ARTE. La comarca muestra algunas de las más interesantes obras de arte de toda la provincia. Muchas veces, esta calidad artística se ve aumentada por el misterio que envuelve sus construcciones o sus esculturas. De esta forma, el arte berciano puede incluirse en un apartado propio dentro de la Historia del arte general, ya que generó soluciones autóctonas, tomando como modelo las grandes corrientes artísticas de cada momento. Describir todo el arte de la comarca sería una misión imposible, por lo que en este epígrafe citamos las muestras más relevantes.
Las primeras manifestaciones artísticas en la comarca se corresponden con las pinturas de Librán y de Peña Piñera (Sésamo), realizadas durante el Calcolítico o la Edad del Bronce. Se incluyen dentro de las características generales que definen el Arte Esquemático, ofreciendo tanto conjuntos como motivos aislados. Son representaciones antropomorfas, algunas de ellas muestran armas y adornos, zoomorfas y de figuras geométricas, utilizando como color prioritario los ocres. Otras evidencias prehistóricas que se conservan de la comarca son los denominados “ídolos”, de los cuales se conservan dos. Se trata de piedras ovaladas, más o menos planas, cuya superficie tiene decoraciones incisas y perforaciones en toba. Uno de estos es el llamado Ídolo de Villafranca y el otro el de Noceda, hoy en el Museo Arqueológico Nacional. Este punto nos sirve de enlace para relacionar las obras de origen romano, numerosas en El Bierzo. Las Medulas ofrecen una gran espectacularidad, resultado de los trabajos de extracción aurífera realizados por los romanos durante años, lo que transformó sustancialmente el paisaje.
El arte medieval se caracteriza por su fuerte mensaje religioso, ya que el poder lo ostenta la Iglesia, quien aprovechará las diferentes manifestaciones artísticas para difundir su mensaje y mantener su hegemonía social. Las primeras evidencias de este arte cristiano medieval las encontramos en el monasterio de San Pedro de Montes (Montes de Valdueza). Esta estructura ha sufrido múltiples transformaciones y ampliaciones posteriores. Algo parecido sucedió con el monasterio de Santa María de Carracedo que, aunque construido bajo el reinado de Ramiro II, en 990 aproximadamente, sufrió sucesivas transformaciones hasta su abandono definitivo en el siglo XIX. El influjo mozárabe ha dejado interesantes muestras de este arte en estas tierras. Al lado mismo de Ponferrada se encuentra Santo Tomás de las Ollas, levantada en el siglo X, aunque su portada, rematada en doble arco de medio punto, sea románica, con una decoración simple que nos remonta al siglo XII. Es una iglesia en la que destacan algunas de sus partes por su tremenda originalidad, como el doble anillo en el arco toral o el casquete de argamasa en la bóveda del presbiterio. El ábside se muestra al exterior rectangular y al interior ovalado, con nueve arcos ciegos de herradura que sostienen una rotonda abovedada con una base formada por un polígono irregular de once lados.
Las muestras de arte Románico berciano son de gran interés. Del siglo XI, la iglesia de Santa María de Vizbayo (Ponferrada), conserva algunas influencias mozárabes, como los arcos de herradura. Es una iglesia de una sola nave rectangular que presenta a sus pies una espadaña. La portada norte tiene dos arcos de medio punto y un tímpano plano. En este conjunto, destaca una pequeña ventana en el testero por ser única y algunos modillones con representaciones zoomorfas. La iglesia de San Esteban (Corullón) fue fundada por el obispo Osmundo en el año 1086 y, aunque fue reformada en el siglo XVII, conserva su torre y la portada original. La iglesia de San Miguel (Corullón) pertenece al mismo estilo, sin embargo, es del siglo XII. Destaca su portada de acceso meridional. Sobre ella se sitúan tres arcos ciegos sobre capiteles con representaciones animales, decoración escultórica de notable calidad, como la que ocupa algunos canecillos. Dentro del apartado de la arquitectura militar, el castillo de Cornatel fue levantado originalmente en el siglo XI, aunque en la actualidad se encuentra en ruinas. Posterior es el castillo de los Templarios de Ponferrada, ya que se empezó a levantar en el siglo XII y sufrió remodelaciones hasta el XVI. En la escultura románica del siglo XI, dentro de la iglesia de San Miguel (Corullón), destaca su Calvario de finales de este siglo. En la iglesia de San Esteban de Corullón se conserva un relieve de la “lapidación de San Esteban” con caracteres del siglo XI. Pero en la comarca podemos encontrar más imágenes románicas, como la del “Patrón Santiago” en el retablo de la iglesia de El Acebo, la de “San Juan” en la iglesia de San Martín en Salas de Barrios, y un “Cristo” en piedra de San Clemente de Valdueza.
