FIESTAS. Siempre que nos refiramos a esta comarca hemos de tener en cuenta su especial situación geográfica. Se encuentra alejada de todos los centros de toma de decisiones, de todos los centros administrativos que rigen la vida social y económica de los leoneses. Debido a esta razón, Los Ancares
Fiesta religiosa en Tejeira / Imagen Mas |
siempre se han mantenido en un aparte respecto a otras comarcas leonesas. Este ha sido uno de los motivos que ha favorecido que esta comarca todavía mantenga a flor de piel sus diferentes tradiciones. Los ancareses han sabido celebrar por todo lo alto sus fiestas, ya sean religiosas o profanas, pero siempre con un marcado acento propio que les ha apartado de la religiosidad oficial que trataba de marcar las pautas de estos festejos. Por esto, la fiesta en Los Ancares es un buen campo de estudio para analizar ancestrales tradiciones.
Las fiestas patronales son las que más se conservan en Los Ancares, ya que cada pueblo disponía de su propio patrón al que rendir homenaje. En este apartado destacaremos por su especial importancia las fiestas en honor de la Virgen de Santa María Magdalena, patrona de los ancareses, que se celebra el último domingo de julio. Los principales actos para festejar a esta Virgen tienen lugar en Tejedo, donde se suceden tres días de fiesta, con misas, procesiones, pasacalles, orquestas y distintas atracciones. El 16 de agosto la fiesta se centra en Vega de Valcarcel, dedicada a su patrón San Roque. Durante esta celebración, también podríamos asistir a una misa, a una procesión y a un gran baile en el que se unen todos los vecinos.
El Carnaval encuentra su sitio entre las celebraciones ancaresas que salpican los días del ciclo anual. En este caso, los actos festivos encuentran claras relaciones con los celebrados en otras comarcas, como la Zafarronada de La Omaña o los guirrios de distintos pueblos parameses. En Los Ancares, los Carnavales se celebran en una fiesta que ha recibido el tradicional nombre de “Los Maranfallos”. Durante las fechas de Carnaval, numerosos pueblos de la comarca se ven recorridos por curiosos personajes que se convierten en protagonistas de estos festejos. Son los “maranfallos”. Algunos de los mozos de los pueblos de Los Ancares visten en estos días curiosos ropajes, denominados de “destrozo”. De esta forma, se camuflan con viejas ropas y desfilan por las distintas calles de la localidad, desfile que acompañan arrojando ceniza a los transeúntes y curiosos de tan peculiar procesión, especialmente a los mirones y, como no, a las mozas. Al parecer, su origen habría que buscarlo en alguna antigua celebración pagana puesta en relación con ritos de la fecundidad. Esta fiesta y modo de celebración es muy típica de Burbia.
Gentes del campo de Ancares / Imagen Mas |
En otros puntos de Los Ancares, el principal acto que celebra los Carnavales consiste en el desfile, igualmente, de hombres por las calles de los pueblos. En este caso, se disfrazan con ramajes que llegan a cubrir totalmente su cuerpo. Mientras recorren las calles, restriegan estas ramas contra los muros de las casas. Al parecer, a decir de algunos etnólogos que han estudiado estas fiestas, de nuevo habría que ponerlo en relación con algún antiguo rito de fecundidad. En Burbia, los “maranfallos” antes citados, a veces, son acompañados por estos personajes que visten esta cobertura vegetal.
En relación con los productos alimenticios, su elaboración o recolección se han convertido en auténticos motivos de fiestas que reúnen a los vecinos de los pueblos ancareses. Nos estamos refiriendo, por una parte, a los “magostos” de primeros de noviembre. Se trata de un arcaico ritual cuyo momento central consiste en la hoguera y el asado de castañas, acompañado por la degustación de orujo de producción casera. Por otra, la matanza del cerdo, en el mismo mes, que, de nuevo, supone un punto y momento de encuentro de los ancareses.
También podemos encontrar otras fiestas de claro origen pagano. Quizá, el aislamiento tradicional de la comarca que durante largos años mantuvo a sus habitantes más o menos alejados de las formas modernas, ha permitido que se mantengan vivas ricas costumbres y tradiciones. La mayoría de estas fiestas de origen precristiano se ponen en relación con un antiguo culto al fuego. La actuación evangelizadora pretendió en su momento cristianizar dichas fiestas, por lo que no es raro que se hayan visto solapadas por manifestaciones festivas de tipo sacro. Así, lugares donde tenían lugar los actos que marcaban este tipo de festejos, hoy son el centro donde se han erigido destacadas ermitas dedicadas al culto cristiano. Por ello, todavía se celebran algunas romerías que bajo su aspecto exterior de fiesta devota, denotan su origen pagano.
