La Cueva del Túnel (Valdevimbre)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo
Leproim (León)

Historia

      Hablar de la Historia de Babia implica hacer necesaria referencia al desarrollo de su principal actividad económica: La ganadería. Hasta tiempos recientes, estas tierras han vivido por y para la ganadería, convirtiéndose en el factor fundamental de su desarrollo en todos los ámbitos de la vida comarcal. La actual crisis del sector obliga a buscar nuevos cauces que permitan un desarrollo sostenible, que compagine modernidad y respeto a la tradición cultural y natural.

    Se accede a la comarca desde León a través de la C – 623, o desde Asturias por la A – 63. Desde el sur, partiendo de La Omaña, por el puerto de los Bayos, y desde Laciana por la C – 631. Entre algunos de sus pueblos más importantes podemos citar: San Emiliano, Cabrillanes, Vega de Caballeros, Quintanilla de Babia...

    Babia se encuentra en el noroeste de León. Limita al norte con Asturias, y al oeste con Laciana. Linda al sur con la Omaña y al este con la Montaña. Está compuesta básicamente por el valle del río Torrestío, afluente del río Luna. La nieve siempre ha sido, con alguna excepción, la protagonista de los inviernos babianos, duros y largos, con heladas frecuentes, mientras que los veranos son cortos, calurosos y secos.

    Las primeras referencias en las que aparece documentado el término Babia se remontan a la Edad Media. En 1169, en un documento de Fernando II, se hace mención de  la comarca de Vaabia aunque, poco después, cuando este mismo monarca redacta el Fuero de Lago en 1186, utiliza el nombre de Vadabia. Ya será en momentos posteriores, concretamente en 1270, cuando Alfonso X en su Carta Puebla utiliza ya el topónimo con el que se conoce en la actualidad a esta región, Babia.

    Las primeras evidencias de presencia humana en Babia son relativamente tempranas. Los restos más antiguos nos llevan hasta el Calcolítico así como a la localización de numerosos túmulos, lo que nos daría una fecha muy aproximativa de en torno al 6000 a. de C. Posteriormente, se localizan elementos correspondientes a la Edad del Bronce, así como algunos hallazgos metálicos de periodos finales de esta etapa prehistórica en Torre de Babia. Son abundantes las pruebas de existencia de castros de época prerromana que nos indican un poblamiento durante la Edad del Hierro. Por lo general, los asentamientos se sitúan en ríos o cercanos a yacimientos mineros, en zonas altas que facilitaban la defensa natural. En cuanto a su subsistencia, estamos ante pueblos eminentemente agrícolas y ganaderos, aunque la presencia de yacimientos mineros nos indica la importancia de la actividad extractiva, no siendo desconocida la orfebrería.

    La ocupación de la zona por los romanos, ocurrida a finales del siglo I a. de C. se encuentra en estrecha relación con las Guerras Cántabras. Es en Babia donde encontramos el famoso y mítico monte Vindius, sagrado monte de la resistencia de los astures contra los romanos, situado entre los picos Ubiña y Venta. Fuera de toda interpretación que pueda darse sobre el episodio histórico de la conquista del norte peninsular, lo cierto es que la presencia romana en Babia se justifica con el hallazgo de numerosos elementos en los castros que nos remiten a la cultura latina.

    Las estructuras económicas y sociales durante el periodo de dominación romana apenas se vieron afectadas, ya que en la zona siguió perviviendo una economía basada en la agricultura, pero sobre todo en la ganadería, e incluso, en la extracción de mineral como había ocurrido en momentos anteriores. Por lo tanto, socialmente la situación debió mantenerse prácticamente inalterable, con una población que en su mayoría se dedicaría a las actividades ganaderas y que practicaría una agricultura de autoconsumo.

    El periodo de transición desde la época antigua a la medieval supone un vacío en las fuentes documentales y, por lo tanto, apenas podemos tener datos sobre la presencia de pobladores visigodos en la zona. Sí podemos afirmar que debió ser territorio de escaramuzas en los primeros tiempos de la reconquista entre musulmanes y cristianos de los reinos del norte, ya que al sur del puerto de Ventana lucharon las tropas de Hixem I y Alfonso II, rey de Asturias, quien fue derrotado y tuvo que refugiarse en territorios asturianos. Los restos materiales medievales en esta comarca son numerosos, ya que abundan por toda la zona los restos de torres que protegían los caminos de acceso hacia los puertos que comunicaban con Asturias.