La arquitectura religiosa gótica apenas ha dejado ejemplos en El Bierzo. Tan sólo la iglesia de San Francisco en Villafranca puede citarse, destacando su atesonado de gran calidad sobre su única nave, aunque se conserven influencias románicas. La transición del siglo XIV al XV nos vuelve a mostrar una obra de arquitectura militar, el castillo de Corullón, construido por la familia de los Valcárcel, aunque sólo se conserva una alta torre almenada. Las principales parte del castillo de los Templarios en la ciudad de Ponferrada pertenecen al siglo XV. Es un gran recinto poligonal con dobles y triples defensas y un gran patio bajo el albacar. Las primeras muestras escultóricas góticas las encontramos representadas en la “Virgen de la Edrada” en la portada de la iglesia de Cacabelos, del siglo XIII. De transición con el XIV es la “Virgen de Folibar” en San Esteban. Ya, de pleno siglo XIV, podemos citar el “Cristo Crucificado” en la ermita del Bendito Cristo (Villar), figura muy extraña de gran devoción popular. También en este periodo encontramos las primeras referencias de trabajos en orfebrería, como la cruz parroquial del siglo XIV del Santuario de la Virgen de la Encina, aunque procede de Santo Tomas de las Ollas.
Finalizada la Edad Media, nos adentramos en el Renacimiento, que en la comarca ha dejado buenas muestras artísticas. En la colegiata de Santa María de Villafranca (siglo XVI) predominan las formas platerescas aunque también del Gótico tardío. En el tercer cuarto del siglo XVI se concluye la iglesia de Santibáñez del Toral, en la que destaca su portada con arco de medio punto enmarcado por columnas con capiteles jónicos y rematada por dos angelotes en las esquinas. El santuario de la Virgen de la Encina en Ponferrada se construye en el siglo XVI, aunque se amplía hasta el XVIII. Muestra unas claras tendencias manieristas. En su planta de cruz latina se distingue un amplio crucero de brazos cortos y muy anchos. Destaca su torre de planta cuadrada que se va estrechando mientras asciende. Dentro del apartado de arquitectura civil, podemos hablar de la Torre del Reloj de Ponferrada, único resto de la antigua muralla, de planta rectangular y con tres cuerpos. También, aunque de finales del siglo XV y principios del XVI, se levanta el castillo de los marqueses de Villafranca. Es cuadrado, con cubos de planta circular en sus esquinas, disponiéndose las estancias palaciegas alrededor de un patio central interior. El retablo de la capilla de la Visitación puede considerarse una muestra de la transición de las formas góticas a las renacentistas. Fue creado en el siglo XV por Nicolás de Brujas y muestra seis lienzos de estilo italo – flamenco, con una escultura de la “Piedad” en el centro. De este mismo autor es el retablo central de la iglesia de San Martín (Salas de los Barrios), creado en 1557. De principios del XVI es el retablo del santuario de la Virgen de la Encina, hecho en madera policromada y perteneciente a la escuela de Gregorio Fernández.