En cuanto a las fiestas de carácter religioso, una de las más devotas es la protagonizada por los habitantes de Chano y de Peranzanes. En este caso, esta devoción encuentra su mejor forma de expresión a través de la romería. Durante la misma, los habitantes de Chano llevan en procesión una imagen de la Virgen de La Asunción hasta Trascastro. Al mismo tiempo, sale una nueva procesión desde Peranzanes con el mismo destino, pero esta vez portando una imagen de Santa Eufemia. Todo el recorrido de ambas comitivas se acompaña constantemente de bailes ejecutados por los portadores de las imágenes y sus acompañantes. Una vez que llegan a Trascastro, sitúan ambas imágenes a los lados de la figura de la Virgen patrona de dicho lugar. Esto marca el comienzo de las celebraciones en las que se suceden los bailes folclóricos, las danzas y los actos religiosos. La romería se da por concluida cuando al día siguiente ambas imágenes son retiradas del Santuario de Trascastro y son retornadas a su lugar de origen.
La economía de Los Ancares no se ha caracterizado por su especial dinamismo. El aislamiento comarcal, propiciado por la geografía, por la difícil orografía en que se encuadra la comarca, no ha permitido el desarrollo de una importante actividad comercial. Esto supone que apenas podamos referirnos a mercados celebrados en los pueblos ancareses que revistan una especial importancia, ni por su aportación a la economía local, ni por aparejar aspectos lúdicos y de divertimento. En todo caso, centro de la vida ancaresa, Vega de Espinareda, celebra los días 1 y 15 de cada mes durante todo el año, una feria ganadera. Se denomina tradicionalmente Gran Feria de El Espino. Quizá no alcance las expectativas en cuanto al fondo económico de otras ferias, como, por ejemplo, las celebradas en la vecina comarca de El Bierzo. Pero sí mantiene una cierta importancia dentro de Los Ancares, mostrando todo lo relacionado con la ganadería en la comarca.
TRADICIONES. Siempre que hacemos referencia a algún aspecto de Los Ancares, ya sea su Historia, su artesanía, sus juegos y fiestas tradicionales, sea cuál sea, siempre hemos de referirnos necesariamente al aislamiento tradicional que vivió la comarca. Con una difícil situación geográfica, los accesos a estas tierras siempre han sido extremadamente complicados. Así, las influencias que llegaban desde el exterior tardaban aún más en alcanzar a las localidades de Los Ancares. Este fue el factor principal que permitió que sus habitantes conservasen casi intactas sus diferentes tradiciones y costumbres, sin apenas haber sido perturbadas por influencias foráneas o modernizantes. Pero su estudio ofrece una complicación derivada de este mismo aislamiento, y es que todos estos aspectos culturales apenas han sido documentados. La actual situación de Los Ancares ha evolucionado desde estas premisas y, hoy en día, toda esta cultura popular puede desaparecer en el olvido, por lo que su documentación es indispensable para asegurar su pervivencia y su transmisión a las generaciones futuras.
La forma de hablar de estas tierras ha permanecida como una de las más intactas de las que han sobrevivido en León ante el empuje del castellano como lengua oficial, hecho que se entiende atendiendo a las características geográficas y orográficas de estos terrenos que propician el aislamiento respecto a otras comarcas más desarrolladas. Este hecho ha conllevado que muchos investigadores consideren el habla de Los Ancares como la forma más primitiva del antiguo leonés que se ha conservado hasta tiempos recientes, no muy lejanos. A este primitivismo habría que añadir las evidentes influencias del gallego, debido a la cercanía de esta Comunidad Autónoma.
Una de las formas culturales populares que con más fuerza aún se conserva en numerosos pueblos ancareses es el baile. Conocida como bailes populares o folclóricos, la danza ha sido un elemento más de comunicación en estos pueblos y una seña de identidad respecto a otras comunidades humanas. En la comarca, muchos grupos y asociaciones se esfuerzan por mantener vivo este rico legado cultural, el baile tradicional, cuya exhibición muchas veces se ha convertido en el acto central de las jornadas festivas. Como en todo León, los ancareses bailan jotas con diferentes “puntos” y titos que imitan las labores agrícolas. Pero la influencia gallega también se ha dejado sentir en este aspecto, y así aparece la muñeira como un baile secundario que se acompañaba por el sonido del tamboril y de la flauta de tres agujeros.
