sus diferentes puntos o pasos, y las danzas de paloteo.

     Las tradiciones se han sabido mantener con fuerza en toda la comarca y muchas de ellas todavía son puestas en práctica, de la misma forma que son cuantiosas las supersticiones que todavía hoy tienen los habitantes de El Bierzo, sobre todo en aquellas localidades en las que las comunicaciones son difíciles y han estado marcadas por el aislamiento.

     Algunas de estas tradiciones habría que ponerlas en relación con el Camino de Santiago, camino mítico y lleno de leyendas que cruza estas tierras. Nada más entrar en la comarca de El Bierzo, nos encontramos con  la Cruz del Ferro. Es normal que el peregrino en camino hacia Santiago de Compostela, cuando se encuentra ante esta cruz, arroje piedras. De esta forma, se puede ver un inmenso montón de piedras coronado por la cruz. Al parecer, esta tradición puede tener su origen en un culto al dios romano Mercurio, protector de los caminantes, según han indicado algunos investigadores.

     Otras tradiciones tienen un acentuado carácter lúdico o festivo. Si atendemos a determinadas prácticas realizadas, aún hoy, en el valle del Oza, podríamos hablar del “ramo”. El ramo es una gran bola de lana blanca. Esta bola se coloca sobre un carro que debe ser introducido en la iglesia. Delante y detrás del carro va una pequeña comitiva de mozas de la localidad. El carro deberá avanzar desde el ábside de poniente hasta el presbiterio, de manera que a cada paso que avance, las mozas interpretarán una serie de coplas de su propia invención. El acto concluye con la subasta pública de este ramo entre los asistentes a esta celebración.

     Otra serie de estos elementos entronca directamente con antiguas prácticas que nos llevaría a realizar algún comentario sobre formas de medicina tradicional de El Bierzo. Si nos acercamos a Peñalba, encontraremos una fuente que llaman Fuente Fría. Según los lugareños, el agua que mana de esta fuente, que nace en el Valle del Silencio, cura las infecciones de las heridas. Pero existe en la misma localidad otra curiosa costumbre relacionada con los sanamientos, aun más peculiar. Estamos hablando del paño de Santa Escolástica.  Se trataría de un lienzo que se bendice en la fiesta de la Santa. Una vez que se ha bendecido, este paño puede aplicarse sobre las heridas o las zonas doloridas del paciente, asegurándose que calma el dolor de cuantos prueban sus efectos. El único requisito exigido, aparte de bendecir el paño, es que se preserve de la luz hasta el mismo momento de su aplicación.

     Se ha recogido una leyenda en Peñalba de gran belleza. Según cuenta la tradición, las aguas del río Capreda bajaban envenenadas. Ningún ser vivo podía beber de ellas, excepto el alicornio, que era inmune. Un día, este animal fantástico murió y todos los vecinos se apresuraron a coger un trozo. En Peñalba se conserva un cuerno del alicornio que se utiliza como antídoto para evitar cualquier tipo de envenenamiento. Hay que sumergir el cuerno en un recipiente con agua, hacer la señal de la cruz un número impar de veces y remover la mezcla para después beberla.

     Una de las zonas de El Bierzo más rica en cuanto a supersticiones que, en cierta medida, aún se mantienen entre sus habitantes, es el valle del Oza. Este es uno de los lugares donde más supersticiones han recogido los etnógrafos y los investigadores de la cultura popular. Es costumbre que los habitantes de este valle, durante el Domingo de Ramos, lleven ramos de laurel para que sean bendecidos. Si se echan estos ramos de laurel bendecidos al fuego, sirven para prevenir las tormentas que puedan avecinarse o calmar aquellas que ya se estén produciendo. Otra superstición se pone en práctica durante la Noche de San Juan. Según comenta el saber popular en este valle, durante esta noche es muy conveniente sacar las vacas a dormir al fresco, ya que de esta manera se aseguran que tendrán muy buena salud y que producirán una gran cantidad de leche de una calidad superior. También podemos hacer referencia a la campana de Santa Bárbara. Esta campana se saca de la iglesia y se sitúa en la puerta, siempre boca arriba, de manera que así se evita que se produzcan granizadas que arruinen las cosechas. En algunos casos, esta campana puede ser sustituida por un hacha con el filo hacia arriba.

     Las leyendas de tipo mariano son muy variadas. Por ser una de las imágenes más veneradas en la comarca, empezaremos citando la de la Virgen de la Encina. Según se dice, la imagen llegó desde Tierra Santa hasta la Catedral de Astorga. Las continuas incursiones musulmanas aconsejaron esconderla, pero finalmente la imagen se perdió. Permaneció oculta y desaparecida hasta que, en 1200, los caballeros templarios la descubrieron en el hueco de una encina cerca de Ponferrada, momento en que se inicia su devoción. Pero existe también más variedad de leyendas atendiendo a su tema.

     En algunos casos, nos hablan de tiempos remotos o de la presencia romana. En Villanueva de la Valdueza existe un lugar llamado Campo de las Danzas que, según la tradición, era el lugar donde los astures bailaban sus danzas y celebraban sus ritos de fecundidad. Pero la leyenda más importante es la del Lago Carucedo. Es un lago artificial formado por las aguas traídas por los canales del Teleno y del Oza construidos para explotar las minas auríferas de Las Medulas. Según la leyenda, este lago lo formó la ninfa Caricia, amante del general romano Tito Carisio. Esta ninfa fue burlada y despreciada por el romano, y a partir de sus lagrimas se formó el lago.

     Otras leyendas hacen referencia a los primeros pasos del cristianismo en estas tierras. Se comenta, por ejemplo, que la ermita de Ruitelán cobija la entrada de una cueva en la que habría pasado sus últimos días San Froilán a finales del siglo IX. Más famosa es la leyenda de la sierpe de Castro Rupiano, en los montes de Valdueza. Al pie de este castro vivía en una cueva llena de tesoros una gran serpiente que devoraba hombres y ganados. San Fructuoso envenenó al monstruo con una gran hogaza de pan, amasada con jugo de tejo, apio y otras plantas venenosas. Luego, la remató clavándole en el ojo una estaca de castaño incandescente que penetró hasta el cerebro. De esta manera, San Fructuoso libró a los habitantes de estas tierras de tan horrible animal.

     Por último, hay gran cantidad de leyendas sobre grandes tesoros escondidos que nadie ha encontrado. Una de las más famosas es la Cueva de la Mora, en Peñalba, sobre la ladera de Pico Cueto. Pero la lista de este tipo de leyendas sería interminable.

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Cueva Miñambres (Valdevimbre)