Se conserva también gran cantidad de muestras artísticas barrocas. En 1606 comienza la construcción del convento de La Anunciada en Villafranca de un claro estilo italiano. La iglesia – colegio de San Nicolás (Villafranca), de tipo jesuístico, es del siglo XVII. La iglesia de Langre tiene una planta rectangular dividida en tres naves mediante pilares y arcos de medio punto. También destaca su cúpula sobre pechinas. De finales del siglo XVII es la iglesia de San Antonio de Ponferrada. En este momento, el siglo XVIII, se levanta el santuario de las Angustias en Cacabelos, con elementos barrocos, pero también neoclásicos, y dentro del cual destaca la pintura del “Niño Jesús jugando a las cartas”. De estos momentos son algunos de los mejores edificios civiles de El Bierzo. El Ayuntamiento de Ponferrada se inicia en 1693 y concluyen en 1705 sus obras. Se caracteriza por una estructura central flanqueada por dos torres que se rematan en una esbelta aguja de estilo Austria. A este ejemplo, aunque más tardío, podríamos sumar la Casa de los Escudos, del siglo XVIII, en la misma ciudad.
El retablo central de la Iglesia parroquial de San Nicolás en Molinaseca, obra de Pedro Losada Núñez, se concluye en 1674. Dentro de un estilo churrigueresco, podemos citar el retablo de la iglesia – colegio de San Nicolás, con influencias de la escuela de Gregorio Fernández o el retablo del altar del monasterio de San Pedro de Montes.
Una vez que hemos realizado este somero repaso al arte berciano, no podemos dejar de lado el gran número de museos que pueden visitarse en las localidades de la comarca: En Bembibre, el Museo Municipal Bierzo Alto, con objetos arqueológicos y etnográficos; el Museo Arqueológico de Cacabelos, con piezas prerromanas, romanas, medievales, modernas y etnográficas; en la misma localidad, el Museo del Vino, con utensilios relativos a la elaboración de vino; el Museo de Santa María de Carracedo, con piezas originales del monasterio; el Museo Etnográfico de La Ercina; el Museo Arqueológico y Etnográfico de Noceda del Bierzo; en Ponferrada, el Museo del Bierzo, con piezas desde la Prehistoria hasta nuestros días, situado en la antigua cárcel; El Museo de Ciencias Naturales de los Padres Paules en Villafranca del Bierzo, con todo tipo de animales, plantas...; y el Museo del Ferrocarril, con una muestra de locomotoras.
ARQUITECTURA TRADICIONAL. El condicionante geográfico de esta comarca va a ser fundamental ya que va a determinar en gran manera las características de las construcciones bercianas. Desde los materiales empleados a las técnicas constructivas, se entienden en relación con la orografía del terreno y por ser una comarca situada en una olla tectónica que condiciona un cierto microclima. De esta manera, aunque podamos inscribir esta arquitectura, en términos generales, dentro de un supertipo que incluiría a toda la montaña leonesa con un fuerte influjo gallego, se observan ciertas cualidades que permiten diferenciarla creando un tipo propio con toda la razón de ser.
VIVIENDA. En cuanto a los materiales empleados, las casas bercianas tienen muros de piedra formados por esquistos pizarrosos de un tamaño más bien pequeño. Estas piedras a veces están asentadas con barro, aunque no son raras las ocasiones en que aparecen enfoscados. Los forjados de las plantas se hacen con madera de “carballo” o de castaño, que se utiliza de la misma manera para la armadura de la cubierta y los dinteles y jambas de ventanas y puertas respectivamente, o para los interiores. La cubierta más común está compuesta por pizarras.
La casa más común es la de corredor, orientado al sur y desarrollado a lo largo de toda la fachada principal, con escalera exterior o “patín”. En algunos casos, la fachada principal puede estar protegida por la prolongación de los muros de los costados. Este corredor, denominado también “solana” o “galería”, suele estar cubierto por tejaroces propios o por amplios aleros formados por la prolongación de los pares de la cubierta. Otro elemento característico es la chimenea de hogar bajo y amplia campana que cobija todo el ámbito de la cocina. Los remates de estas chimeneas suelen estar revestidos con lajas de pizarra al exterior.