    La economía medieval va a estar sustentada fundamentalmente por una ganadería básicamente extensiva y trashumante. La mayoría de los hombres de estas tierras serían pastores que durante largos periodos de tiempo se ausentarían de sus hogares bajando con los ganados de los condes de Luna. Durante estos periodos de ausencia, la mujer se convertiría en el pilar central del núcleo familiar, desarrollando una pequeña agricultura de autoconsumo y encargándose de todo lo relativo en cuanto al bienestar de la familia.

     Las tierras y los ganados pertenecían a los Quiñones, quienes las arrendaban a los habitantes de Babia. Durante principios del siglo XVI, están documentados numerosos abusos por parte de esta nobleza, lo que se traduce en una fuerte conflictividad social. Este hecho entroncaría con el comienzo de la llamada Edad Moderna, ya que los conflictos sociales que surgen no son más que el resultado del enfrentamiento que se había desarrollado entre nobleza y la monarquía de los Reyes Católicos, que pretendía aumentar su poder a costa del de los nobles.

     El siglo XVI, igualmente, está caracterizado por una fuerte expansión demográfica que se traduce, y volvemos a referirnos a lo comentado en el párrafo anterior, en una intensa lucha por el espacio. Esta lucha se cristaliza en el enfrentamiento entre agricultores y ganaderos. Los primeros ocupan numerosas zonas de pasto para dedicarlas al cultivo, mientras que los segundos se ven obligados a cercar las tierras con el fin de asegurarlas para sus ganados.

     La propiedad particular de la tierra era mínima y las mayores riquezas estaban generadas por los pastos comunes que se arrendaban a determinadas ganaderías. La agricultura que se practicaba era de subsistencia. Asistimos a una división sexual del trabajo, con los hombres dedicados a la ganadería y a la trashumancia, que les llevaba durante ocho meses al año fuera de su casa, mientras que las mujeres se encargaban de la hacienda en ausencia de sus maridos. La importancia de la ganadería lanar en Babia es muy destacable, aunque entra en crisis a partir del siglo XVII cuando en Suecia se empieza a producir lana, competencia que la región no será capaz de afrontar.

     Socialmente, la mayoría de la población se dedicaba a las tareas campesinas, ya sean agrícolas o ganaderas. La ganadería es de gran importancia en la zona, pero parece quedar claro que hay un enfrentamiento entre estos dos sectores de la población como ya hemos comentado. La mayoría de los vecinos pertenecían al estado noble, lo que les permitiría la exención de impuestos. La Iglesia dispondría de un gran poder en toda la zona, ordenando todo el ciclo festivo de la comarca sobre la base de las fiestas religiosas.

     La transición hacia la Edad Contemporánea y la desaparición del Antiguo Régimen en Babia apenas es destacable. Como ya habíamos comentado, ya incluso durante los siglos XVII y XVIII los Quiñones poco a poco habían ido arrendando sus tierras y sus rebaños en régimen de aparcería, a la vez que su poder iba decayendo.

     Los siglos XIX y XX en Babia se van a caracterizar por la modernización de las estructuras agropecuarias, con un notable cambio en las técnicas de trabajo y en las propias actitudes mentales, lo que se va a traducir en una mejora del novel de vida y cultural de toda la comarca. Antes se trataba de una economía autosuficiente, pero a partir de los años 60 del siglo XX la producción se va a orientar hacia el mercado centrándose en los productos más rentables. La familia ya no se constituye como una unidad económica y la mecanización del trabajo eleva la productividad. La economía de Babia se especializa en el ganado, sobre todo en las últimas décadas del siglo XX, a la vez que se introducen nuevas razas. Aun así, las posibilidades de supervivencia son mínimas, ya que los pequeños propietarios de la zona no pueden hacer frente a una fuerte competitividad generada por las grandes empresas y la introducción de España en la Unión Europea con todas sus disposiciones sobre los asuntos de producción ganadera.

     Estas escasas posibilidades de supervivencia de una pequeña economía basada en la ganadería han sido un aliciente más que ha acelerado de forma vertiginosa el proceso de emigración que vive la comarca en los últimos tiempos. Ni siquiera la minería, que llegó a adquirir alguna importancia, pudo frenar este proceso, menos aún cuando este sector ha entrado en una crisis insalvable. Aun así, esta comarca se ha convertido en un punto interesante de inversión en infraestructuras que atraigan personas hacia el turismo rural, lo que puede convertirse en un destacado revulsivo.

Leproim (León)
Cueva Miñambres (Valdevimbre)
La cueva del tunel (Valdevimbre)
Manzana Reineta del Bierzo