En cuanto a las formas tradicionales de organización social de las comunidades que habitaron estas tierras, son prácticamente desconocidas. Hay que tener en cuenta que nos encontramos ante pequeñas comunidades rurales, aisladas del centro provincial y de otras comarcas, pero también entre ellas mismas. Este hecho provocó que se generasen dentro de cada núcleo de población unas formas que tendían hacia la autosuficiencia. Es algo que se puede observar a través de los aspectos económicos. Los pueblos de Los Ancares solían abastecerse a sí mismos de aquellos productos que fuesen necesarios para la vida cotidiana, de tal forma que no abundaron las influencias externas.
Estas tierras son fecundas en historias y costumbres que tienen como centro de atención las fuentes. La fuente siempre ha tenido, en todas las religiones antiguas, un aspecto a veces sagrado, otras misterioso, y esta herencia ha quedado plasmada en la mentalidad popular que, enseguida, atribuyen todo tipo de poderes a las fuentes. En Los Ancares, podemos hacer referencia a dos fuentes. Una de ellas se encuentra en el monasterio de San Andrés de Vega de Espinareda. Es la llamada Fuente de la Vida. Fue construida por uno de los monjes del cenobio en el año 1742. Según dice la costumbre, todo visitante del monasterio debe beber agua de esta fuente, ya que como reza la inscripción que la corona, “esta agua no te puede hacer mal”. El segundo ejemplo, tiene un aspecto más romántico y de leyenda. Según dicen los habitantes, existe una fuente en la que si se bebe agua, se pueden conseguir los favores de la persona amada. Para tal fin, hay que beber tres sorbos de agua. Si el agua se bebe tres veces cogiéndola en las manos, no sólo se conseguirán los favores de la persona amada, sino que se asegura que contraerá matrimonio en breves.
En otros casos las costumbres nos remiten a motivos religiosos. Las fiestas de carácter sagrado que se han registrado en la comarca siempre cuentan con un acto religioso como fundamento central de la celebración. Pero, también es cierto que muchas de estas festividades sagradas obedecen a la cristianización de antiguos ritos romanos o prerromanos por parte de la Iglesia. De esta manera, junto al acto de carácter sacro podemos encontrar elementos que nos remiten a pasados más remotos y que permiten que rastreemos antiguas costumbres y tradiciones que se pierden en la noche de los tiempos. Uno de los casos a los que podemos hacer referencia se produce durante la famosa romería de Trascastro. Al acto religioso acuden vecinos de las cercanas localidades de Peranzanes y de Chano en procesión. Pero una vez que ha finalizado el aspecto religioso del acto, se organiza una competición basada en los distintos bailes ejecutados por los habitantes de estos dos pueblos ancareses. Según cuentan sus participantes, el origen de esta competición de bailes habría que buscarlo en una tradición que asegura que la rivalidad nació por una apuesta en la que dos vecinos de cada localidad se jugaron unos cántaros de vino.
También ha surgido una rica y variada tradición que se relaciona con los numerosos cuentos que circulaban de boca en boca por estos parajes. Son historias cortas pero llenas de significado, que amenizaban los momentos de ocio de los habitantes de la comarca, llenas de magia y de seres irreales, constituyendo esta manifestación cultural una de la más diversa, rica e imaginativa de todas las creaciones populares de la provincia de León. De esta forma, el cuento en Los Ancares es un pequeño relato que está protagonizado por distintos personajes, como pueden ser los duendes y trasgos, los ñubeiros, los licántropos, lobishomes a los que se unen antiguos recuerdos de aquelarres donde se reunían multitud de brujas, o toda la fantasía mítica que ha generado el saber popular acerca de los restos de estelas y poblaciones atribuidas a los celtas o a los pueblos que antiguamente habitaron estas tierras. Son historias fantásticas pero que reflejan con detenimiento el modo de vivir y de concebir el mundo de las gentes de Los Ancares.
Muchas de las leyendas conservadas en la comarca tienen su origen en la vecina Galicia. De esta manera, apreciar el origen geográfico de estas historias fantásticas es extremadamente difícil, ya que sobrepasaban fácilmente el frágil límite administrativo impuesto sin obedecer a razones de tipo cultural. Así, una leyenda que tuviese su origen en la vertiente gallega de Los Ancares aparece en la vertiente leonesa sin que apenas varíe su contenido.