Suelen ser de dos plantas, de manera que las cuadras se sitúan en la inferior, mientras que la vivienda en la superior, aprovechando el calor de los animales. En esta planta superior, aparte de dormitorios, podemos encontrar la cocina y el horno, que sobresale al exterior. En las zonas vinícolas de la comarca, junto a estas cuadras en la planta baja, podemos encontrarnos con una bodega, e incluso, con un lagar, pero siempre aislados para evitar el contacto con los animales. En cuanto a los vanos, es el clima el que condiciona que más bien sean escasos.
Podemos distinguir dos tipos de casa según su situación. En las zonas altas, las casas son más sencillas, por lo general de una planta y con cubiertas vegetales sustituidas ahora por pizarras, con una distribución similar a la de las pallozas de Los Ancares. Por otra parte, en las zonas más bajas de los valles la complejidad aumenta, centrándose la casa en torno a un patio al que dan todas las dependencias. No es extraño encontrar, sobre todo en las riberas de los valles, que aparezcan en algunos elementos de la vivienda adobes o tapiales.
ARQUITECTURA AUXILIAR. En muchos casos aparecen exentas de las zonas de habitación bodegas y lagares, conformando estructuras propias. En estas circunstancias, serían edificaciones de una sola planta con ventanos a la que se accede a través de un portón.
Los hórreos son una estructura de madera, llamada caja, que se elevan sobre pies derechos para mantener a salvo el grano de roedores u otros animales. De esta manera, su estructura desde la base a la cubierta es la siguiente. En primer lugar nos encontraríamos con los pies que sustentan toda la estructura, de forma troncopiramidal, ya sean de madera o de piedra. En el caso de ser de madera, se protegen de la degradación que supondría el continuo contacto con el terreno mediante una losa de piedra sobre la que se apoyan. A su vez, la estructura de madera, la caja, se apoya en unas vigas que forman el armazón de base, que no se sitúan directamente sobre los pies. Entre los pies y el armazón, hay una losa, redondeada o cuadrangular, que impide el acceso a la caja de los roedores.
La caja se suele construir a base de madera dispuesta en tablones verticales, ensamblados tradicionalmente a base de espigos y escopladuras. A veces, para descargar el enorme peso de la cubierta se utilizan “tornapuntas”, unos refuerzos que abrazan las esquinas de la caja y que transmiten el peso de la techumbre directamente a las vigas del armazón. En cuanto a su interior, pueden encontrarse divisiones, de manera que cada estancia albergaría un determinado producto. Para su acceso, se dispone una escalera de piedra como la forma más habitual que no llega al vano de la entrada para evitar el paso de los animales.
Una de las características que definen al hórreo berciano es el material empleado. De esta manera, mientras en otras comarcas se emplea madera de roble, en El Bierzo nos encontramos con la madera de castaño. En la cubierta, encontramos otra característica diferenciadora pero compartida en Laciana, ya que se emplea como material constructivo la pizarra, a diferencia de otras zonas donde nos encontramos con cubiertas vegetales o de teja.
El tipo de hórreo que se encuentra en El Bierzo es el llamado asturiano, caracterizado por una planta cuadrangular o más o menos rectangular, que se apoya sobre cuatro o seis pies. La cubierta, al igual que la de hórreos de otras comarcas, es, de manera casi generalizada, a cuatro aguas.
También podemos encontrar algunos ejemplos de palomares conservados en la comarca de El Bierzo. Sin embargo, aun disponiendo de las características generales que definen a este tipo de construcción auxiliar, podemos afirmar que los casos existentes en la comarca no llegan a adquirir la acusada personalidad de los de otras comarcas, como Tierra de Campos.
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