Este sería el caso de la famosa leyenda de la mujer – cierva, que el propio Bécquer llegó a recoger en una de sus obras. Esta leyenda es originaria de Galicia, más en concreto de Doirás, donde existe un castillo que parece ser el núcleo desde donde se extendió esta historia. Según se cuenta, en este castillo, en la vertiente leonesa no se especifica qué castillo es, vivía hace siglos una doncella llamada Aldara. Un día desapareció. Su padre y su hermano iniciaron una rápida búsqueda a la que se sumaron los habitantes de la zona. Pero esta búsqueda fue totalmente infructuosa. Pese a que continuó durante mucho tiempo, no se halló ningún rastro de la doncella, por lo que su familia, finalmente, se dio por vencida. Pasaron largos años sin noticia alguna de la doncella, cuando su hermano, don Egas, decidió salir de caza un día. En el bosque divisó una cierva bellísima, totalmente blanca. Le pareció una pieza excelente, por lo que inició su persecución para darle caza. Cuando alcanzó al animal, disparó con su arco, alcanzando en pleno corazón a la cierva que cayó abatida en el instante. Era una pieza magnifica, de proporciones considerables, por lo que no podía cargar solo con ella. Decidió descuartizar al animal, cortándole una de sus patas, que llevaría en su zurrón para mostrar a su padre y para que le ayudasen a traer a la cierva hasta el castillo. Cuando estuvo ante su padre, abrió el zurrón y se quedó estupefacto al ver lo que contemplaba. Sujeto sorprendido una bella mano de mujer todavía sangrante y caliente. Su padre no pudo dejar de observar aterrorizado la mano. En uno de sus dedos, portaba el anillo de su querida hija. El rey, su hijo y su séquito corrieron al lugar donde había sido derribada la pieza. Cuando llegaron, descubrieron el cuerpo de la joven doncella tendido en el suelo, sin una mano y con la flecha clavada en el centro de su corazón. La doncella había sido encantada y convertida en cierva, y su propio hermano le había dado muerte.
Otra leyenda se pone en relación con los primeros momentos de cristianización de la comarca, así como con la aparición del Camino de Santiago como principal vía de peregrinación de la cristiandad occidental durante la Edad Media. Corrió por la comarca la noticia de la llegada del cuerpo de Santiago Apóstol para cruzar cruzar estas tierras. Durante estos momentos reinaba en la zona la reina Lupa. Se dirigieron a su palacio para informarle de la llegada del cuerpo Santo, y de paso, solicitarle su ayuda para que les proporcionase un carro tirado por bueyes para transportar el cuerpo. La reina se excusó y alegó que deberían realizar tal petición al legado del emperador de Roma en la zona, un tal Filotio. Éste, una vez que fue informado, temeroso ante estos hombres, no sólo no les concedió ayuda, sino que incluso mandó encarcelarlos en un calabozo. Pero no pudo retenerlos mucho tiempo allí, ya que fueron liberados por un ángel. Este hecho motivo que la reina Lupa se convirtiese al cristianismo.
Pero existe gran multitud de curiosas historias. Una de ellas nos enseña que un hombre iba a ser enterrado vivo, ya que no disponía de absolutamente nada para comer. Para ello, los vecinos del pueblo donde vivía le llevaron en procesión al cementerio para proceder a darle sepultura. Durante el camino, un vecino de otra localidad, asombrado, preguntó qué estaban haciendo estos hombres. Le contestaron que iban a enterrar vivo a este pobre porque no tenía nada para comer. El hombre, indignado, dijo que si así era, él le proporcionaría grano para que comiese. El pobre se levantó de su ataúd, y le preguntó qué si el trigo que le iba a dar era en grano o cocido. El hombre contestó que en grano, a lo que el pobre, a su vez, pidió tumbándose de nuevo en el ataúd y con cierta indignación, que el entierro siguiese.























































Fiesta religiosa en Tejeira / Imagen Mas
Gentes del campo de Ancares / Imagen Mas






































